El anestesista investigado por la muerte de una niña atendida en una clínica dental de Alzira habría entregado a Sanidad un bote anestésico distinto al utilizado con la menor

Agentes de la Policía encontraron en los registros de la clínica dental de Alzira un bote vacío de anestésico distinto del que el anestesista aportó
Reabre la clínica dental de Alzira, Valencia, donde murió una niña tras una sedación para un tratamiento
La jueza de la causa que investiga la muerte de una niña de seis años y el ingreso hospitalario de otra de cuatro tras ser atendidas en la Clínica Dental Mireia de Alzira el pasado 20 de noviembre de 2025 continúa indagando en las circunstancias que rodean al caso. Entre nuevos interrogatorios y contradicciones en los testimonios, en las pesquisas llevadas a cabo por la Policía los agentes llegaron a encontrar en sus registros en la clínica un bote vacío de anestésicos distinto del que el anestesista investigado entregó a Sanidad.
Mientras el lunes comparecieron ante la jueza los padres de las dos pequeñas y varios testigos, también se citó a la odontopediatra que realizó distintas intervenciones a las menores en la clínica, y a la cual la magistrada ha sumado como investigada junto a las otras dos personas que ya figuran como imputadas: el anestesista, –el principal sospechoso e implicado–, y la dueña de la clínica, sobre la que se dirime también su responsabilidad en el caso especialmente en lo referido a las condiciones del lugar.
El anestesista entregó una muestra del fármaco anestésico distinto al que utilizó con las menores
La decisión de la jueza del caso se ha producido tras detectarse graves contradicciones entre las declaraciones de los implicados y las pruebas físicas halladas por el grupo de Homicidios de la Policía Nacional.
Entre ellas, uno de los hallazgos más determinantes de la investigación policial ha sido la localización, en los contenedores de desechos de la clínica, de un bote vacío de propofol cuyo número de lote y fecha de caducidad no coinciden con la muestra que el anestesista entregó voluntariamente a los inspectores de la Consejería de Sanidad, tal como recoge el medio Levante-EMV.
El propofol, fármaco que está bajo sospecha, es extremadamente sensible a la contaminación bacteriana si no se manipula correctamente, por lo que puede darse el caso de que los microorganismos lleguen al paciente a través de la administración intravenosa y generar una sepsis.
A ese respecto, los agentes comprobaron que el implicado y principal sospechoso por lo sucedido dio a Sanidad una muestra del fármaco que no era la utilizada en la clínica con las dos menores.
Las contradicciones en el relato sobre la muerte de la niña de la clínica dental de Alzira
A todo ello se suman las numerosas contradicciones reveladas a lo largo de la investigación y el proceso judicial, con el anestesista cambiando su versión en varias ocasiones.
La menor fallecida, de seis años, fue la primera en ser atendida aquel día, siendo a las 9:40 horas cuando recibió sedación consciente por parte del anestesista. En ese proceso, y en un intervalo de dos horas, la odontopediatra le realizó tres extracciones y siete empastes. Después, fue trasladada a otro habitáculo para despertar de esa sedación, siendo a las 12:00 horas cuando su madre se fue con ella a casa.
Tan solo cinco horas después de aquello, la clínica recibiría la llamada del Hospital de la Ribera, donde una médica de urgencias solicitaba saber qué fármacos se le habían administrado. Fue entonces cuando el investigado nombró dos: midazolam y Propofol. Y ahí la primera contradicción, porque a los policías les dijo, –cuando prestó declaración en calidad entonces de testigo–, que fueron esos y otros tres más: ketamina, atropina y dexmedetomidina, detallando en qué dosis y cada cuanto tiempo se los había suministrado a la niña.
De igual modo, entregó a los agentes muestras de todos esos fármacos, siendo que posteriormente, en los registros realizados en la clínica, las pesquisas policiales llevarían a otro punto clave que no encajaba: la del citado hallazgo del bote vacío de anestésico que era distinto del que entregó a Sanidad.
El anestesista de la clínica dental de Alzira tuvo otro incidente con una tercera menor
En el marco de las pesquisas realizadas por las autoridades, el anestesista, además, admitió ante los investigadores que obtenía medicamentos y distinto material sanitario de forma ilícita, sustrayéndolos del Hospital de Manises, centro donde trabajó hasta finales de octubre. Por eso, dentro del proceso judicial, la jueza ha ofrecido también acciones legales al responsable de Farmacia de dicho hospital como parte perjudicada.
Más allá, el investigado ’olvidó’ mencionar en su primera declaración un tercer incidente con una niña de cinco años en una clínica de Paterna, quien también sufrió complicaciones tras ser sedada por él con el mismo protocolo. El acusado, en este caso, solo lo mencionó después de que los agentes de Homicidios tomasen declaración al dueño y los empleados de ese centro dental de Paterna, como recoge Levante-EMV, que indica que fue entonces cuando el anestesista pidió volver a declarar para ampliar lo que había dicho hasta entonces, modificando nuevamente su relato.
Al parecer, también en este caso de Paterna, el implicado utilizó los mismos medicamentos para, igualmente, someterla a una sedación consciente. De hecho, también la madre de esta menor tuvo que acudir a Urgencias con su hija, llegando incluso a ponerse en contacto con esa otra clínica.
