La muerte de Sara Jiménez a los 17 años en Cintruénigo, Navarra, y el mensaje de su familia: "Ha sido bullying"
La muerte de Sara Jiménez a los 17 años víctima de bullying ha consternado al pueblo de Cintruénigo en Navarra.
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Sara solo tenía 17 años, pero su batalla contra el bullying venía de lejos, desde los 12. Sus padres, incluso, la llevaron a especialistas y psicólogos en Pamplona y en Barcelona, debido al acoso y al bullying que había sufrido en el instituto y que, todo indica, se había prolongado fuera de las aulas, ya que este curso ya no iba al mismo centro escolar.
Tanto ella como su familia vivían en Cintruénigo, una localidad de 8.500 habitantes totalmente consternada donde se la recuerda cantando jotas. Su imagen queda como la de una joven risueña alegre y muy comprometida con su propia localidad, pero que convivía con un infierno personal provocado por el acoso que, finalmente, no ha podido soportar más.
Durante el funeral de Sara, celebrado este domingo 1 de marzo en la parroquia de Cintruénigo, en medio del dolor, la tía de la fallecida leyó un texto tan emotivo como reflexivo que ha desvelado 'Navarra.com' para poner sobre la mesa el drama de los jóvenes ante una lacra como el bullying, que les va consumiendo poco a poco:
"Buenas tardes a todos y gracias por acompañarnos en este día tan triste.
Qué bonito es tener hijos.
Algunos lo tenemos más difícil, pero cuando por fin lo conseguimos, entendemos que todo ha merecido la pena. Porque un hijo es amor, es esperanza, es vida.
Pero qué duro es que te lo arrebaten. Porque a Sara nos la han arrebatado. No ha sido una enfermedad inevitable. No ha sido el destino. El mensaje es el siguiente, y merece la pena leerlo con calma:
Ha sido el bullying.
El acoso es una violencia real que ocurre dentro y fuera del entorno educativo. Provoca heridas que no se ven, pero que duelen. Genera daño físico, emocional, social y es provocado por otras personas.
Ciberacoso, ¿os suena también?...¡Qué fácil es hacer daño detrás de una pantalla! Qué fácil es escribir desde un móvil sin medir las consecuencias!, ¡Que cobardes!
No basta con insultar 'por costumbre', feo, gordo, alto, pequeño, corto... También se insulta por ser diferente. Por ser gay. Por ser lesbiana. Por ser adoptado. Por ser rubio. Por ser discapacitado. Se señala, se humilla, se aísla...
No todos soportamos el dolor físico de la misma manera. Cada persona tiene un umbral distinto para el sufrimiento físico. Y lo mismo ocurre con el dolor psicológico. Un dolor que, además, transforma por dentro, que afecta a la mente, a la autoestima, a la forma de verse y de sentirse en el mundo.
Padres. Educadores. Instituciones: tenemos que parar esto. No son 'cosas de críos'. Son actos que destruyen vidas.
A los servicios sanitarios de salud mental les pedimos más recursos, más preparación, más presencia. Es una realidad que crece cada día y que necesita respuestas urgentes, no podemos esperar.
Hoy despedimos a Sara con el corazón destrozado, pero también con el compromiso de que su nombre no se apague en el silencio. Que su historia sirva para despertar conciencias. Que su ausencia nos obligue a actuar.
Porque ningún niño, ninguna niña, debería sentirse solo. Y ningunos padres deberían enterrar a su hija por culpa del acoso.
Sara, por si nadie te lo ha dicho aparte de tu familia... eres guapa, lista, inteligente...eres maravillosa...
Siempre vivirás en nosotros".
La familia no habría presentado denuncia ante la Policía, aunque los amigos de la joven saben perfectamente quiénes eran los que la señalaban de forma constante.
Lo que sí ha manifestado la familia a cercanos son las dificultades y los escasos recursos con los que se cuenta para poder enfrentarse a los efectos del bullying en un menor. Ellos lucharon, pero no fue suficiente.
Sara era adoptada, pero se integró como una más en Navarra: cantaba jotas como nadie
Sara fue adoptada por una familia de Cintruénigo cuando era muy pequeña y tenía un hermano. La jota era su pasión, de hecho, en su funeral se cantó una compuesta por ella. En el año 2022 se proclamó ganadora en el certamen jotero Antonio García, celebrado en Rincón de Soto (La Rioja). Recibió el premio por su participación en la categoría Infantil a dúo, en la que participó junto a Candela Moreno Pérez, también vecina de Cintruénigo.
