La Policía acota a media hora el asesinato de Jesús Tavira en Alicante gracias a las cámaras de tráfico que captaron el vehículo de la víctima
La Policía conocía los hábitos de conducción de Jesús Tavira y detectaron diferencias entre la llegada de su vehículo y la salida. media hora después
El cadáver de Jesús Tavira estaba en descomposición a dos metros bajo tierra, tenía heridas de arma blanca y llevaba una medalla
La investigación del asesinato de Jesús Tavira en Alicante ha permitido a la Policía determinar el intervalo de tiempo en el que tuvo lugar la muerte violenta del empresario. Gracias al análisis de las cámaras de tráfico, los agentes han determinado que el crimen se cometió en un intervalo de apenas treinta minutos, el tiempo que transcurre entre la última imagen del empresario conduciendo hacia la vivienda de El Bacarot y la primera en la que su coche aparece de regreso, con una persona distinta al volante.
Según el diario Información, los investigadores eran conocedores de los hábitos de conducción de Tavira ya que solía circular con la ventanilla bajada y el brazo apoyado en el exterior del vehículo. Además, el día de su desaparición vestía una camisa blanca.
Cómo descubrió la Policía el cambio de conductor
Sin embargo, en las imágenes captadas poco después, el coche regresaba con las ventanas cerradas y un conductor que llevaba ropa oscura. Ese contraste permitió a la Policía concluir que Tavira ya no estaba al volante y que, por tanto, el crimen debía haberse cometido en ese breve lapso.
Tres días más tarde, el vehículo apareció calcinado en el barrio alicantino de Virgen del Remedio, con los dos teléfonos móviles del empresario en su interior, un indicio que refuerza la hipótesis de que los autores trataron de borrar cualquier rastro, según esta fuente.
El juzgado de Alicante ha autorizado la entrega del cuerpo a la familia tras recibir el informe provisional de la autopsia. El examen forense confirma que Tavira recibió quince puñaladas, la mayoría en el cuello, sin posibilidad de defenderse.
Cuatro personas en prisión y un móvil económico
El cadáver permaneció 42 días enterrado en el aljibe de la vivienda de El Bacarot, envuelto en plástico y cubierto con hormigón y escombros. La complejidad de la obra para ocultarlo apunta, según los investigadores, a la participación de varias personas tanto en el apuñalamiento como en el enterramiento.
Aunque el cuerpo estaba muy deteriorado, pudo ser identificado por huellas dactilares, lo que evitó esperar semanas a los resultados de ADN. La Policía ya sospechaba que se trataba de Tavira: mientras rompían el hormigón del aljibe, hallaron una medalla con la inscripción “Jesucristo, cuida de nuestro hijo Jesús”, un objeto que pertenecía al empresario.
Por el asesinato están encarcelados el matrimonio que residía en la vivienda y dos hombres que presuntamente colaboraron. La principal línea de investigación apunta a una disputa económica entre la pareja y Tavira como posible móvil.
Los agentes descartan cualquier vínculo con el caso Sala, en el que Tavira era considerado un testigo relevante.