Desaparecidos

David Guerrero, el niño pintor de Málaga que desapareció a 150 metros de casa: falsas pistas, sospechosos descartados y un caso que nunca encajó

David Guerrero Guevara, el niño pintor de Málaga que desapareció el 6 de abril de 1987, y su obra del Cristo de la Buena Muerte. Informativos Telecinco
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Este lunes 6 de abril de 2026 se cumplen 39 años de la desaparición de David Guerrero Guevara, el "niño pintor" de Málaga que salió de su casa para recorrer apenas unos metros y coger un autobús, pero nunca volvió a aparecer. Aquella tarde de 1987 se convirtió en el inicio de uno de los mayores enigmas sin resolver de España.

Desde entonces, la investigación ha transitado entre falsas pistas, sospechosos descartados y giros inesperados que nunca terminaron de encajar. Casi cuatro décadas después, su paradero sigue siendo desconocido y el caso continúa envuelto en interrogantes.

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La tarde en la que Málaga perdió a David

La tarde del 6 de abril de 1987, el adolescente de 13 años iba a ser entrevistado sobre las 19:00 horas por el periodista Paco Fadón en la galería de arte La Maison, ubicada en la calle Duquesa de Parcent, donde se había estado exponiendo durante varios días un cuadro suyo sobre el Cristo sevillano de la Buena Muerte. Después de esa cita, David tenía previsto ir a la academia de pintura de la peña El Cenachero, donde practicaba la actividad artística que le apasionaba y que alternaba con sus estudios de EGB en el Colegio Divino Pastor.

El menor fue a clase como cualquier otro día y planeó acudir solo a la entrevista, ya que ni sus padres ni sus dos hermanos podían acompañarle. Salió de su casa, ubicada en la calle Sargento García Noblejas del barrio 25 Años de Paz, entre las 18:30 y las 18:40 horas, para dirigirse a la parada de autobús del mercado de Huelin, a unos 150 metros, donde pensaba coger un autobús que lo llevaría hasta la zona de Muelle Heredia, a pocos metros de La Maison. Pero su rastro se esfumó.

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Paco Fadón confirmó que no apareció por la pinacoteca. La investigación de las autoridades concluyó que la pista de David se pierde en el momento en que sale de su portal. No obstante, existen dudas sobre el momento exacto en el que fue visto por última vez con vida. Años después de la desaparición, varios testigos afirmaron haber visto al niño tanto en La Maison como en la peña El Cenachero, pero ninguno de estos testimonios pudo ser validado con total certeza por la policía.

La reina Sofía llegó a Málaga aquel 6 de abril para inaugurar el remodelado Teatro Cervantes y se llevó a cabo un gran despliegue de seguridad. Esto provocó retenciones de tráfico y que muchas personas optaran por el transporte público. El hecho de que hubiera un mayor flujo de pasajeros pudo complicar algunas tareas de investigación para averiguar cuál pudo ser el destino del menor: si llegó o no a subirse al autobús para ir a La Maison o si llegó a bajarse en la parada de la pinacoteca pero llegó tarde a su cita.

Entre Lisboa, Barcelona y la confusión

La familia denunció la desaparición de inmediato, pero las autoridades, al no existir un protocolo específico en la época, pidieron esperar 24 horas. Los padres insistieron en que su hijo no tenía perfil de fuga: su vida se limitaba a la escuela y a las clases de pintura. El menor no aparecía y comenzaron a pasar los días.

El caso estuvo sin novedades hasta que transcurrieron alrededor de cinco meses, cuando tres personas alertaron sobre posibles avistamientos en Lisboa, en Portugal, en septiembre de 1987. Las autoridades españolas enviaron a varios inspectores y concluyeron en octubre que los testigos lo habían confundido con otros jóvenes de similar edad por sus características físicas, los motivos religiosos de su obra y, en algún caso, su habilidad para la pintura, recogen fuentes como 'Diario Sur'.

Un mes después, en noviembre, una mujer de Barcelona que había viajado a Málaga para acompañar a un familiar denunció haber regresado a la Ciudad Condal el 9 de abril sentada frente a un hombre de unos 60 años y un menor de unos 13. Aseguró que no parecían familiares, que el niño estaba intranquilo y que hablaron de escenarios pictóricos, así como de unas "herramientas" del adolescente. Las autoridades le mostraron imágenes de David que no habían sido difundidas en los medios y afirmó que era él. Sin embargo, este avistamiento, que figura en el sumario, no pudo ser confirmado ni descartado.

