Asesinatos

Una expareja, otros dos hermanos y dos sobrinas: los otros testimonios de la UCO para acorralar a los detenidos por la muerte de Francisca Cadenas

Una expareja, otros dos hermanos y dos sobrinas: los otros testimonios de la UCO para acorralar a los detenidos por la muerte de Francisca Cadenas
Agentes de la UCO de la Guardia Civil en Hornachos, epicentro de la investigación de la muerte de Francisca Cadenas, por la que se ha detenido a dos hermanos. Europa Press
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BadajozLos agentes de la UCO que han logrado desbloquear el caso relacionado con la muerte de Francisca Cadenas tras casi nueve años de lo que era una desaparición sin resolver, trazaron una operación concienzuda que fue poco a poco minando la seguridad y la prepotencia de los dos hermanos detenidos por el crimen: Julián y Manuel. Durante todo este tiempo, desde el 9 de mayo de 2017, se creían capaces de engañar a todo el mundo: a las autoridades, a los familiares de la víctima y a todo el pueblo. Sin embargo, la estrategia de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil terminó por acorralarlos y atraparlos, redoblando la presión especialmente en la última fase, en la que llegaron a entrevistar a otros dos hermanos de los detenidos, a dos sobrinas y una expareja de Manuel.

Hasta el último momento, los dos acusados aseguraban que eran inocentes. Mientras distanciados de la presencia de los agentes se jactaban de que éstos estaban “dando palitos de ciego”, llegando a reducir la repentina aparición de la UCO en las calles de Hornachos a la mera presencia de unos “niños nuevos con el chaleco”, estos efectivos de la Benemérita trazaron una línea de investigación exhaustiva que terminó por revelar, directamente, que ambos habían estado escondiendo durante estos casi nueve años los restos óseos de Francisca Cadenas en el patio de su vivienda. Estaban en una arqueta cubierta por losas y cementos, en un lugar sobre el que los efectivos de la Benemérita ya tenían pistas porque llevaban casi dos años escuchándoles y, ya en la última fase, en una de las conversaciones entre los hermanos, Julián dijo: “Lo del rincón es lo que más mal rollo me da”. Y en efecto, descubrieron a qué zona en concreto se estaba refiriendo.

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Cuando el menor de los hermanos detenidos pronunció esas palabras, la UCO ya había pasado a una siguiente etapa en la presión ejercida sobre ellos; una fase que llevó incluso a recabar los testimonios de otros dos hermanos de éstos, dos sobrinas y una expareja del propio Julián. Todo ello, como parte de otra de las estrategias de los agentes de la Guardia Civil para terminar de desatar el nerviosismo de los implicados, propiciar sus reacciones y escuchar qué conversaban y decían al respecto.

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Desde que la UCO irrumpiese en la investigación en 2024, tras entonces siete años con el caso estancado, cada paso que dieron en la operación que ha conducido a su detención ha estado dirigida cuidadosamente para incriminarles. Lo fue ya desde ese informe que encargaron a sus compañeros de la brigada de la Sección de Análisis del Comportamiento Delictivo (SACD), los llamados ‘perfiladores’ o ‘cazadores de mentes’ de la Guardia Civil, quienes habituados a ponerse en la mente de los asesinos no se equivocaron al predecir que Francisca Cadenas no desapareció voluntariamente ni por un accidente, –como se llegó a decir poco después de la desaparición– sino que todo parecía un “homicidio con ocultación de cadáver” en el que, probablemente, el autor podía ser “un vecino de una de las viviendas próximas”.

Por eso, la UCO trabajaba con ese informe que llamaba desde el primer momento a priorizar “sospechosos que cuenten con una vivienda en esa zona”, algo que justo cumplían Julián y Manuel, quienes vivían a escasos metros de Francisca Cadenas y de los que la familia de ésta desde el primer momento y siempre han sospechado.

Con ese objetivo, una de las grandes claves de la investigación fue la obtención de autorización judicial, en octubre de 2024, para instalarles micrófonos en sus dos vehículos y en su vivienda, algo que terminaría por ser revelador para el extraordinario avance logrado para acercarse a la resolución del caso.

Con las escuchas en marcha, los agentes pusieron entonces distintas trampas a los dos hermanos para grabar sus conversaciones. Por ejemplo, situaron carteles de la desaparición de su vecina tanto en la puerta de su vivienda como en sus coches, lo que surtió efecto y propició que les pudiesen oír tanto en conversaciones entre ellos como en distintos “soliloquios” en los que, no solo dejaron ver que se referían en múltiples ocasiones a lo acontecido esa noche y a la víctima, de la que llegaban a hablar de sus partes íntimas, sino también a dejar patente, de hecho, cierta “obsesión” con ella, especialmente por parte de Julián.

