Paco Ron, referente de la gastronomía asturiana, ha fallecido a los 68 años tras una enfermedad que le apartó de los fogones hace tres años
José Ribagorda, amigo del bodeguero Iván Sanz, fallecido en un accidente: "No hay consuelo, es algo verdaderamente atroz”
Asturias despide a Paco Ron, uno de sus grandes referentes gastronómicos, fallecido a los 68 años después de una enfermedad que también precipitó su retirada de los fogones. El cocinero, que consiguió en 1999 la primera estrella Michelin para un restaurante del occidente asturiano al frente de la Taberna de Viavélez, deja tras de sí el recuerdo de una figura clave en la renovación de la cocina del Principado y de un hombre profundamente vinculado a la localidad de sus raíces familiares.
Su muerte ha provocado una oleada de mensajes de cariño y reconocimiento entre familiares, amigos, vecinos y compañeros de profesión de toda España. También desde Informativos Telecinco se recuerda su trayectoria.
En 2014, José Ribagorda visitó su restaurante Viavélez en Madrid, donde Paco Ron le presentó una de sus tapas estrella. "En gastronomía siempre se está aprendiendo", decía entonces el cocinero.

El chef que llevó la primera estrella Michelin al occidente asturiano
Paco Ron fue uno de los protagonistas de la generación que impulsó la transformación de la gastronomía del Principado. Junto a cocineros como Nacho Manzano, Pedro Martino y José Antonio Campoviejo, formó parte de un movimiento que apostó por reinterpretar la tradición asturiana a través de la técnica, la creatividad y la innovación, sentando las bases de lo que acabaría consolidándose como la Nueva Cocina Asturiana.
El gran reconocimiento a su trayectoria llegó en 1999, cuando la Taberna de Viavélez consiguió una estrella Michelin, la primera para un restaurante del occidente de Asturias. Ron había tomado las riendas del establecimiento que habían abierto sus padres una década antes y consiguió convertir aquella casa de comidas en un referente de la alta gastronomía, llevando el nombre de Viavélez mucho más allá de las fronteras del Principado.
La noticia de su fallecimiento ha golpeado especialmente a sus compañeros de aquella generación. José Antonio Campoviejo, chef de El Corral del Indianu, lo ha definido como "el hermano mayor que hubiera tenido en otra vida" y ha despedido al que considera el "capitán" de aquel movimiento gastronómico. Pedro Martino, por su parte, compartió una fotografía antigua junto a sus compañeros y resumió su pesar con una frase: "Una suerte haberte conocido en esta vida, Paco".

Paco Ron, en Informativos Telecinco: "En gastronomía siempre se está aprendiendo"
Antes de regresar a sus raíces asturianas, Paco Ron desarrolló también una importante etapa profesional en Madrid, donde estuvo al frente del restaurante Vía Vélez, uno de los establecimientos asturianos de referencia en la capital. En mayo de 2014, Pepe Ribagorda visitó el restaurante para 'Informativos Telecinco' y compartió con el chef uno de sus platos más reconocidos.
Ante las cámaras, Ron explicaba la elaboración de sus patatas a la importancia con almejas: "Son unas patatas a la importancia con almejas que la vestimos con una salsa verde con un jugo muy concentrado del propio molusco". Ribagorda probaba el plato y ambos brindaban con un Rioja antes de que el periodista se despidiera del cocinero con un deseo: "Salud y éxitos".
Aquel restaurante madrileño fue uno de los últimos grandes proyectos profesionales del cocinero. Hace aproximadamente tres años decidió jubilarse y traspasar el negocio para regresar a Viavélez, donde quería pasar la última etapa de su vida. Su intención era rehabilitar la casa familiar y establecerse allí durante buena parte del año, pero una enfermedad truncó sus planes y terminó provocando su retirada de los fogones.
Un hombre unido a Viavélez hasta el final
Aunque nació en Madrid, Paco Ron mantuvo siempre un fuerte vínculo con Viavélez, de donde procedía su familia paterna y localidad a la que se sentía profundamente unido. Su entorno familiar estuvo además relacionado con los astilleros de la zona, que durante años fueron una fuente de empleo para numerosas familias, como informa 'La Nueva España'.
En el pueblo, el cocinero disfrutaba de una vida más tranquila, dedicada a la cocina, la lectura y su afición por la pesca, que practicaba desde su embarcación Clarita, amarrada frente a la Taberna de Viavélez.
Tras su muerte, su familia, sus amigos y buena parte del sector gastronómico han destacado tanto su calidad humana como su importancia profesional. El cocinero deja un recuerdo especialmente profundo en Viavélez y en el concejo de El Franco, donde es considerado una figura clave para la proyección de la localidad y un referente de la gastronomía asturiana y española. Su legado permanece ligado tanto a la evolución de la cocina del Principado como al pueblo que siempre consideró su hogar.

