El 112 y los bomberos alertan del peligro de dejar cargando el móvil debajo de la almohada o sobre el sofá
Cualquier batería de litio genera calor durante el ciclo de carga, pero bajo la almohada el móvil no es capaz de disiparlo
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Dejar el móvil cargando bajo la almohada durante la noche es uno de los hábitos domésticos con más riesgo de incendio que la mayoría de españoles hace casi cada día, sin saber el peligro que supone. Durante los últimos meses son varias las instituciones que han hablado sobre ello, compartiendo recomendaciones específicas elaboradas por bomberos.
El mensaje es claro: la superficie donde apoyamos el móvil mientras se carga determina la diferencia entre una rutina segura y un incendio que puede iniciarse mientras dormimos sin capacidad de reacción. La cama, el sofá, los cojines, los edredones y las sillas tapizadas son las peores superficies posibles para dejar un dispositivo enchufado durante horas. Y, sin embargo, son las que muchos eligen para dejar reposar su móvil.
El efecto manta
El proceso técnico detrás de la advertencia tiene una explicación física conocida como "efecto manta". Cualquier batería de litio genera calor durante el ciclo de carga por el llamado efecto Joule. La energía eléctrica que atraviesa los circuitos internos se convierte parcialmente en calor residual que el dispositivo disipa a través de su carcasa metálica. Cuando el móvil está apoyado sobre una superficie dura y ventilada, ese calor se libera al ambiente sin acumularse. Cuando está atrapado bajo una almohada o hundido entre los cojines de un sofá, el aislante textil impide la disipación y la temperatura del propio dispositivo empieza a subir sin nada que la contenga.
Los sistemas modernos de gestión térmica de los móviles suelen frenar la velocidad de carga cuando detectan temperaturas altas, pero el aislamiento extremo bajo una almohada puede superar la capacidad del sensor interno. Si el sensor falla o la disipación es más lenta que la generación de calor, el móvil entra en fuga térmica, con lo que la batería alcanza varios cientos de grados en segundos, libera gases inflamables y arde violentamente sobre el propio material textil que la aislaba. La combustión de sábanas, almohadas y cojines es rápida y produce humo denso, negro y tóxico que invade la habitación en menos de un minuto.
Por qué la noche multiplica el peligro
La franja horaria en la que se produce la mayoría de estos incidentes es la nocturna, y la razón resulta sencilla de entender: cuando una persona duerme, no percibe el olor a quemado ni el calor creciente, tampoco puede reaccionar a las primeras señales y se despierta ya con llamas o el humo en la habitación. Los detectores de humo domésticos, cuando existen, dan un margen de segundos que solo aprovecha quien ya está en pie. La mayoría de las víctimas de incendios domésticos por móvil cargando fallecen por inhalación de humo antes de que las llamas los alcancen.
Un elemento adicional agrava el problema en los últimos años. Los cargadores inalámbricos, cada vez más comunes en mesillas y bases de carga situadas sobre superficies textiles, generan considerable calor residual durante el propio proceso de inducción electromagnética. Una base inalámbrica apoyada sobre el edredón o sobre una manta multiplica el efecto manta desde el propio soporte, sin necesidad de que el dispositivo se caliente por dentro.
Cómo cargarlo bien
Los bomberos y el 112 coinciden en recomendar seguir una serie de reglas para evitar estas situaciones:
- Cargar el móvil sobre una superficie lisa y no combustible: madera dura descubierta, cristal, cerámica, piedra o metal. Nunca sobre textiles, papel o superficies acolchadas.
- Evitar la carga durante las horas de sueño cuando no hay nadie despierto para reaccionar ante un fallo. Si la carga nocturna es imprescindible, el dispositivo debe estar sobre la mesilla o sobre la propia mesa de noche, nunca sobre la cama ni bajo la almohada.
- Usar solo el cargador original del fabricante o uno certificado. Un cargador genérico puede entregar más corriente de la que el dispositivo tolera y agravar el calor generado.
- Desconectar el cargador de la red en cuanto termine la carga completa, sin dejarlo enchufado permanentemente.
- No cargar el móvil cuando está mojado, cuando su carcasa está deformada por golpe previo o cuando la batería se hincha visiblemente (síntoma clásico de degradación química interna).
- Instalar un detector de humos en el dormitorio y en el salón, realizando revisiones anuales de las pilas y del funcionamiento del propio sensor.
Ante cualquier síntoma anómalo durante la carga, se debe desconectar el cargador desde el cuadro eléctrico general cuando no se pueda acceder al enchufe con seguridad, alejar el dispositivo de materiales combustibles con cuidado y llamar al 112. No verter agua sobre un incendio eléctrico ni intentar apagar la batería con extintor doméstico convencional. Los propios bomberos son los únicos con los medios adecuados para contener un incendio de batería de litio antes de que se propague al resto de la vivienda.