Todo ello, según lo que se ha deslizado del informe de la UCO, hace que no se descarte una motivación sexual en el crimen, algo que tendrá que probar la acusación, que insiste en que se apreciarían más delitos además del de asesinato y ocultación del cadáver.

 En una de las conversaciones grabadas, Julián expresa repetidamente: “No la vais a encontrar”. También se escucharon a Manuel cuando dijo: “O la tenías que pinchar. Qué haces, Todo el día fun fun fun Francisca. Que te la has terminado haciendo”.

La última fase de la operación para detener a Julián y Manuel por la muerte de Francisca Cadenas

En la última fase de la operación que ha conducido a su detención, la UCO avanzó redoblando la presión sobre los hermanos mediante más acciones estratégicas. La primera fue el 2 de marzo, cuando decidieron arrancar con las nuevas comprobaciones en la zona de la desaparición, poniendo nerviosos a los hermanos.

Para ese último propósito, realizaron una nueva reconstrucción de los hechos con quienes la vieron por última vez: el matrimonio a cuya hija cuidaba Francisca Cadenas, a los que acompañó hasta su coche, estacionado cerca de su casa, para decirles adiós; el temporero que la vio en ese momento; y el hijo pequeño de la propia víctima, José Antonio, al que Francisca Cadenas le dijo que no hiciese nada porque ahora volvía y hacía la cena.

Después de eso, solo un día después, el 3 de marzo, según informa ABC, los agentes de la UCO tomaron declaración a uno de los hermanos de Julián y Manuel y a una exnovia de este último. Además, el día 4 harían lo propio con otro de los hermanos de los acusados y dos sobrinas. Y no solo eso, porque ese mismo miércoles, en otra estrategia que terminó de descolocar, presionar e inquietar a los hermanos, les comunicaron que su situación procesal había cambiado de testigos a investigados. Les leyeron sus derechos y les despojaron de sus móviles.

Tras ese requerimiento, el 5 de marzo les emplazaron a recoger sus teléfonos, y nuevamente, ese mismo día, los efectivos de la Guardia Civil pudieron escuchar cómo los hermanos se deshacían de esas evidencias.

“Yo tengo que tirar los teléfonos que tengo ahí”, le decía Julián a Manuel, a lo que este le replicaba: ¿Por qué? Y Julián le contestaba: “Porque tengo, tenía… los he roto”.

En ese momento, también los agentes pudieron escuchar cómo ensayaban lo que tenían que decir y cómo Manuel, que durante todo el tiempo en que les vigilaron parecía llevar la voz cantante sobre lo que tenían que hacer o decir, le preguntaba a Julián: “Tú no saliste más que esa vez que estuviste ahí, no? Y a ello el hermano pequeño le respondía: “Yo estaba aquí con 'tito'. Fue cuando lo acosté. Estaban las luces encendidas y la puerta medio abierta”.

Esa respuesta no le gustaba a Manuel: “No, Juli. No digas esas cosas que no está la cosa muy bien”. Y Julia volvía decir: “No, la puerta estaba medio abierta y llegó su hijo”, pero Manuel le interrumpía otra vez. –“No digas que estaba la puerta abierta”, recalcaba.

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Para entonces, y pese a que todo este tiempo parecían creerse impunes, ambos ya mostraban su temor a ser atrapados. Así, el 6 de marzo se dejan ver las primeras sospechas de ello. “Lo que me da, es lo que me jode, me llevan en cualquier momento”, expresaba Julián, mientras Manuel, como otras tantas veces, intentaba calmarlo: “Bueno, bueno, tendrán que averiguar primero, Juli, déjate de tonterías”. Tú no te comas el coco, Juli, es lo que quiere esa gente, que te comas la cabeza dando vueltas, que no han hecho su puto trabajo”, insistía.

El 7 de marzo Julián saldría con unas bolsas de basura en las que llevaba los teléfonos de los que dijo que iba a deshacerse, y que fueron después recuperados por la UCO, que seguían observando.

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Estrechando ya el cerco sobre ellos, el 8 de marzo Julián sería citado a declarar. Fueron casi seis horas aquella jornada, pero al día siguiente ya tanto él como su hermano se negaron a declarar. Para entonces, la Guardia Civil ya había entrado en la vivienda de ambos y comenzó el registro que llevó a encontrar los restos de Francisca Cadenas, escondidos en el interior de la arqueta del patio del domicilio. Además, hallaron dientes, mechones de pelo y unas bragas; elementos que se investigan.