Muere Maricarmen, la anciana de 87 años desahuciada de su casa en Madrid que inició el movimiento por la vivienda
Muere Maricarmen, la mujer que encendió la lucha contra los desahucios en España
Cronología de 10 días con la vivienda como protagonista: de Maricarmen al 'no' a la propuesta del Gobierno
María del Carmen Abascal, la vecina de 87 años del madrileño barrio de Retiro que se convirtió en el símbolo de la lucha contra la crisis de la vivienda, ha fallecido este miércoles, según ha confirmado el Sindicato de Inquilinas en un comunicado.
Maricarmen fue desalojada entre protestas y tras una batalla judicial sobre la segunda subrogación de un contrato de renta antigua firmado por su padre hace siete décadas. Aunque se consiguió, con la mediación del Ayuntamiento de Madrid, que el fondo Urbagestión permitiera su vuelta a casa.
Deterioro progresivo en los últimos días
La anciana de 87 años desahuciada en el barrio del Retiro de Madrid, que ha provocado la indignación ciudadana, acampadas en varias ciudades de España y la reacción del Gobierno con la puesta encima de la mesa de dos decretos sobre vivienda, había mostrado un "deterioro progresivo" tanto físico como emocional en los últimos días.
En ese comunicado, firmado también por su familia y su abogada, recuerdan que permanecía hospitalizada desde el desahucio. “Si bien se consiguió un acuerdo histórico que le habría permitido volver a su vivienda, esta solución ha llegado demasiado tarde”, lamentan. Los firmantes consideran que lo ocurrido tras su desalojo ―manifestaciones multitudinarias, acampadas en las plazas, adelanto electoral y convocatoria de una huelga general― supone “un antes y un después en la historia de este país”, pero advierten de que “el coste para llegar hasta aquí ha sido demasiado alto”. Y se despiden con la petición que ella les repetía: “Luchad, seguid luchando por lo que es vuestro”.
En la casa de Maricarmen siguen todas sus pertenencias porque cuando la desahuciaron se fue tan solo con lo puesto. Maricarmen contaba con un 50% de discapacidad y llevaba 71 años viviendo de alquiler en un domicilio ubicado en la calle Alcalde Sainz de Baranda. En sus últimos años solo podía desplazarse en silla de ruedas y necesitaba ayuda para las tareas diarias.
Maricarmen luchó casi siete años de procedimientos judiciales para quedarse en su hogar. En los últimos meses, su estado físico había empeorado. Había perdido masa muscular, tenía dificultades para comer y decía que hasta su voz había cambiado. “Me ha afectado en todo. Yo ahora no soy yo”, confesaba en unas de sus últimas declaraciones.
Pese a todo, animó a los manifestantes a luchar por la vivienda en las primeros momentos de las acampadas. “No lo he logrado, –defender mi casa (finalmente sí lo logró)–, pero sí he luchado para que los demás aprendan a luchar por la suya. Mi casa ha sido mi vida y ahora tengo que dejarla atrás, pero eso no significa que yo no vaya a seguir luchando. Y vuelvo: quiero dar las gracias a todas las personas, a todos los niños que han venido a mi desahucio. También quiero dar las gracias a los amigos que he tenido, que no me han dejado ni un solo momento sola, como es el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos. Os quiero a todos mucho. Yo soy su familia y ellos son la mía, y también quiero mucho a mi abogada, Beatriz Duró, que se ha jugado muchas horas de trabajo para tratar de salvar mi casa. No ha podido ser, vale, pero, por favor, luchad".
"Que yo no pueda hacer vídeos, por la edad, por mi enfermedad, no significa que yo no vaya a colaborar con el sindicato y con todos vosotros. Os envío un abrazo muy fuerte y gracias por todo. Por todo. Y lo que quiero es que este problema que tenemos con todos los fondos buitres se eliminen de una sola vez por todas"
Finalmente Maricarmen logró recuperar su casa, pero no morir en ella como era su deseo.