Cada vez son más los jóvenes que se enganchan al mundo de las apuestas

La industria de las apuestas crece a un ritmo anual de dos cifras en España y, en paralelo, aumentan los jugadores activos
Desde 2015, cuando se registraron 981.000 jugadores activos, el dato ha subido un 62,38% hasta alcanzar 1.593.000 en 2022
El 45% de la publicidad de apuestas en televisión y el 85% en radio se emite durante horario de programación infantil
La industria de las apuestas crece a un ritmo anual de dos cifras en España. En 2022, el GGR (Gross Gaming Revenue) -se trata de la diferencia entre las cantidades jugadas y los premios y los bonos, y es el indicador económico que refleja más fielmente el gasto real de los jugadores- fue de 962,96 millones, un 18,12 % más que el año anterior.
Este crecimiento ha sido constante desde 2012, cuando se inició su registro por la Dirección General de Ordenación del Juego, acumulando en los últimos cinco años un crecimiento del 72,9%.
En paralelo, crecen los jugadores activos. Desde 2015, año en el que se registraron 981.000 jugadores activos, la cifra ha aumentado un 62,38% hasta alcanzar 1.593.000 en 2022.
Los más jóvenes, 18-25 años, se han incorporado con mayor intensidad, registrando un aumento del 52% entre los años 2016 y 2022, seguido por el grupo de 26-35 años. A partir de los 36 años se mantienen relativamente estables.
Gráfico Evolución jugadores activos.
Los registros oficiales no incluyen a los menores de 18 años por no alcanzar la edad legal para apostar. Sin embargo, diversos estudios alertan de la creciente prevalencia de apuestas entre menores.
Según la encuesta ESPAD, el 16% de los adolescentes españoles ya ha apostado -dos puntos por encima de la media europea- y el 7% informa apostar con frecuencia en los últimos 12 meses. Otros estudios aseguran que uno de cada tres adolescentes ha accedido al juego -el 4-5,6% cumple los requisitos de juego de riesgo y el 1% de juego problemático-.
El Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones advierte que entre el 2 y el 2,9% de los y las adolescentes cumplen criterios de juego patológico, lo que equivaldría a una población de 58.800 menores en riesgo de ludopatía.