Miles de inmigrantes sobreviven como pueden escondidos en Ceuta: sin techo, sin agua y sin comida con tal de no volver a Marruecos

La Guardia Civil ha identificado más de 500 menores solos en Ceuta, aunque avisa que muchos siguen escondidos
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Las afueras de un polígono industrial de Ceuta se ha convertido en refugio improvisado para decenas de inmigrantes, que cruzaron a nado el pasado 30 de julio. Son parte de los 80.000 que llegaron a la ciudad españolas, pero se han negado a regresar y sobreviven en las calles de los barrios periféricos como pueden. Hay familias enteras con sus hijas, adultos, todos durmiendo al raso en pésimas condiciones.
Los datos del Gobierno ceutí calculan que son entre 3.000 y 5.000 las personas que todavía permanecen en la ciudad, principalmente en los entornos de barriadas periféricas, en las zonas de costa de difícil acceso y en los montes.

Hay cientos de personas, menores y adultos: muchísimas niñas y niños que pasan los días y las noches como se puede. Sobre cartones y soportando las altas temperaturas de las jornadas con un sol que quema y deshidrata.
Tampoco tienen agua corriente, ni duchas ni aseos. Antes había una toma de agua, pero la rompieron o la quitaron y el suministro se cerró. "No tienen donde orinar, ni hacer sus necesidades", dice un vecino de la zona, que describe impotente una situación insostenible. "Ahora piden baño, piden cosas pero es que aquí no hay nada".
Miles de menores sin censar, a merced de la ley de la calle
La mayoría son menores de edad, como Tarek de 16 años, que no han iniciado el proceso de registro porque tienen miedo de que las autoridades españolas los lleven de vuelta a Marruecos. Dice que desconoce que ese trámite es imprescindible para acceder al sistema de acogida. No sabe ni nadie lo orienta.
.Pero no hay solo menores, también hay muchas familias, madres con sus hijos, que temen acudir a registrarse por temor a que las separen de ellos. Al caer la noche, muchos se esconden de las fuerzas de seguridad en los acantilados, entre la vegetación, las rocas, donde buenamente pueden.
Las organizaciones humanitarias y grupos de vecinos están realizando censos improvisados de menores. La Asociación de Vecinos de El Príncipe que solo en un día han llegado a recoger datos de 2.672 migrantes menores, pero siguen cientos de ellos sin censar.
Un joven nos cuenta que duerme en una cueva sobre unos cartones que recogió en la calle, pero en esta cueva hay desperdicios, restos de excrementos. Otros pasan la noche sobre palés, mientras esperan que las instituciones les den una acogida que no llega, ajenos al ruido político, a la discordia.