La historia de un paciente atrapado por las pantallas, los videojuegos y las apuestas: "Tenía períodos de 48 horas seguidas jugando"
El padre de un paciente del Centro Árbor admite que la familia no logró frenar una adicción que acabó requiriendo tratamiento
Cae el consumo de alcohol, tabaco y cannabis entre estudiantes pero aumentan las adicciones al juego y las pantallas en Madrid
Este viernes acaban las clases en prácticamente todo el país. Comienza un verano y unas vacaciones muy largas en las que hay que tener mucho cuidado con el tiempo que pasan los menores delante de las pantallas.
Los estudiantes disfrutarán del verano y tendrán tiempo para desconectar, en el sentido literal, porque durante estos meses hay un elemento que prácticamente se convierte en el único entretenimiento de los jóvenes, el móvil.
En verano, más del 70% de los menores hace un uso intensivo de las nuevas tecnologías. Su consumo aumenta en dos o tres horas, y esto puede llegar a convertirse en una adicción. Puede haber problemas en una etapa más adulta. Por ello, hay centros especializados para tratarlo. Un equipo de 'Informativos Telecinco' se ha desplazado hasta el Centro Árbor de Madrid, un centro de internamiento donde tratan distintas adicciones; en todas ellas, de una manera u otra, interviene el uso de las pantallas. Hemos comprobado hasta dónde puede llegar el problema.
"Aquí me trajo una adicción muy fuerte a los videojuegos"
Conocemos la historia de un paciente del centro: "Aquí me trajo una adicción muy fuerte a los videojuegos, se convirtió también en una adicción muy grande a las apuestas, a las pantallas... Tenía períodos de 48 horas seguidas jugando".
Su padre también habla sobre la situación. "Fuimos muy cuidadosos de darle el móvil lo más tarde posible y controlarle el tiempo, pero no supimos evitarlo, porque él además se muestra agresivo", explica el hombre. "Siempre te planteas que has sido contribuyente a la adiccion", añade.
Al entrar al centro es obligatorio desconectar. El equipo desplazado al centro ha utilizado otro dispositivo en las instalaciones para grabar. No hay acceso a las redes sociales ni aparatos digitales.
Los pacientes comparten sus emociones en la terapia grupal
Sara Vigo, la directora del Centro Árbor, explica: "Retiramos todas las pantallas, que es el punto más complicado. Y los libros de autoayuda también los retiramos, necesitamos que se centren en este tipo de tratamiento". Los pacientes comparten sus emociones en la terapia grupal. "No me vale ni bien ni mal. Necesito que me digáis, si estoy triste o ansioso", comentan los especialistas en la charla. Cualquier ciudadano se puede plantear si está 'enganchado' al móvil.
Por ejemplo, después de unas horas sin él, se puede notar una cierta dependencia de comprobar si tenemos algún mensaje, casi como un 'síndrome de abstinencia'. "Hasta el 80% de las personas que tienen una adicción, tiene o va a tener otro trastorno mental", señala Carlos Parro, psiquiatra del centro.
Cuando los pacientes completan el tratamiento, empiezan a tener un tipo de móvil específico, "no tienen internet", como explica Vigo. Las personas que acuden al centro agradecen poder tratar el problema: "El móvil es como el arma homicida y a la vez tiene que estar ahí, teniendo claro a dónde no quieres volver. Se puede salir de ello".