Todo comienza recibiendo un SMS en el que nuestro banco nos informa de que nuestra cuenta ha sido hackeada
Si tienes un accidente grave, tu móvil llama por ti: este es el consejo de la Policía para salvar tu vida
El avance tecnológico nos ha hecho, en cierto modo, más vulnerables a las estafas. Aunque la tecnología de las aplicaciones bancarias está blindada, no saber exactamente cómo actuar ante ciertas situaciones puede hacernos cometer errores que terminen costándonos cientos o miles de euros. Eso es lo que pasa con la estafa del buzón. Un timo del que la policía ha alertado a través de las redes sociales.
¿Y cómo funciona exactamente la estafa del buzón? Todo comienza recibiendo un SMS en el que nuestro banco nos informa de que nuestra cuenta ha sido hackeada o que se están produciendo cargos fraudulentos. En ese mismo mensaje, hay un número de teléfono con el que debemos ponernos en contacto para realizar unas gestiones y frenar definitivamente el ataque. Todo parece muy normal, pero no lo es.
Los estafadores saben cuáles son los métodos para prevenir estafas más populares. Son conscientes de que la gente ya no se fía de enlaces a páginas web que llegan a través de SMS o que, cuando nos llaman de nuestro banco con alguna alerta, muchos colgarán para contactar ellos mismos a su sucursal. Es por eso que el SMS juega sucio dándonos directamente un número de teléfono que supuestamente pertenece a nuestra entidad. El problema, claro, es que eso es exactamente lo que quieren que pensemos.
“A partir de qué llamamos es cuando comienza la primera parte de la estafa. Te dicen que les vayas facilitando los códigos que te van llegando al SMS para subsanar estos errores, pero lo que estás haciendo es llevar a cabo transferencias a otras cuentas bancarias”, alerta la policía a través de las redes sociales.
Lo novedoso de esta estafa es que tiene dos fases. Esta primera es muy creíble y ya puede suponer una gran pérdida para las víctimas, que al revisar su cuenta bancaria verán cómo esta ha sido vaciada a toda velocidad por los cacos. Sin embargo, la segunda parte del timo es casi peor.

Tras vaciar nuestras cuentas, los estafadores nos informan de que nuestra casa también podría estar en peligro y nos piden que dejemos joyas, dinero o tarjetas bancarias en un buzón. Según cuentan, es porque un mensajero vendrá a recogerlas de madrugada para guardarlas en algún lugar seguro.
Esta segunda parte resulta menos creíble y es donde muchos se dan cuenta de que han sido engañados. Sin embargo, se basa en otra de las técnicas de estafa más habituales. Una vez que hemos aceptado una petición, como darles los códigos que nos llegan al SMS, es más probable que terminemos aceptando algo más grande e irrazonable después. Esta estrategia, que durante muchos años se utilizó para vender productos, ahora la usan casi todas las estafas.
En general, es buena idea desconfiar de los SMS. Se trata de un protocolo de mensajería antiguo y muy poco seguro. Entre otras cosas, es vulnerable al ‘spoofing’. Esto quiere decir que una persona con suficientes conocimientos puede cambiar el nombre del remitente. Así, en vez de ver un número de teléfono desconocido, puede poner el nombre de una empresa o persona de confianza. Esto es en lo que se basa la primera parte de la estafa, que resulta muy creíble para alguien que no tenga estos conocimientos.
Lo ideal es, si recibimos un SMS de nuestro banco, ignorar cualquier número de teléfono o enlace que aparezca en él. Para estar seguros merece la pena buscar el número oficial de atención al cliente en internet y preguntar nosotros mismos por la situación. Solo perderéis uno o dos minutos más y así estaréis seguros ante estafas.
Además, la Policía también se ha asegurado de recordar que siempre que tengamos dudas de algo podemos contactarles y preguntar directamente. Así no solo evitaremos una estafa sino que podremos colaborar en que los cuerpos y fuerzas de seguridad conozcan los métodos que utilizan los delincuentes y alertar contra ellos. Al final, la única razón por la que nos estafan es porque no estamos al tanto de las técnicas que utilizan para aprovechar nuestras vulnerabilidades, y al mismo tiempo estas no dejan de avanzar.

