Asesinatos

El presunto asesino de Ana, un dentista jubilado de 70 años, reconoce que quería matarla: utilizó dos cuchillos para apuñalarla

El presunto asesino de Ana le reconoció a los agentes que quería matarla. Informativos Telecinco
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Ana María Sorribas, una enfermera de 64 años, ha muerto en el Hospital General de Castellón poco después de ser agredida con dos cuchillos de cocina por su expareja, un dentista jubilado, en Benicàssim. Según informa 'Las Provincias', los hechos ocurrieron a las 12:30 horas en la sala de espera del centro médico y frente a varios testigos.

La víctima, que fue atendida por sus compañeros y un equipo del Servicio de Ayuda Médica Urgente (SAMU), presentaba numerosas heridas. El agresor fue retenido por varios pacientes antes de que llegasen las autoridades.

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Le practicaron maniobras de reanimación durante 50 minutos

Varias patrullas de la Policía Local de Benicàssim y Guardia Civil acudieron al lugar del incidente. Así, se se movilizó el SAMU para con base en Oropesa, para practicarles maniobras de reanimación durante 50 minutos. Los primeros agentes en llegar detuvieron a Vicente, que estaba retenido por varios pacientes.

Los momentos del apuñalamiento se vivieron con gran tensión y nerviosismo. La víctima solo podía gritar mientras intentaba quitarse de encima a su agresor, sin éxito, ante la mirada atónita de varias personas. Tanto el 112 como el teléfono de emergencias 062 de la Guardia Civil recibieron varias llamadas de personas que alertaban del acuchillamiento.

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La mujer "llevaba toda la vida trabajando en el centro de salud"

Muchos de los testigos conocían a la víctima, ya que "llevaba toda la vida trabajando en el centro de salud". Según fuentes del Centro de Información y Coordinación de Urgencias (CICU), la enfermera herida fue trasladada en una ambulancia del Servicio de Ayuda Médica Urgente (SAMU) al Hospital General de Castellón, donde murió pese a los esfuerzos médicos.

Los especialistas de la Benemérita se hicieron cargo de los dos cuchillos utilizados en la agresión y de otras pruebas que incriminan al detenido. El agresor se mantuvo muy tranquilo durante el arresto y no ofreció ningún tipo de resistencia. Tras leerle sus derechos e informarle del motivo de su detención, los agentes trasladaron a Vicente G. al cuartel de la Guardia Civil de Benicàssim.

Después del apuñalamiento, la vida de la víctima corría grave peligro pero todavía no había fallecido. El detenido, que era consciente del estado de salud de su expareja, le dijo a los agentes que quería matarla y que asumía las consecuencias.

Habían mantenido una relación sentimental durante seis años

Ana, que estaba a punto de jubilarse, y el autor del crimen habían mantenido una relación sentimental durante seis años. Pero ahora no estaban juntos tras haberse separado en el mes de diciembre. Fuentes de la Guardia Civil han confirmado que el detenido no tiene ninguna orden de alejamiento con respecto a su expareja.

El centro de salud permanece cerrado menos el Punto de Atención Continuada, que cuenta con acceso independiente. La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), el sindicato más representativo en las administraciones públicas, difundió este lunes un comunicado para condenar el asesinato. La organización exigió "más seguridad y vigilantes permanentes en los centros de salud para evitar que se produzcan este tipo de sucesos".