El joven parricida de Elche habría leído "La edad de la ira", una novela en la que un joven mataba a su familia

"La edad de la ira", la novela publicada en 2011 por el autor barcelonés Nando López, era una de las lecturas recomendadas en el Instituto Vicente Verdú del Elche, al que acudía Santi, el joven autor del crimen parricida. En el libro -que estuvo entre los finalistas del premio Nadal del año 2010- un periodista investiga la muerte de un hombre a manos de su hijo, quien también deja malherido a sus hermanos. Y ese era uno de los libros que habría leído el joven parricida de Elche, según desvela el diario Información.

En el libro, Marcos, un adolescente de clase media, asesina a su padre y deja malherido a uno de sus cuatro hermanos. Amigos, familiares, profesores de Marcos: nadie se explica lo sucedido. Nadie pudo preverlo. Las imágenes del crimen acaparan los medios. La violencia adolescente se adueña, de nuevo, de la actualidad. En el instituto en el que Marcos cursa el Bachillerato, entre apuntes, pizarras y claustros, el reportero buscará la verdad, recopilando los testimonios de quienes formaron parte del mundo de Marcos durante aquellos días. Un mundo en el que sólo parece regir una única ley y una única edad: la edad de la ira.

El parricida de Elche trasladó los cuerpos a un cobertizo

El parricida de Elche con solo 15 años mató a su madre, a su hermano, que intentó huir, con solo 10 años y esperó a su padre con una escopeta y también le mató a sangre fría. Después de esto trasladó los cuerpos de los familiares a un cobertizo que utilizaban para guardar los aperos.

Tres días con los cuerpos de su familia jugando a los videojuegos

Fuentes cercanas a la investigación afirman que el joven pasó tres días -del martes al viernes- recluido en su cuarto y jugando a videojuegos, sin acudir al Instituto Vicente Verdú, al que había sido trasladado proveniente del IES La Torreta por la masificación de las aulas. Según relatan sus amigos, Santi les aseguró que no acudía a clase porque tenía covid.

No fue hasta que se cruzó con una vecina que preguntó directamente por sus padres cuando Santi confesó el crimen. Los agentes que tomaron declaración al joven destacan "su frialdad y serenidad fuera de lo normal" y el hecho de que "no expresa remordimientos" por los asesinatos cometidos.

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