Mientras se investigaba la pista de Barcelona, a finales de noviembre se produjo una nueva falsa alarma, como en Portugal. Un hombre de Galicia acudió a comisaría para relatar que su hija había encontrado en los asientos de un ferrobús que comunicaba A Coruña y Ourense una tarjeta en la que un adolescente, que aseguraba ser David, decía estar secuestrado. Los agentes analizaron la caligrafía y realizaron otras indagaciones, determinando de forma concluyente que se trataba de una pista falsa.

El Cenachero: sombras en el entorno más cercano

Pasados dos años, en el verano de 1989, las autoridades investigaron a varias personas del entorno de la peña El Cenachero. Una de ellas era un joven que dejó de acudir a clase el mismo día de la desaparición y que alegó motivos económicos, pese a haber abonado el mes.

Al incurrir en contradicciones, fue citado en comisaría en dos ocasiones. En la segunda acudió acompañado de un abogado y se acogió a su derecho a no declarar, pese a que su comparecencia era voluntaria.

Los medios locales señalaron que el director del taller, el pintor José Guevara, primo de la madre de David, no colaboró en la medida deseable. Según manifestó, el día de la desaparición había viajado a Madrid por una exposición, lo que motivó diversas comprobaciones.

Los agentes barajaron la hipótesis de una desaparición voluntaria ante posibles cambios de comportamiento en los días previos. Sin embargo, se inclinaban por la intervención de terceros que habrían inducido o facilitado su desaparición. Otra línea, considerada menos probable, apuntaba a un posible secuestro vinculado a la reproducción de obras para su venta ilegal.

El enigma del suizo: la gran línea fallida

En julio de 1990 surgió la principal línea de investigación durante años. Una camarera del Hotel Los Naranjos aseguró que, en 1987, encontró en la habitación de un ciudadano suizo un papel en el que figuraba: “David Guerrero. Huelin”. Ese hombre era Rudolf Eschmann, que ya había fallecido cuando los investigadores intentaron interrogarle.

Las sospechas aumentaron tras analizar un dibujo que David había regalado a su amiga Gema Calderón. La caricatura parecía representar al suizo. Los agentes trataron de establecer el vínculo entre ambos e incluso llegaron a detener al hijo de Eschmann.

Sin embargo, poco después determinaron que se trataba de un fotógrafo aficionado a retratar adolescentes en escenas cotidianas. Se revisaron sus pertenencias en Suiza y en España sin encontrar rastro alguno del menor.

Posteriormente, las autoridades averiguaron que Eschmann residía en Marruecos y que falleció en Fez tras viajar desde Alicante. Se intentó realizar una comisión rogatoria y registrar su domicilio, pero la falta de colaboración de la policía marroquí impidió avanzar en esta línea. El caso fue archivado judicialmente en 1996 ante la ausencia de indicios.

Cartas, silencios y una verdad esquiva

La pista del suizo generó numerosas sospechas, pero surgieron otros elementos llamativos. En 2018, la madre de David encontró en su buzón una nota que instaba a centrar la investigación en la peña El Cenachero y mencionaba a un tal Gervasio. Los investigadores no lograron identificar a ninguna persona con ese nombre en ese entorno.

En 2019, Gema Calderón encontró en el buzón de una vivienda en la que ni siquiera estaba empadronada la caricatura original que había entregado décadas antes a la policía. La reaparición del dibujo, 33 años después, generó una gran presión para esclarecer quién lo había depositado allí, pero no se pudo determinar su origen.

En cualquier caso, en 2023, tras examinar en profundidad la obra de David, los investigadores concluyeron que la caricatura que entregó el menor a Gema no representaba a Rudolf Eschmann, lo que supuso el cierre definitivo de esa línea de investigación.

La familia obtuvo la declaración legal de fallecimiento del adolescente en 2016 por motivos administrativos tras la muerte del padre. No obstante, la policía y la Interpol nunca han desactivado la búsqueda por completo. Las investigaciones más recientes han incluido la revisión de unas 700 identidades sin resultados concluyentes. Sus seres queridos no descartan que siga con vida. La desaparición de David Guerrero sigue siendo uno de los casos más enigmáticos de España. Aunque se han propuesto homenajes como renombrar la calle donde vivía, no se han materializado. Su rastro se perdió, pero su obra y su historia permanecen.