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Muere Elenica, la persona con síndrome de Down más longeva de Europa, a los 83 años: su homenaje y la última carta que escribió

El último adiós a Elenica, la persona con síndrome de Down más longeva de Europa. Fundación Gil Gayarre
  • La Fundación Gil Gayarre ha informado de la muerte de Elenica, la persona con síndrome de Down más longeva de Europa, a los 83 años

  • La fundación la recuerda como "una mujer fuerte y tenaz, cuyo carácter la ha permitido salir adelante en momentos muy complicados"

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MadridTristeza en la Fundación Gil Gayarre tras conocerse la muerte de Elena Cestafe Gil. Más conocida como Elenica, esta mujer se había convertido en la persona con síndrome de Down más longeva de Europa.

Sin embargo, este pasado domingo 5 de julio, Elenica ha muerto a los 83 años de edad, según ha informado a través de un comunicado en su página web el centro. "Elenica entró a formar parte de la Fundación Gil Gayarre hace 57 años, siendo sobrina de su fundadora, doña Carmen. Pero lo importante de su vida no son estos números, de récord ya que ha sido totalmente excepcional que una persona con síndrome de Down haya vivido hasta los 83 años, sino el cómo los ha vivido", recuerdan desde la fundación tras anunciar la muerte de Elenita.

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El homenaje a Elenica: "Ha sido una mujer fuerte y tenaz"

Tras anunciar su muerte, la Fundación Gil Gayarre ha querido rendir homenaje a su residente fallecida recogiendo imágenes, fotografías y momentos personales que ha protagonizado durante sus 83 años: "Elenica ha vivido rodeada del cariño y la compañía de muchas personas. De su familia, especialmente de sus padres, su hermana Pío, su sobrina Ana; y por supuesto de las personas de la Fundación, con sor Rosario, sus compañeros de la Fundación Gil Gayarre y todos los trabajadores que han tenido la fortuna de conocerla".

Justo después, la fundación ha querido destacar su fuerte personalidad: "Elenica ha sido una mujer fuerte y tenaz, cuyo carácter la ha permitido salir adelante en momentos muy complicados de su vida. Orgullosa de sus orígenes maños, enamorada de cantar jotas a la Virgen del Pilar y de vestirse de baturra. Feliz en sus paseos, en el sofá con sus cuadernos, en Misa en la capilla, estudiando latín y cantando jotas con sus compañeros del Cabezo".

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"Sin duda, Elenica ha vivido una vida plena, recibiendo y regalando cariño y siendo ejemplo de esfuerzo ante las adversidades", terminan recogiendo desde la fundación.

La última carta de Elenita

Además, desde la Fundación Gil Gayarre se ha compartido la carta que escribió Elenica hace tres años, en su 80 cumpleaños.

"Hola, soy Elena Cestafe Gil, pero todos me conocéis como Elenita y a mi me gusta que me llaméis así. Hoy cumplo 80 años muy bien llevados, y creo que la ocasión merece celebrarlo a lo grande y reunirme con todas las personas que quiero y que habéis sido importante para mi a lo largo de mi vida. Hoy quiero agradeceros todo vuestro apoyo y afecto durante estos años y compartir con vosotros los momentos que han sido más especiales en mi vida.

Como casi todos sabéis soy aragonesa. Nací en Zaragoza el 9 de junio de 1943. Junto a mi padre José, mi madre Elena y mi hermana Pilar, veraneábamos en Zaraut y me gustaba mucho jugar en la playa. Siendo un bebé, me cuidaba la tata Felisa y un poquito más mayo me cuido la tata Marina, con la que me arranque a dar mis primeros pasos. Me encantaba jugar con las muñecas y lo pasaba muy bien con las amiguitas en la Dehesa de Soria hacia el año 1948.

Fui al colegio en Zaragoza, y mi profesora María José me quería muchísimo. En el año 1960, se caso mi hermana Pilar, la Pío, y por ese motivo me hicieron unas bonitas fotos en las que voy de intelectual. Luis Gil y yo, éramos primos, porque mi madre y mi tío Carlos, padre de Luis, eran hermanos. Luis y yo convivimos muchísimos años juntos, y hemos tenido muchos rifi rafes, pues los dos teníamos un carácter fuerte y mucho protagonismo, pero en el fondo nos queríamos mucho.

Tras el fallecimiento de mi padre, mi madre decidió marcharse a vivir a Madrid, pues quería que yo estuviera en el colegio especial para adolescentes que había fundado la tía Carmen, así que llevo en la Fundación desde el año 1969, eso son 54 años… Al principio vivíamos en un piso en Pozuelo y acudía al colegio durante el día. A partir del año 79, ya pasé a El Cabezo, el lugar que ha sido y es mi casa.

En el año 1992, a mis 49 años, contraje una enfermedad, que nunca supimos cual fue la causa, no era capaz de sostenerme en pie, perdí el apetito y no tenía ni fuerzas para hablar. Los médicos quisieron internarme, pero gracias a los profesionales que estaban en aquel entonces conmigo, Sor Rosario y mi familia que se empeñaron en mimarme, pude salir adelante contra todo pronóstico.

Pero no fue la única vez que demostré lo fuerte y tenaz que soy, no hace muchos años me rompí la cadera y nadie creía que volvería andar, y aquí estoy sumando pasos sin parar haciendo kilómetros al Cabezo de un lado para el otro.

Un día en pandemia, que unos profesionales vestidos de astronautas me buscaban como locos por todo el Cabezo, decidí que necesitaba aire fresco y al pino que me fui, sin avisar sin ayuda yo solita.

 ¡¡Es que no hay caída, golpe o brecha pueda conmigo!! ni si quiera un tal virus llamado COVID 19. Sabéis todos que siempre me ha gustado recordar mis orígenes maños, cantar jotitas a la virgen del Pilar y vestirme de baturra.

Como podéis ver es una historia muy larga en la que me he sentido muy querida y acompañada. Mi hermana Pío era muy importante en mi vida y ahora mi sobrina Ana. Ellas siempre me han cuidado y me han hecho sentir muy especial. También recuerdo de forma muy especial a mi amiga Sor Rosario y a toda la gran familia que es la fundación Gil Gayarre, con vosotros he compartido penas y alegrías y he sido muy feliz en mi querido Cabezo, con mis compañeros y amigos, en los paseos, en el sofá con mis cuadernos y en misa en la capilla estudiando latín, cantando jotas con todos vosotros.

¡Quiero dar las gracias por continuar a mi lado, os quiero mucho!", terminaba escribiendo Elenita hace ya tres años.