El peligro de una caldera en mal estado: qué debes revisar para evitar un accidente

  • Consejos para evitar problemas con los sistema de calefacción de gas

  • Observar la llama es clave: el olor a gas no siempre se detecta

  • Hay que ventilar, cerrar la llaves del gas, salir y llamar al 112

La ley obliga a revisar las calderas de gas cada cinco años. No obstante, las empresas especializadas recomiendan hacerlo cada año. Cuando llega el frío, sobre todo si es extremo, como ha pasado en Madrid, el riesgo del mal funcionamiento de las calderas aumenta. El accidente ocurrido en la capital esta semana podría estar relacionado con la instalación del gas en el edificio.

La caldera del edificio del arzobispado de Madrid que explotó en el barrio de La Latina había dado problemas en los últimos días, a pesar de que se había revisado el pasado otoño. El técnico no había podido acudir hasta ese día a revisar la instalación por el estado de la ciudad a consecuencia de la nevada. Muchas actividades laborales se paralizaron por la enorme cantidad de nieve caída en toda la región.

Hoy el párroco de la Parroquia Virgen de la Paloma, Gabriel Benedicto, ha explicado que ni el técnico, David Santos, ni el padre Rubén Pérez, ambos fallecidos en la explosión, llegaron a manipular la caldera. “No les dio tiempo”, ha dicho. En muy poco tiempo varias personas en distintos puntos del edificio notaron un fuerte olor a gas en unos pocos minutos en los que no dio tiempo a reaccionar, ha dicho el párroco.

Puede que en el edificio del arzobispado se acumularan ciertos gases que se usan en las calderas que son fáciles de detectar, según los expertos, por su olor característico debido al “sulfuro de mercaptano”, un odorante que se les añade para que sea más fácil darse cuenta de su acumulación. Con una buena ventilación podemos solventar fácilmente la situación.

El monóxido de carbono, imposible oler

Otras veces, el peligro proviene de otro gas, el monóxido de carbono (CO2), que es completamente incoloro e inodoro por lo que no se percibe su hay un escape. Puede provocar problemas respiratorios importantes, incluso la muerte si no se actúa a tiempo. Para evitar problemas, los expertos recomiendan revisar la llama –si la tiene-: si es azul en lugar de amarilla es porque el aparato emite una gran cantidad de CO2.

El CO es un gas tóxico que impide que la sangre actúe como portadora del oxígeno a nuestras células, órganos y tejidos. Los daños graves llegan tras un largo periodo de tiempo de inhalación.

Qué hacer si hay un exceso de CO2

Si se detecta mucho CO2 hay que salir a la calle si nos encontramos mal. También se debe ventilar la casa o el espacio donde se acumula este gas, apagar la caldera, cerrar la llave del suministro de gas y llamar a Emergencias.

Los síntomas de una intoxicación por CO2

Los síntomas por esta intoxicación son los propios de enfermedades comunes: dolor de cabeza o mareo, náuseas, pérdida de conciencia, cansancio, dolor en el pecho o en el estómago, problemas visuales o falta de aliento.

Si se actúa rápido y no hemos respirado mucho CO2 bastará con tomar aire limpio para recuperarnos. En los casos extremos, puede causar la muerte.