Al volante con un médico para comprobar el efecto contagio de la agresividad

Conducir con agresividad multiplica por 30 la posibilidad de tener un accidente grave.
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Si es usted una de esas personas que se transforman al volante, que cuando conducen sacan toda la ira que llevan dentro, no está solo. Si es así, pertenece al 74% de conductores que cambian su caracter al coger el coche, según un estudio de la Fundación Línea Directa, que ha presentado este martes la iniciativa 'Conductor sostenible: una nueva forma de estar al volante'. Pero no cambiar tiene riesgos: conducir con agresividad multiplica por 30 la posibilidad de tener un accidente grave.
Según la encuesta realizada a 1.700 conductores, más de 7 millones de conductores adelanta bruscamente para intimidar, el 33% no respeta habitualmente los límites de velocidad. El informe muestra que hay conducotres que adelantan "como sea" (11%) o insultan a otros automovilistas (74%). Además, el 29% de conductores admite utilizar el claxon de manera repetida como forma de queja y 3,7 millones reconocen haber retado a otros automovilistas a salir del coche.
Según el análisis de la Fundación Línea Directa, el estrés, el comportamiento de los demás conductores, los atascos, la sensación de anonimato y el egoísmo son las principales justificaciones que dan los conductores para comportarse de forma poco cívica cuando conducen.
Por otro lado, el 14% de los conductores encuestados confiesa beber antes de conducir; el 33% admite que no respeta de forma habitual los límites de velocidad, el mismo porcentaje que no mantiene la distancia de seguridad con el vehículo precedente.
Los conductores de Asturias, País Vasco y Cataluña han resultado ser los más comedidos mientras que, en lado contrario, se encuentran Baleares, la Rioja y Extremadura.
Un médico a bordo mide nuestro nivel de estrés al volante
Lo comprobamos con un médico de familia a bordo, Juan Antonio López, portavoz de SEMFYC, encargado de medir nuestro estrés al volante.
Hora punta de la mañana. Nos subimos al coche. El día empieza sobre ruedas hasta que nos encontramos con tráfico lento. El momento en el que nos empezamos a estresar porque "tenemos que conducir en una situación de incertidumbre". Conductores que se cruzan sin intermitente, lo que provoca que tengamos que "reaccionar ante una alerta continua durante mucho tiempo" y otros que nos impiden cambiar de carril.
Cuando el tiempo es la competicición se acaba la solidaridad. Los conductores reconoce que "no nos ayudamos entre nosotros". "Es que la gente va muy estresada, ese es el problema que no tenemos esper".
"Todos nos ponemos en modo prisa, agresivos", y eso es lo que "provoca un efecto contagio", dice el experto. El tráfico hace perder las formas. "Me tienen hasta aquí, que si te pitan que si se meten, todo el mundo va muy nervioso como yo".
El nivel de irritabilidad aumenta. Es una realidad que, a partir de los 20 minutos de atasco "tú ya no estás igual de atento que cuando te sentaste al volante". Y así cada día. "Este estrés puede llegar a afectar al sueño o cuando uno despìerta puede sentirse ansioso ante la perspectiva de conducir".
El experto nos da algunos consejos para superar este tragodiario. "Respirar hondo antes de montarse en el coche hacer cinco o diez minutos de meditación. Algunas personas se van a sentir más cómodas escuchando música".
Todo con tal de bajar esas revoluciones.
