Abelardo Carrillo, exdirector de la Alta Velocidad Española: "El fallo humano no puede ser la causa de que haya casi 70 muertos"

Abelardo Carrillo, exdirector de la Alta Velocidad Española: "El fallo humano no puede ser la causa de que haya casi 70 muertos, se puede producir, pero no puede ser mortal"
Abelardo Carrillo, exdirector de la Alta Velocidad Española: "El fallo humano no puede ser la causa de que haya casi 70 muertos". Informativos Telecinco
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Dos trenes han colisionado en la mañana de este miércoles entre las localidades toledanas Mora y Orgaz y Urda, causando decenas de fallecidos. La Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha ha confirmado la muerte de un mínimo de 68 personas, una cifra que podría seguir ascendiendo dado que hay decenas de heridos, algunos de extrema gravedad.

A las 7:54 de la mañana el Iryo partía desde Atocha hacia Santa Justa con 147 pasajeros y cinco tripulantes. 6 minutos más tarde lo hace el Ave, por la misma vía, el Corredor Sur; con 397 viajeros a bordo. En torno a las 8 y media; una avería en el sistema de señalización LZB obliga a detener 6 vehículos. En ese momento, el Centro de control H24 de Adif toma el mando. Unos seis minutos más tarde desde Atocha ordenan reanudar la marcha.

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En los audios se señala que el Iryo recibe también la orden de reanudar la marcha, pero tarda en reiniciar. Hasta siete minutos. Y no lo logra. Mientras, han dado permiso al AVE para continuar la ruta, pero la conductora del Iryo no lo sabe y nadie se lo comunica.

El tren la retoma y supera los 100Km por h, muy por encima de los 40 que sugiere el protocolo de seguridad en estos casos. Después de recorrer, según la información oficial, unos 25 kilómetros, el Ave impacta contra el Iryo, jussto cuando se comunicaban con la central. En el Kilómetro 118, entre Urda y Los Yébenes, Toledo.

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Un minuto más tarde, emergencias ya tiene constancia de la colisión. Llegan los primeros efectivos y comprueban la magnitud del accidente: la cabeza del Ave y la cola del Iryo, están descarriladas a ambos lados de la vía. Comienzan unos instantes críticos para salvar las máximas vidas posibles. El Gobierno habla de un fallo humano como principal hipótesis aunque antes se produjo un fallo técnico que provocó una cascada de errores.

Abelardo Carrillo, exdirector de la alta velocidad española, de Renfe de mercancías y de otros departamentos con donde ha tenido altos cargos, analiza para Informativos Telecinco, qué ha podido ocurrir en este accidente que ha conmocionado España.

Usted conoce muy bien la red al detalle, especialmente la de alta velocidad. Fue uno de sus últimos cargos. Faltan muchísimas cosas por saber, por supuesto, pero un accidente de esta envergadura puede deberse únicamente a un fallo humano.

Bueno, todavía no sabemos cuáles son las causas reales del accidente. Lo que yo creo es que el fallo humano no es la respuesta que los ciudadanos están esperando. Un fallo humano no puede ser la causa de que haya 70 muertos o de que estemos todavía buscando cadáveres en el accidente. Yo creo que el fallo humano puede producirse, pero no hasta el punto de que eso se convierta en un accidente mortal. Yo creo que puede haber muchos errores en las actuaciones profesionales, pero para eso están los procedimientos y, en mi opinión, el fallo humano no puede ser una explicación admisible de cuál ha sido la causa del accidente.

En su opinión. ¿Debería haber algún sistema, no sé, informático de refuerzo, algún tipo de supervisión humana más allá de cargar toda la responsabilidad en un solo operador, aunque estuviera con un auxiliar a su lado?

Tenemos muchas tecnologías, muchos procedimientos, mucha profesionalidad alrededor de los profesionales ferroviarios y muchas cuestiones que pueden ayudar a tomar decisiones de tanta envergadura como esta. Yo lo que le puedo decir es que para los familiares, para las víctimas, para los heridos, la explicación de un fallo humano no es convincente.

Porque mire, si todos los que viajamos en tren podemos pensar que un fallo humano nos puede quitar la vida, pues es evidente que el sistema es muy vulnerable y esto no es así. El ferrocarril es un sistema muy robusto que debe anteponer la seguridad sobre cualquier otro objetivo. Lo que no podemos hacer es perder ese objetivo de la vista. Tenemos que enfocar ese objetivo como prioritario y por eso la investigación que dará sus frutos, seguro, sin ninguna duda, debe también sobrevolar sobre los propios hechos. No nos preocupa tanto qué ocurrió, que es evidente que hay que saberlo, sino por qué pudo ocurrir, cuáles son las circunstancias que dieron lugar a que eso ocurriera, qué circunstancias debemos corregir para que para que no vuelva a ocurrir.

Usted ha estado al frente del sistema de alta velocidad en años gloriosos, donde éramos un ejemplo para el mundo. Sin embargo, desde hace meses y años estamos viendo un deterioro progresivo, muchísimos problemas en toda la red. ¿Esto es porque hay un colapso de trenes, de frecuencias, hay una falta de inversión, hay una mala gestión?. ¿Qué está pasando?

Bueno, yo creo que son muchas circunstancias las que concurren en este deterioro. Yo creo que el incremento de circulación no es la causa. Sinceramente, creo que los trenes circulan cuando la capacidad y las condiciones de seguridad lo permiten. Y para eso tenemos muchos sistemas de supervisión que deben asegurar que toda la circulación de los trenes se realiza en condiciones de absoluta seguridad.

Y sí que hay otros otros factores que están interviniendo en la realidad de la calidad del servicio ferroviario que está deteriorándose, evidentemente, y que, en mi opinión, deben acometerse de manera prioritaria. El enfoque de la prioridad de la gestión debe cambiar hacia la seguridad, hacia la recuperación de la confianza y hacia la fiabilidad del sistema.

Este es el principal objetivo que yo creo que las autoridades ferroviarias tienen que encarar. Están muy bien las inauguraciones, están muy bien la compra de trenes, ir a 350 km/h. Seguro que eso es a largo plazo una buena medida, pero lo que tenemos ahora entre manos es la necesidad de recuperar la confianza en el ferrocarril y ese es un objetivo del sistema, tanto de la infraestructura como de la operación. Tenemos que mejorar la fiabilidad, tenemos que mejorar la puntualidad. Tenemos que mejorar la confianza general en un sistema que fue el orgullo de uno de los proyectos que la democracia supo gestionar correctamente.