No siempre sabemos cómo tienen acceso a nuestros datos y cómo han accedido a nuestro número de teléfono
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MadridSe ha convertido en una cuestión cada vez más habitual y cada vez que pasa nos resulta más y más molesto. No solo porque las llamadas spam llegan de forma indeseada, también porque siempre lo hacen en los momentos más inoportunos, como al dormir la siesta, entrar a la ducha o llevar tantas cosas en las manos que es imposible alcanzar el móvil sin tirar algo por el camino. Normalmente, lo más frágil.
Cada vez es menos frecuente recibir llamadas y nos hemos acostumbrado a que sea un sistema que solo se emplea para dar noticias muy buenas, muy malas o muy urgentes. Si no se espera ninguna llamada de trabajo, que el teléfono comience a sonar supone un pequeño sobresalto que pone sobre nosotros ciertas preocupaciones que antes no teníamos, sobre todo si quien llama es un número desconocido. Por supuesto, todo esto queda olvidado una vez que somos conscientes de que se trata de una llamada spam, lo que hace que se nos pase la preocupación y solo nos quede la molestia y un ligero enfado.
No es una llamada que queramos recibir, no la hemos solicitado y es más que probable que ni siquiera respondamos, dejando que suene hasta cortarse o silenciando la llamada para que el tono deje de molestarnos. Es algo a lo que parece que nos hemos acostumbrado: de vez en cuando nos llamarán, dejaremos que suene y seguiremos adelante con nuestra vida, olvidándonos de lo sucedido hasta que inevitablemente vuelve a pasar. No tiene por qué ser así, pero para lograrlo es importante conocer la frase exacta que puede librarnos de esta tortura moderna.
La frase exacta que debes decir para librarte para siempre de las llamadas spam
Nos centramos en lo molesto que resulta recibir llamadas comerciales no solicitadas, pero lo cierto es que también pueden aumentar el riesgo de estafa. Esto nos obliga a estar siempre pendientes, siempre en tensión, intentando saber si las intenciones de quien nos llama son meramente informativas o tiene intenciones menos nobles. Los riesgos de estafa o timo parecen no acabar nunca y, cuando conocemos aquellos que se han puesto de moda, cambia todo porque aparecen nuevos métodos de poner en riesgo nuestras pertenencias.
Si se puede reducir de alguna manera estas llamadas, casi todos los usuarios parecen dispuestos a intentarlo. Esto es algo que se ha intentado en varias ocasiones y a través de diferentes métodos. Pedir que nos eliminen de las listas que se emplean para seleccionar a quienes reciben estas llamadas es sencillo, pero que nos hagan caso no parece serlo tanto. Esperamos que nos hagan caso a la primera, pero no siempre sucede así, en ocasiones porque las listas pasan a otras manos, pero también porque aprovechan que no todo el mundo conoce sus derechos.
La clave está en conocer la frase exacta que puede hacer que estas llamadas paren y para ello no es necesario tener una formación especial, de hecho, es una frase que es bastante probable que nos surja sola al darnos cuenta de que se trata de una llamada con fines comerciales a la que no hemos accedido. Es importante no colgar la llamada y preguntar: "¿De dónde habéis sacado mi número?".
No es necesario emplear un tono determinado, mostrarse enfadado o beligerante, solo poner de manifiesto que es una duda y que queremos soluciones. El resultado puede variar, por un lado, podemos obtener la respuesta deseada: el responsable de la llamada no tiene nada que ocultar y nos responde tranquilamente que lo han obtenido de una empresa con la que hemos firmado un contrato en el que se estipulaba que podían hacer este uso de nuestros datos (algo que puede suceder porque tendemos a no leer la letra pequeña en muchos casos). Con señalar que queremos que dejen de llamarnos debería ser suficiente.
Sin embargo, es probable que no sea tan sencillo y que se trate de una llamada aleatoria, algo que no se puede hacer gracias a la ley de protección de datos. Si esta es la situación, es bastante frecuente que se nieguen a proporcionar la información, incluso que sean ellos mismos quienes corten la llamada. Negarse a proporcionarnos la información no solo es ilegal, sino que también puede denunciarse ante la Agencia Española de Protección de Datos. Lo habitual es que las llamadas paren, pero si no es así, lo mejor es apuntar el número y amenazar con denunciarles ante la AEPD, o incluso hacerlo.
Normalmente son llamadas inofensivas, pero hay ocasiones en las que se emplean para asegurarse de que el número está activo (sobre todo aquellas en las que, al responder, el interlocutor se queda 'mudo') con la intención de incluirlo en otras bases de datos. Estas pueden usarse para contactar haciéndose pasar por bancos y otras entidades, intentando estafar a quien responde.

