El análisis del accidente de trenes de Urda: del fallo del sistema de seguridad al aviso un minuto más tarde a Emergencias

El análisis del accidente de trenes de Urda. Informativos Telecinco
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Al menos decenas de muertos y cientos de heridos y la vida de cientos de personas destrozadas después del accidente ferroviario de alta velocidad ocurrido en Urda, Toledo. En los dos trenes, el Iryo y el AVE, viajaban más de 540 pasajeros que recordarán este día como una verdadera pesadilla.

La vida de muchos de los pasajeros y familiares de ellos se rompió en apenas un segundo. Entre las hipótesis que se barajan como causa del accidente está la teoría de un fallo humano, pero parece demasiado simple para explicar un accidente como el que ha tenido lugar este miércoles por la mañana.

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Urda, es un municipio que está situado en el sur de la provincia de Toledo. Se sabe que sobre las 8:30 minutos de la mañana se produce un fallo en el sistema LZB, el sistema que vigila la velocidad y que aplica las restricciones de circulación a los trenes.

El fallo del sistema que detuvo el tren

Ese fallo tumbó el sistema e hizo que los trenes se detuviese o ralentizasen la marcha durante un tiempo. Así funciona el protocolo y se activo como sistema de respaldo, que implica basarse en las señales laterales y en las órdenes que llegan por radio desde el centro de control desde Madrid.

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Sin embargo, con el sistema tumbado el centro de control dio la orden de continuar, lo que aún no se sabe con certeza es si se dio la misma orden a los trenes implicados en esa parada. El ministerio de Transporte confirmó que se pidió al tren AVE de Renfe que se saltara el semáforo en rojo sin ver que un tren permanecía parado en esa misma vía.

Ese tren parado era el Iryo. Una de las cuestiones que sigue en el aire es que entre los dos trenes había una distancia de 25 kilómetros, un tramo de unos 10 minutos y aún así nadie impidió el impacto en todo ese tiempo. El AVE acabó estrellándose posiblemente a más de 100 km/h.

Todo salió por los aires tras la colisión

Tras la tragedia, han ido llegando muchas imágenes de los testigos del accidente que explican que salió todo por los aires, incluso las piezas principales de los trenes y muchos de los pasajeros, llegando a quedar debajo de los vagones, sin vida.

El Iryo salió de Atocha hacia la estación sevillana de Santa Justa a las 7:54, con 147 pasajeros y cinco tripulantes. Seis minutos más tarde partió el AVE de la misma vía, pero con 397 pasajeros a bordo. En torno a las 8:30 de la mañana, menos de una hora después, se detecta una avería en el sistema de señalización LZB que obliga a detener seis vehículos.

En ese momento, el centro de control de Adif toma el mando y alrededor de seis minutos más tarde, desde Atocha ordenan reanudar la marcha. Fuentes cercanas a Iryo aseguran que su tren no se detiene hasta las 8:38 horas, cuando se encuentra en una "señal blanca" que impide seguir su camino mientras que el AVE recibía la orden de continuar la marcha.

El equipo de Emergencias recibió el aviso un minuto más tarde

El tren AVE la retoma y supera los 100 km/hora, muy por encima de los 40 km/hora que sugiere el protocolo de seguridad en estos casos. Después de recorrer, según la información oficial, unos 25 kilómetros, el AVE impacta contra el Iryo justo cuando se comunicaban con la central, concretamente en el kilómetro 118 entre Urda y los Yébenes, en Toledo.

Un minuto después del accidente, emergencias ya tiene constancia de la colisión. Llegaron los primeros efectivos a la zona a comprobar la magnitud del problema y tan solo les bastó unos segundos para darse cuenta de que había vuelto a ocurrir una verdadera desgracia en las vías ferroviarias.