En el instituto de La Paz de Cintruénigo se hicieron eco de su victoria, que no fue la única. En este mismo instituto es donde Sara habría empezado a sufrir acoso. Otra madre, tras la muerte de Sara, manifestaba en declaraciones a Navarra.com que sus hijas sufrieron acoso en ese mismo instituto y que "pese a luchar lo mío no se hizo nada".
El alcalde de la localidad, Óscar Bea, va más allá y aunque habla de la dificultad para afrontar este tipo de temas, sí que apunta al conocimiento de peleas a las puertas del mismo. "Hemos tenido reuniones porque quedaban para pegarse unos con otros fuera" por lo que se incrementaron los controles policiales en la zona. Los vecinos, dolidos, no quieren que esto quede en un caso más y luego se vuelva a la rutina.
"Espero que las personas que le hayan hecho algo sean conscientes del daño"
Las secuelas a Sara la acompañaron más allá del Instituto. "Espero que a las personas que le hayan dicho o hecho algo les de que pensar y sean conscientes del daño que se puede hacer", ha declarado el alcalde que lanza una advertencia a la sociedad. "Tengo la sensación de que va a más. La sociedad cada vez soporta menos y hay menos respeto. Eso se traslada a las aulas", detalla.
"Lo que nos traslada la familia es que quieren poner de relevancia la falta de recursos con la que se han encontrado, tanto en el sistema de salud como en el educativo, para que ninguna otra persona tenga que volver a pasar por esto. "No están preparados. No es suficiente". Son las palabras que le han trasladado al alcalde estos días. Sara fue tratada, pero "te atienden, pero luego vuelves a tu pueblo nuevamente y vuelve a esa vida cotidiana, cuando ahora es más fácil acosar con el ciberacoso, con las redes sociales, con cuentas falsas..".
El alcalde ha abogado por contar con "una ley nacional por la que cualquier cuenta tenga que abrirse con un certificado digital, con algo que se sepa quién está detrás". También ha cuestionado el acceso a determinadas redes sociales de los menores, donde pueden ser objeto de un acoso "en edades en las que la mente está creciendo, no están los cuerpos desarrollados, no eres capaz de sintetizar lo importante de lo no, se le da mucha importancia a cosas que no la tienen, pero una simple mirada del líder de un grupo puede significar que te quedes excluido".
Son problemas globales contra los que se puede actuar desde lo local, ha dicho, para exponer que en Cintruénigo, el Ayuntamiento todos los años impulsa campañas en contra del bullying y el acoso escolar por redes sociales, con charlas en los colegios, contra el racismo y la xenofobia. No obstante, ha reconocido que los mensajes pueden no llegar a quienes no acuden, y que muchas veces asisten "quienes menos lo necesitan, que es la gente que pone interés", aunque ha asegurado que el consistorio seguirá haciendo hincapié en la concienciación.
"El bullying tienes tres patas: el acosador, el acosado y los observadores", recuerda el alcalde de Cintruénigo. "Tenemos que conseguir que esos observadores hablen y, de esta forma, que la fuerza del grupo sirva para frenar el acoso escolar y no para lo contrario", concluye.
El Ayuntamiento de Cintruénigo ha mostrado también su consternación por la muerte de Sara y han expreado "nuestro más sincero pésame a toda la familia y amigos de Sara Jiménez en estos momentos tan difíciles e incompresibles. Asimismo, manifestamos nuestra más firme repulsa y absoluto rechazo ante cualquier forma de acoso o bullying, una conducta inadmisible que no tiene cabida en nuestra sociedad"
El vicepresidente primero y consejero portavoz del Gobierno de Nafarroa, Javier Remírez, ha transmitido el pésame, cariño y solidaridad del Ejecutivo a la familia de la menor fallecida y ha defendido un "cumplimiento estricto" de la normativa, que exige confidencialidad en estos casos y se ha velado por que todas las actuaciones respeten la honorabilidad y reputación de la fallecida y su familia. Según ha explicado, desde el Ejecutivo se ha actuado "estrictamente conforme a los protocolos" establecidos, y ha enfatizado que todo lo relacionado con este caso "es una información reservada". Pero lo que sí se sabe es que Sara, esa joven que empezaba a vivir y que amaba las jotas, ya no podrá cantarlas más.