El ‘error’ que cometió uno de los hermanos detenidos por la muerte de Francisca Cadenas y que les acabó delatando
Los micrófonos instalados por la UCO en el coche y la vivienda de los hermanos captaron el nerviosismo y la preocupación de uno de ellos
Los dos hermanos estaban juntos antes del crimen de Francisca Cadenas: "Manuel conoce todos los elementos de la muerte"
BadajozEl minucioso trabajo de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil durante los últimos meses ha sido clave para lograr la detención de los presuntos responsables del asesinato de Francisca Cadenas casi nueve años después de su desaparición, el 9 de mayo de 2017, en Hornachos, Badajoz. Aunque los dos hermanos acusados de su asesinato permanecieron todo este tiempo negando los hechos y pensando que no iban a atraparlos, un ‘error’ cometido por uno de ellos sin saber que les estaban grabando terminó por delatarlos.
Julián y Manuel, los dos hermanos detenidos, pensaban que, pese a todas las sospechas que se cernían sobre ellos, –empezando por los familiares de la propia Francisca Cadenas, que desde el primer momento dudaban de ellos–, iban a salir impunes: “Juli, no te comas el coco. Están buscando, pero no tienen prueba ninguna ni ‘na’ y están intentando arrascar donde sea”, le llegaba a decir el hermano mayor al pequeño en una de las conversaciones más recientes de las que grabó la UCO tras instalar micrófonos en la vivienda y el coche de ambos. Desde octubre de 2024 los agentes de la Benemérita tenían autorización judicial para hacerlo y, a lo largo del último año, tras tenderles distintas trampas para motivar que hablasen, sus conversaciones revelaron no solo una “obsesión” con la víctima, sino que en una de ellas, cuando ya los agentes estrechaban el cerco sobre ellos, Julián, el menor de los hermanos –y a la postre asesino confeso–, cometió un error: "Lo del rincón es lo que más mal rollo me está dando".
El error de los hermanos: de la preocupación por “el rincón” al hallazgo de los restos óseos de Francisca Cadenas
Esas palabras, con las que expresaba a su hermano su preocupación y su nerviosismo al sentir que cada vez más les estaban acorralando los agentes de la UCO, fueron las que terminaron por llevar a una revelación clave para el caso después de casi nueve años: el hallazgo de los restos óseos de Francisca Cadenas en una arqueta cubierta con losas y cemento en un punto del patio de la vivienda de los hermanos; presumiblemente ese “rincón” al que hacía alusión Julián, y en el que durante todo este tiempo habían ocultado el cadáver de la víctima.
Tras largos meses de conversaciones, esa referencia propiciaría lo que los agentes ya estaban constatando: que los hermanos se referían en sucesivas ocasiones a Francisca Cadenas y que incluso tras tantos años desde su muerte mostraban su fijación con ella. Especialmente el pequeño de los hermanos, Julián, quien según el atestado de la UCO “cosificaba" a la víctima, llegando a hablar de sus partes íntimas.
En una de las conversaciones, del 28 de octubre del pasado año, se llegaba a escuchar a Manuel dirigiéndose a su hermano: “O la tenías que pinchar... Todo el día fun, fun, fun... la Francisca".
Según los investigadores, "Julián habría hecho partícipe con anterioridad a Manuel de su intención de mantener relaciones sexuales con Francisca" y este último, con su reproche, “podría estar haciendo referencia a una posible agresión” física o sexual sobre la víctima.
No obstante, según se desprende del auto del juez, –y contra la versión de Julián, que ha tratado de exculpar a su hermano defendiendo su coartada de que en la noche de los hechos no estaba en Hornachos, sino en el hospital de Mérida, atendiendo a su padre–, aunque Manuel “llegó más tarde a la casa”, es “evidente” que “conoce los elementos del momento de la muerte y hace afirmaciones sobre las partes íntimas de la víctima”.
Las trampas de la UCO sobre los hermanos para lograr su detención
Durante la operación de la UCO para conseguir la detención de ambos, y desde que consiguiesen esa autorización judicial en octubre de 2024 para instalar micrófonos en sus vehículos y su vivienda, los agentes diseñaron una estrategia para que hablasen entre ellos. De ese modo, colocaron carteles de búsqueda de Francisca Cadenas en la puerta de su casa y en el salpicadero de los coches, buscando así propiciar una reacción por su parte. Y lo consiguieron.
El nombre de Francisca en un mural cerámico en el callejón donde fue vista por última vez, por ejemplo, provocó nerviosismo en los hermanos, quienes dejaron ver la “obsesión” por Francisca, algo que apunta hacia una posible motivación sexual en el crimen, como tratará de probar la acusación, que observa múltiples delitos más allá del de asesinato.
Durante todo este tiempo de seguimiento, fue a principios de marzo, hace apenas unas semanas, cuando la UCO, con toda la información recabada y todas esas conversaciones registradas, aumentaría la presión sobre ellos. Así, llegaron a comunicarles su condición de investigados, lo que llevó a que los hermanos intentasen destruir los móviles que usaban entonces, tirándolos a la basura. La UCO, sin embargo, los vigilaba y los recuperó.
La semana pasada les tomaron declaración, pero los dejaron libres; otra estrategia que resultó útil para comprobar su nerviosismo y forzar el error. Acorralados, uno de ellos hablaba solo en uno de los denominados por la Guardia Civil como “soliloquios”: “No la vais a encontrar”, decía. Y en otra conversación, otro señalaba: "Me preocupa el rincón"; el rincón en el patio donde enterraron a Francisca Cadenas y donde las autoridades encontrarían después los restos óseos.
La víctima, según describe el juez según los resultados forenses y el auto de la UCO, sufrió una violencia extrema. Tenía fracturas en el cráneo la cara, la laringe, las costillas. Lesiones antes de morir. Además, hace referencia al hallazgo del cuerpo descuartizado, “con bridas en las muñecas y amordazada”; elementos de retención que contradicen la versión del autor confeso, el hermano pequeño, que habla de un golpe súbito.