Asesinatos

El testigo del crimen del puente de las Moreras: "El asesino le dio con el cuchillo en el cuello, me miró y se fue andando tranquilamente"

El testigo del crimen del puente de las Moreras declara en el juicio. Europa Press
  • El testigo ha reconocido como autor del crimen al acusado y ha señalado que vio sangrar al herido a borbotones

  • Los médicos estiman que sus capacidades estaban en perfecto estado cuando cometió el crimen

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ValenciaEl testigo clave del crimen del puente de las Morenas ha declarado en la primera sesión del juicio con jurado cómo un hombre de 40 años, José Andrés Peña, fue "casi decapitado" por motivos que se desconocen. Los hechos ocurrieron el 30 de julio de 2024, según informa 'El Levante'.

"Eran las ocho de la tarde, y aún era de día porque era verano. Yo iba por el carril bici del puente, junto a la vía del tranvía. Escucho gritos de auxilio. Veo que suben la escalera y llegan corriendo hacia mí por la parte peatonal dos hombres, uno perseguía al otro con un cuchillo grande en la mano. El de delante iba desesperado pidiendo auxilio, iba herido, bastante diezmado, agotado y por eso el perseguidor le dio alcance rápidamente", recuerda el testigo.

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"Le lanzó con el cuchillo acá, en la parte derecha del cuello y el chico cayó. Sangraba demasiado. Luego, se voltea y se encuentra de frente conmigo. Él me ve la cara y yo también a él. No dice nada. Se guarda el cuchillo en una maletica que traía y se va andando tranquilo hacia el mismo sitio, hacia las escaleras. Nadie le persiguió", añadió.

El testigo vio sangrar a la víctima a borbotones

El testigo ha reconocido como autor del crimen al acusado y ha señalado que vio sangrar al herido a borbotones y que enseguida una mujer llamó a la Policía. "Yo me quedé allí, de pie. Venía un señor con su esposa, eran guiris, como dicen ustedes, y parecía que venían de la playa. El hombre trató de ponerle la toalla en la herida, porque botaba mucha sangre. La señora llamó a la Policía, que vino casi de inmediato", ha recalcado.

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Este hombre, que iba a echar una mano a su amigo en un bar, es el único testigo del asesinato de José Andrés Peña Moro. La Fiscalía pide 20 años de cárcel y la acusación particular, 22 años, mientras que su abogado defensor, Joaquín Ródenas, ha solicitado al jurado la absolución de su defendido.

La declaración del acusado no ha podido escucharse porque su abogado ha pedido que comparezca el último, por lo que será el próximo viernes justo antes de la prueba documental. La violencia fue tal que el presunto asesino le abrió a José Andrés un tajo de 24,5 centímetros en el cuello, seccionándole no solo la yugular, sino incluso una vértebra de manera parcial. Y las pruebas no van a su favor.

El acusado estaba en perfecto estado cuando cometió el crimen

Un informe de Psiquiatría Forense del Instituto de Medicina Legal de València demoledor, ya que los médicos estiman que sus capacidades estaban en perfecto estado cuando cometió el crimen. Pero su abogado apuesta por una supuesta enfermedad mental de Felipe B.B y apela al jurado popular a que tengan en cuenta no solo "lo que dice la Medicina, sino también a lo que no dice y sí dice la ciencia".

Les ha pedido que tengan en cuenta "la vida difícil, el aislamiento, las vivencias de calle, la salud mental frágil y las pérdidas de seres queridos" que han llevado al acusado a ser una persona "rara", pero "no un monstruo. No confundan rareza con maldad, ni vulnerabilidad con monstruosidad".

La letrada de la familia de José Andrés, que pide una indemnización conjunta de 210.000 euros, ha abundado en esa idea en su alegato inicial. "El acusado le atacó con tanta brutalidad que casi lo decapitó y después se fue tranquilamente a esconder su ropa. Degolló sin piedad a un buen hombre. Yo soy la voz de la madre, la hija y la hermana de José Andrés, la voz de la familia, que ahora necesitan esta condena para cerrar un capítulo, porque una cosa es perder a un ser querido porque esté enfermo y otro que te lo arrebaten de la forma más cruel. ¿Cómo explicarle esto a esa niña, que hoy tiene 12 años y que sigue creyendo que su padre está trabajando en el extranjero para mantenerla? Yo conocía a José Andrés desde hacía siete años, y sé que era una buena persona, un hombre que hacía chapuzas para sacar adelante a su hija".

El presunto asesino tiene una personalidad esquizotípica

El presunto asesino tiene una personalidad esquizotípica que no influyó en absoluto en su acción criminal pero los forenses han determinado que no ha influido en el asesinato. El acusado fue detenido apenas 48 horas después del crimen tras una investigación que se realizó en tiempo récord.

La primera cuchillada se la asestó su presunto asesino justo al inicio de esa escalera. El hombre gritó y se sujetó con fuerza el cuello. Subió los escalones y trató de correr, aunque las fuerzas empezaban a fallarle. Aún recorrió unos cuantos metros, perseguido por su verdugo, como contarían primero a la Policía y luego al juez varios testigos, que también están citados al juicio.

El asesino le dio alcance y le remató con una segunda cuchillada en el mismo sitio. Ese testigo clave, quien declararía a la Policía que "nunca podrá olvidar lo que vio" porque lo sigue teniendo clavado en su mente. osé Andrés aún avanzó un tramo más, hasta casi alcanzar la escalera de bajada hacia Natzaret pero cayó desplomado.

Gracias a un policía se pudo recuperar la camisa del acusado

Un policía local de Boadilla del Monte (Madrid) vio al sospechoso entrar, en su huida, en una caseta, enfrente casi del Oceanogràfic. Gracias a él, la Policía Nacional recuperó esa camisa, en la que hay sangre de la víctima y ADN del presunto autor, y extrajo casi una veintena de huellas del acusado del interior de esa caseta que le servía de vivienda.

También hay otros dos testigos y las zapatillas deportivas que Homicidios le intervino tras su detención, y cuya suela quedó marcada sobre la sangre de su víctima en los escalones y travesaños de madera donde murió José Andrés. El juicio seguirá este miércoles con las declaraciones de los otros testigos.