Hay nuevas normas sobre las baterías externas a bordo de aviones, y ha cambiado no solo lo que se puede llevar, sino lo que se puede hacer con ellas una vez en el aire
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La Agencia Europea de Seguridad Aérea registró durante 2025 un número récord de incidentes relacionados con baterías de litio a bordo de aviones. Por ejemplo, en marzo, la aerolínea Hong Kong Airlines tuvo que realizar un aterrizaje de emergencia después de que una batería externa se incendiara en cabina. En octubre, un vuelo de Air China con destino a Seúl desvió su ruta y aterrizó de urgencia en Shanghái cuando una batería portátil se incendió en el equipaje de mano de un pasajero, llenando la cabina de humo. No hubo heridos en ninguno de los dos accidentes, pero quedó claro que las baterías portátiles, ese objeto que casi todo el mundo lleva en la mochila, puede ser un foco de riesgo.
El cambio más importante
Hasta ahora, la regulación se centraba en qué baterías se podían transportar y cómo. La actualización del 27 de marzo de 2026, que la OACI y la IATA introdujeron con vigencia inmediata para los 193 países regulados por el organismo, añade una restricción nueva: los power banks deben permanecer apagados durante el vuelo, y no pueden utilizarse para cargar otros dispositivos mientras el avión está en el aire.
Algunas aerolíneas ya habían anticipado esta medida. El Grupo Lufthansa prohibió por completo el uso y la carga de baterías externas a bordo de todos sus vuelos desde el 15 de enero de 2026, dos meses antes de que la normativa internacional lo estableciera con carácter general. Emirates hizo lo propio en octubre de 2025, de forma que los pasajeros pueden llevar una batería portátil, pero no pueden conectar nada a él ni durante el vuelo ni en tierra antes de embarcar. Singapore Airlines, Cathay Pacific, EVA Air, China Airlines, Thai Airways y AirAsia tenían medidas similares antes incluso de estas fechas. American Airlines y Southwest exigen que el dispositivo permanezca visible y al alcance del pasajero en todo momento.
Sobre qué baterías están permitidas y cuáles no, la normativa mantiene el esquema de tres franjas que ya existía, con algunas precisiones:
- Hasta 100 Wh: se pueden transportar en el equipaje de mano sin restricciones adicionales. Es la franja en la que entran la inmensa mayoría de los power banks de uso cotidiano.
- Entre 100 Wh y 160 Wh: se requiere autorización previa de la aerolínea con la que se viaje. No se puede llevar más de dos unidades en este rango por pasajero.
- Por encima de 160 Wh: prohibición total. Ningún avión de pasajeros puede transportarlos bajo ninguna circunstancia.
Y en todos los casos, sin excepción, la batería solo puede ir en el equipaje de mano. No en la maleta facturada ni en la bodega. Las aerolíneas confiscan cualquier batería de litio que encuentren en el equipaje documentado, y en algunos países colocarla allí intencionadamente es un delito sujeto a multa.
Cómo saber cuántos vatios-hora tiene tu batería
La mayoría de los power banks de uso común se sitúan por debajo del límite de los 100 Wh. El problema empieza con los modelos de mayor capacidad, a partir de unos 27.000 mAh.
La fórmula para calcularlo es sencilla: multiplica los miliamperios-hora por el voltaje y divide el resultado entre 1.000. Por ejemplo, una batería de 10.000 mAh con 5 voltios da como resultado 50 Wh, mientras que una de 30.000 mAh con 5 voltios produciría 150 Wh, lo que ya requeriría autorización de la aerolínea.
Esta información debe ser legible en la propia batería o en su caja. Si la etiqueta está deteriorada, borrosa o es ilegible, el personal de seguridad puede calcularla a partir de los valores de voltaje y mAh, pero si la información es incompleta o ilegible, el dispositivo puede ser retenido y confiscado en el control.
Eso sí, es importante saber que, aunque la norma OACI establece un marco general, cada compañía aérea puede endurecer sus propias condiciones. La tendencia clara en los últimos meses es que ese endurecimiento se está extendiendo rápidamente a más aerolíneas en más países. Llevar un power bank es perfectamente legal. Usarlas en vuelo, dependiendo de la compañía, ya no lo es.

