Condenado a 18 años de prisión por una triple violación a su expareja por salir de fiesta con sus amigas en Valladolid
El hombre la violó varias y humilló tras abordar a su expareja cuando entraba en el portal de su casa
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ValladolidLa Audiencia Provincial de Valladolid ha condenado a un hombre, de origen boliviano, a 18 años de prisión por los delitos de agresión sexual, con agravante de género, y de descubrimiento y revelación de secretos cometidos contra su expareja en agosto de 2024. El condenado violó repetidas veces a la mujer al descubrir que se había ido de fiesta con sus amigas y que no quería hablar con él. La Audiencia ha absuelto al hombre de otros cargos de maltrato previos al no quedar suficientemente acreditados.
La Sección Cuarta de lo Penal de la Audiencia Provincial considera probado que el acusado y la víctima, que habían mantenido una relación sentimental de año y medio en Valladolid, que duró hasta julio de 2024, estaba dispuesta a denunciarlo por acoso. Las agresiones sexuales ocurrieron en la madrugada del 24 de agosto de 2024 cuando el condenado llamó a su expareja reiteradas veces sin conseguir que ella se pusiera. Finalmente una amiga le contestó y le exigió que la dejara en paz, además de advertirle de que lo denunciarían si continuaba acosándola.
El hombre esperó a que la víctima regresara a su casa, en el barrio de La Rondilla, sobre las 05.30 horas y la abordó por la espalda en el portal. La empujó hacía el interior del edificio y al interior del piso, donde vivía la mujer, donde tras una violenta discusión reavivada por los celos del agresor al enterarse de que ella había salido de fiesta.
El hombre la amenazó con un cuchillo de cocina y, de forma intimidatoria, continuó recriminándole que estuviera con otros hombres, al tiempo que le exigía la contraseña para desbloquear el teléfono móvil. Ante su negativa, la condujo por la fuerza hasta el dormitorio, donde la violó varias veces.
El hombre la violó varias y humilló tras irrumpir en su piso por la fuerza
La víctima comenzó a gritar, instante en que el procesado la tiró sobre la cama, se colocó encima y le tapó la boca primero con la mano y después con una almohada, llegando a presionarle el cuello con los dedos hasta el punto de que la joven llegó a perder el conocimiento durante unos instantes.
Al recobrar la consciencia, el hombre ya la había desnuda y pese a la resistencia de la víctima, que se defendió golpeándole en un ojo y arañándole los brazos y el tórax, el acusado la violó varias veces, primero utilizando un preservativo y luego sin él.
La joven intentó zafarse con la excusa de ir al baño, pero la agarró del pelo y de la ropa y la obligó a volver al dormitorio para volver a agredirla sexualmente por tercera vez. En esta última ocasión, la víctima ya no opuso resistencia al verse completamente superada e incapaz de detener el ataque, pidiéndole únicamente "que terminara de una vez para que se fuera". El condenado amarró el preservativo utilizado y le espetó a la víctima que "se lo llevaba de recuerdo".
Antes de abandonar el inmueble, prevaliéndose de la severa presión psicológica ejercida, el agresor forzó a la víctima a entregarle el teléfono móvil ya desbloqueado, para revisar minuciosamente sus conversaciones privadas y anotar el número de un amigo de ella. Después metió en una maleta parte de la lencería de la mujer manifestándole: "Yo te la he comprado y no te la vas a poner con ningún otro hombre. Esto te pasa por salir de fiesta. Cada vez que lo hagas, esto es lo que volverá a pasar".
Apenas unos minutos después, sobre las 08.15 horas y ya en la calle, el procesado telefoneó al amigo de su expareja para recriminarle la relación que mantenían y le advirtió en tono intimidatorio que "tuviera cuidado" porque sabía perfectamente por dónde salía de fiesta.
El condenado tendr á que indemnizar a la víctima con 17.000 euros
Durante el juicio oral, el acusado negó la agresión y adujo que las relaciones sexuales habían sido plenamente consentidas, tratando de sostener que el cuchillo lo había cogido la propia víctima por celos. Sin embargo, el tribunal ha desarmado su coartada tachándola de "absurda y pueril", fundamentando el fallo condenatorio en la absoluta persistencia y coherencia del testimonio de la víctima, respaldada de inmediato por las llamadas de auxilio a allegados y el estado de shock percibido por los agentes policiales.
Los análisis del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses resultaron determinantes al hallar perfiles genéticos mezcla idénticos al ADN del procesado en los hisopos corporales tomados a la víctima, con un coeficiente de verosimilitud estadística incontestable.
El hombre ha sido hallado autor de un delito de agresión sexual, con la pena aparejada de 15 años de prisión, inhabilitación absoluta durante la condena y prohibición de aproximarse a menos de 300 metros o comunicarse con la víctima por cualquier medio durante un periodo superior en 5 años a la pena de cárcel. Además, se le imponen 8 años de libertad vigilada post-penitenciaria, la privación de la patria potestad o tutela por 8 años y la inhabilitación para cualquier profesión que conlleve contacto con menores por un tiempo de 10 años superior a la pena privativa de libertad.
Por el delito de descubrimiento y revelación de secretos, la sala le ha condenado a tres años de prisión, inhabilitación especial para el sufragio pasivo, una multa de 20 meses con una cuota diaria de 10 euros (unos 6.000 euros en total), así como la prohibición de comunicación y aproximación a la víctima por un año extra al de la condena.
El procesado, además, tendrá que indemnizar a la víctima con un total de 17.056 euros, de los cuales 4.500 euros corresponden al perjuicio personal básico por los 90 días que requirió para el tratamiento psicológico, 2.556 euros por las secuelas de estrés postraumático crónico (baremo actualizado con incremento por daño doloso) y 10.000 euros fijos en concepto de daños morales al amparo de la legislación vigente.
De igual modo, tendrá que sufragar los gastos médicos del Servicio de Salud de Castilla y León (SACYL) y abonar las costas procesales generadas. El condenado, que carecía de antecedentes penales previos, se encontraba en situación administrativa irregular en territorio español y permanece en prisión provisional comunicada y sin fianza desde el 25 de agosto de 2024.