La multa que te puede caer por jugar a excavar arena en la playa: la cifra que te arruinará las vacaciones
Tanto la Ley de Costas como las normativas municipales contemplan ciertas sanciones con respecto a la extracción de áridos, pudiendo llegar a multas de hasta 200.000 euros.
¿Qué hay debajo de la arena de la playa?
Cuando uno piensa en las infracciones que se pueden cometer en una playa, seguramente piense en normativas y reglamentos conocidos como no verter basura o la prohibición de acceso con mascotas en algunas de ellas. Sin embargo, la regulación va más allá y cometer ciertas acciones que pueden parecer inofensivas pueden causar daño medioambiental y traducirse para el infractor en cuantiosas sanciones económicas.
La Ley de Costas protege el dominio marítimo-terrestre
Las normativas de uso de las playas españolas son una mezcla de normativas entre la Ley de Costas y las ordenanzas municipales, tratando entre todos los organismos públicos de garantizar la convivencia, la seguridad y la preservación del entorno natural como pilares principales del uso de los espacios naturales de playa.
Por muy recreativo y extendido que esté el hecho de excavar en la arena (quién no ha construido un castillo en la playa), si se realiza esta actividad de ciertas formas, puede ser sancionable. Cuando la acción de excavar la realiza un niño y es algo de poca profundidad, no parece que vaya a haber consecuencias. Sin embargo, cuando se opta por realizar agujeros profundos, podemos ser multados al considerarse que esto pone en peligro la seguridad de otros usuarios de este espacio público y que nuestras acciones han podido ser la causa de lesiones u otro tipo de daños.
Además, la Ley de Costas recoge ciertos comportamientos prohibidos que pueden ser el motivo de excavar en la arena, independientemente de la profundidad, en favor de la protección del dominio público marítimo-terrestre. Según la Ley 22/1988 de 28 de julio y el Reglamento que la desarrolla, el Reglamento General de Costas, “se prohíbe la extracción de cualquier elemento del dominio público marítimo-terrestre. Además, llevarse estos elementos puede afectar negativamente el ecosistema de la playa, ya que las conchas y la arena sirven como refugio y hábitat para diversos organismos y ayudan a prevenir la erosión. Esta actividad puede conllevar una sanción de hasta los 60.000 euros según el valor del daño”, según explican los abogados de Legálitas.
Hay que tener en cuenta que la arena, el material sólido más abundante del mundo y el segundo en general, solamente por debajo del agua, es más importante de lo que creemos. Según datos del Programa de la ONU para el Medio Ambiente (PNUMA), “la arena proporciona hábitats y zonas de cría para una gran diversidad de flora y fauna, y desempeña una función vital de apoyo a la biodiversidad, como ocurre en el caso de las plantas marinas que actúan como sumideros de carbono o filtran el agua. Además, la arena en las costas protege contra las mareas de tempestad y los impactos del aumento del nivel del mar”.
Lejos de ser un simple recuerdo veraniego, las conchas y caracolas desempeñan un papel clave en el equilibrio natural de las playas. Muchas especies marinas las utilizan como refugio o protección, mientras que otros organismos se encargan de descomponer estos restos y devolver nutrientes al ecosistema. La retirada de estos elementos altera ese delicado equilibrio, expone a determinados crustáceos a una mayor vulnerabilidad y acaba teniendo un impacto directo en la biodiversidad local.
El caso de las playas de Nigrán
El municipio gallego de Nigrán, en Pontevedra, decidió hace un par de veranos tomar una decisión radical que transformó el reglamento de uso de sus playas. Allí era tradición, especialmente en la noche de San Juan, el hacer hoyos y rodearlos de una especie de búnkeres para tener encendidas hogueras y poder estar cerca de las llamas pero relativamente protegidos.
Sin embargo, el Concello de Nigrán, junto a otros organismos como la Subdelegación del Gobierno y el apoyo de efectivos de la Policía Local, Guardia Civil, Seprona, Policía autonómica de la Xunta, Grupos de Emergencias Supramunicipales (GES), Protección Civil y agentes de Tráfico con drones instalaron un dispositivo de dos centenares de personas que velan por la protección de una de sus playas estrella: Praia América.
Quienes a partir de entonces acceden a la playa con palas para hacer grandes agujeros se exponen a una multa de una importante cuantía, que depende de la catalogación de esta infracción que causa un gran impacto en el ecosistema de la playa. En el caso de ser considerada una infracción leve, las multas parten de 100 a 3.000 euros. Como se considere grave, la cosa escala bastante, pues podrían alcanzar los 200.000 euros.
En palabras del por aquel entonces alcalde, Juan González (y todavía cabeza del ayuntamiento nigranés), “lo más importante que debemos hacer es informar a los jóvenes que este año será diferente en Nigrán. Se puede celebrar San Juan, pero sin cavar zanjas que amenacen nuestro patrimonio natural. Este año habrá vigilancia, control y multas, así que no tiene sentido venir a la playa con palas porque tendrán que regresar”.