Isabel Carrasco, dirigente del PP, fue asesinada de varios disparos el 12 de mayo de 2014 cuando cruzaba una pasarela en León
La madre y la hija condenadas por el asesinato de Isabel Carrasco, trasladadas a la cárcel de Alcalá Meco, en Madrid
12 años después del asesinato de Isabel Carrasco, León vuelve a recordar uno de los crímenes más impactantes de su historia reciente. La entonces presidenta de la Diputación Provincial fue asesinada a tiros el 12 de mayo de 2014 en plena vía pública, cuando cruzaba la pasarela sobre el río Bernesga en dirección a la sede provincial del Partido Popular. El crimen conmocionó a toda España por la relevancia política de la víctima y por la crudeza de unos hechos ocurridos a plena luz del día.
León se convirtió en el epicentro mediático durante meses, lo que marcó un antes y un después en la ciudad. El caso sigue muy presente tanto por el impacto social que provocó como por las circunstancias que rodearon el crimen, planificado por Montserrat González y su hija Triana Martínez, con la participación de la policía local Raquel Gago, todas ellas condenadas por la Justicia.
Un crimen que conmocionó a León
La tarde del 12 de mayo de 2014, Isabel Carrasco salió de su vivienda, situada en las inmediaciones del paseo de la Condesa de Sagasta, en dirección al Paseo de Salamanca, donde se encontraba la sede provincial del Partido Popular. Sobre las 17:17 horas, cuando cruzaba sola por una pasarela peatonal sobre el río Bernesga, fue asesinada de varios disparos por la espalda. La consternación fue enorme y las autoridades pusieron en marcha una investigación que obtendría resultados apenas unas horas después, con la detención de Monserrat González como autora material del crimen.
Según determinó posteriormente la Justicia, el asesinato había sido planificado previamente por Monserrat y su hija, Triana Martínez, que responsabilizaban a Carrasco de haber perjudicado la carrera profesional de la joven en la Diputación de León. Ambas organizaron el crimen junto a Raquel Gago, agente de la Policía Local y amiga de Triana, y llegaron incluso a conseguir armas en el mercado negro para ejecutar el plan. Tras el asesinato, Monserrat entregó el revólver utilizado en el crimen a su hija, que posteriormente lo ocultó en el vehículo de Gago.

El caso adquirió rápidamente una enorme dimensión nacional y el juicio estuvo marcado por una gran expectación mediática. La Audiencia Provincial de León condenó a Monserrat González a 22 años de prisión como autora material del asesinato y a Triana Martínez a 20 años por cooperación necesaria. Raquel Gago, inicialmente condenada por encubrimiento, vio elevada posteriormente su pena hasta los 14 años de cárcel después de que el Tribunal Supremo la considerase cómplice del crimen y responsable también de un delito de tenencia ilícita de armas.
La situación actual de las condenadas
Actualmente, Montserrat González y Triana Martínez continúan cumpliendo condena en prisión. Madre e hija han pasado por distintos centros penitenciarios desde su ingreso en la cárcel tras el juicio, entre ellos el de Mansilla de las Mulas, en León, y posteriormente el centro penitenciario de Villabona, en Asturias, según fuentes locales como 'Leonoticias'.
Con el paso de los años, ambas han alcanzado ya la mitad de sus respectivas condenas. De hecho, Triana disfrutó ya de un permiso el pasado mes de noviembre, según los registros.

Raquel Gago, por su parte, también fue trasladada a distintos centros penitenciarios durante el cumplimiento de su condena. La expolicía local, que habría obtenido permisos desde hace años, quedó marcada por su implicación en uno de los casos criminales más mediáticos de la última década en España.
Un caso que sigue muy presente 12 años después
Coinidiendo con el 12 aniversario del asesinato, el caso de Isabel Carrasco ha vuelto a situarse en el foco mediático con el estreno de 'Desde la celda: crimen en León', una nueva producción de HBO Max centrada en el suceso.
El documental incorpora los testimonios desde prisión de Monserrat González y Triana Martínez, además de declaraciones de investigadores, abogados, periodistas y otros protagonistas del proceso judicial.

En diversas intervenciones, lejos de mostrar arrepentimiento, Montserrat González se reafirma en la autoría del crimen con una frialdad que ha vuelto a causar impacto. A pesar del paso del tiempo, madre e hija mantienen un discurso justificativo, lamentando especialmente los errores que llevaron a su detención y no el asesinato en sí. Más de una década después, el asesinato de Isabel Carrasco continúa despertando un notable interés social y mediático y sigue siendo considerado uno de los casos más relevantes de la crónica negra española reciente.

