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Un fontanero explica el truco para que la bombona rinda más en los días más fríos: "No es broma"

Archivo - bombona de butano
Bombona de butano. Europa Press - Archivo
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Miles de hogares españoles se enfrentan cada invierno a la misma situación, con una bombona de butano que durante el verano rendía sin problemas durante cinco o seis semanas, pero que ahora empieza a agotarse en la mitad de tiempo cuando bajan las temperaturas. La reacción lógica suele ser la sospecha, y pensar que la bombona viene con menos gas del que debería, que el proveedor está reduciendo la carga o que el propio recipiente tiene un defecto. La explicación real, sin embargo, tiene que ver más con la física y no depende ni del fabricante ni del recambio concreto. 

Por qué la bombona parece durar menos en invierno

El punto de partida es una lección de física escolar que la mayoría de usuarios de bombonas nunca han necesitado plantearse. Dentro de la botella el gas no se encuentra en estado gaseoso sino en estado líquido, y para que se pueda utilizar tiene que evaporarse y generar presión dentro del recipiente. Esta evaporación depende directamente de la temperatura ambiente.

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Así, a 15 grados, el butano genera aproximadamente dos bares de presión, una cifra sobrada para el funcionamiento normal de cualquier electrodoméstico. A 0 grados, la presión desciende a menos de un bar. Y por debajo de los 0,5 grados negativos, la presión es tan baja que prácticamente el gas ni sale. El butano sigue dentro, pero sin presión suficiente como para poder salir. La sensación de que la bombona se ha agotado antes de tiempo no responde, por tanto, a ninguna trampa, sino a que el gas está atrapado en estado líquido, incapaz de evaporarse a la velocidad que necesita.

El fenómeno se agrava cuando la bombona se encuentra en el exterior de la vivienda, que el lugar en el que muchos hogares españoles la ubican por normativa o por razones prácticas. En esas condiciones, incluso durante los días de invierno con temperaturas moderadas, la temperatura de la propia bombona puede caer varios grados por debajo de la ambiental durante la noche, con lo que la fase de mayor consumo doméstico, correspondiente a la ducha de la mañana y al desayuno, coincide con la fase de menor rendimiento de la bombona. 

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Bombonas de butano

El truco al detalle

La solución es directa y práctica. No se trata de calentar la bombona sino de ralentizar la pérdida de calor que ya tiene, para que la temperatura interior se mantenga lo bastante alta como para que el butano pueda seguir evaporándose. La técnica se conoce en el sector con el nombre técnico de gestión térmica.

Se puede llevar a cabo de dos formas distintas. La primera es con una funda aislante específica para bombonas de butano que se coloca alrededor del recipiente y actúa como termo pasivo, retardando la pérdida de calor durante las horas de menor temperatura ambiente. La segunda, más económica y también recomendada por los expertos, es lo que él llama el viejo truco de la abuela, consistente en cubrir la bombona con una manta térmica o con una manta vieja gruesa, especialmente durante la noche y las primeras horas de la mañana. De esta forma, aunque la bombona no genera calor, sí que conserva el que ya tiene durante el tiempo suficiente para que el butano pueda evaporarse con la presión necesaria.

Es importante no tomarse lo del calor al pie de la letra, y aplicar sobre la bombona una estufa, un secador de pelo, un soplete, agua caliente o cualquier fuente activa de calor puede provocar un aumento descontrolado de la presión interior con grave riesgo de explosión. La gestión térmica correcta consiste en aislar, no en calentar. Nunca se debe intentar acelerar el proceso mediante fuentes externas de calor.

Tres decisiones que multiplican el efecto

Junto al aislamiento propiamente dicho, se puede reforzar el rendimiento invernal de la bombona de varias formas: 

  • Reubicar la bombona: si la normativa comunitaria y las condiciones del hogar lo permiten, desde una zona exterior a una interior ventilada donde la temperatura ambiente sea sensiblemente más estable. 
  • Mantener la bombona siempre en posición vertical y nunca horizontal, tanto por seguridad como para garantizar el correcto funcionamiento de la válvula de salida. 
  • Supervisar periódicamente el estado del regulador, el tubo flexible y las conexiones, porque cualquier fuga menor agrava sensiblemente la sensación de que la bombona se agota antes de tiempo. 

Haciendo todo esto, el rendimiento invernal de la bombona posiblemente se acerque mucho más al de los meses templados.