Homicidios

Las incógnitas del crimen del logopeda en Valencia: de los presuntos abusos sobre el hijo del homicida a las dudas de lo acontecido justo antes de su muerte

Las incógnitas del crimen del logopeda en Valencia: de los presuntos abusos sobre el hijo del homicida a las dudas de lo acontecido justo antes de su muerte
Agentes de la Policía Nacional junto a la clínica donde un joven mató al logopeda de su hijo al creer que estaba abusando del niño. EFE
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ValenciaUn logopeda asesinado y una tajante acusación del propio homicida: le mató porque le sorprendió cuando estaba “abusando” de su hijo. Es ese el eje principal sobre el que gira la investigación del sobrecogedor crimen que tuvo lugar el lunes por la tarde en Valencia, donde un joven acabó con la vida del que era el logopeda de su hijo de tres años. Después, se entregó en comisaria asegurando, –en su versión de los hechos–, que halló al niño con el pantalón bajado y el pañal desabrochado tras irrumpir en la consulta de la clínica en la que le había dejado y después de escuchar “un grito” del niño similar al que emite cuando le riñe.

En ese escenario, el autor confeso del homicidio, de 24 años, declaró que actuó movido por el convencimiento de que en esos momentos el especialista había abusado sexualmente del menor, afirmando que le enfrentó y amenazó con matarlo allí mismo si no le demostraba su inocencia entregándole las grabaciones de la cámara de seguridad. El desenlace fue fatal: media docena de puñaladas con una navaja de unos 15 centímetros de hoja que llevaba encima y que le causaron heridas mortales de necesidad. Todo ello en medio de una jornada con otros clientes a la espera de ser atendidos por el logopeda y con otros padres que llevaban allí a sus hijos completamente atónitos y sin explicaciones tras lo ocurrido, que no deja de estar rodeado de incógnitas: ¿Abusó realmente del niño? ¿Por qué el homicida llevaba esa navaja consigo? ¿Había realmente cámaras? ¿Cómo irrumpió exactamente el autor de la muerte en la sala de la consulta? ¿De ser cierto el relato del homicida confeso, cómo es que ningún cliente apreció comportamientos sospechosos del logopeda incluso tras varios años con él?

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Las incógnitas del crimen del logopeda en Valencia

Buscando esclarecer los hechos, distintas preguntas continúan así en el aire: ¿dice la verdad el autor confeso de la muerte? ¿Miente? ¿Hay otra motivación previa en el crimen? ¿Derivó todo de un nefasto y fatal malentendido?

Por el momento, las autoridades ya han inspeccionado la clínica y el domicilio del logopeda. Junto a esos registros, efectuados ayer, martes 16 de junio, además, buscan si en sus dispositivos electrónicos había material pedófilo o cualquier pista que pueda discurrir de algún modo en la línea del relato y la versión del homicida.

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Al mismo tiempo, y en paralelo, tratan de determinar qué ocurrió exactamente entre el momento en que el padre de 24 años dejó al niño en la clínica e irrumpió en la consulta para matar a continuación al logopeda; algo que puede ser igualmente crucial para la investigación y el esclarecimiento de los hechos.

Según otros padres que llevaban a la clínica a sus hijos, y tal como recoge el medio Las Provincias, para entrar hay que tocar previamente el timbre, solicitando la apertura de la puerta. Por eso, no entienden exactamente cómo pudo acceder: si dejó algún objeto en la puerta a propósito para poder abrir desde fuera; si le abrió el propio Vincent, –el logopeda–, o si se produjo de algún otro modo ese instante en que volvió a entrar después de haber dejado al menor allí.

Además, no es solo eso lo único que, –a falta de más informaciones y detalles de la investigación–, no termina de encajar. De igual modo, en la inspección realizada en el lugar los agentes también pudieron constatar que la clínica no cuenta con sistemas de videovigilancia que pudiesen registrar lo ocurrido dentro de la sala de consulta y tampoco en la entrada del local. Ello supone que el detenido reclamó las supuestas grabaciones de las cámaras de seguridad, pero no habría tal circuito de videovigilancia siquiera que captase lo ocurrido en la sala. Por eso, esto podría ser desde una incongruencia en el relato a un desconocimiento por parte del homicida confeso.

La navaja de 15 centímetros de hoja, el arma homicida, hallada en el lugar del crimen

Por otro lado, tras la conmoción generada por el suceso, muchos son los que se preguntan por el hecho de que el ahora detenido llevase encima una navaja de 15 centímetros de hoja, lo que en medio de todas las incógnitas puede llevar a pensar si ya tenía intención previa de matarlo. ¿Puede haber existido premeditación? Es otra pregunta en el aire que tiene que resolver la investigación resolviendo una a una todas las incógnitas.

El arma homicida fue encontrada en el mismo lugar de los hechos, donde los agentes, al llegar, y después de la confesión del joven de 24 años en una comisaría de la Policía Nacional en Burjassot, encontraron al logopeda en un charco de sangre.

Los otros padres que llevaban a sus hijos al mismo logopeda dudan de los abusos sexuales

Con todo ello puesto en contexto, por otro lado, las declaraciones de algunos padres de otros niños a los que también atendía el logopeda han cuestionado cualquier posibilidad de que éste presentase comportamientos extraños y tendentes a abusar sexualmente de los menores.

“¿Cómo nadie se va a dar cuenta en todo este tiempo si fuera cierto que abusa de niños?”, se ha llegado a preguntar una madre, en declaraciones al medio Las Provincias, que llevaba nueve años llevando a su hijo a sus sesiones.

Nunca se ha visto nada raro, su comportamiento con ellos era intachable”, ha asegurado.

De todos ellos, no obstante, la única que ha sido interrogada formalmente por los agentes ha sido la madre del niño de nueve años que debió pasar a la consulta justo después del hijo del homicida confeso. Tenía cita a las 17:15 horas y llamó a la puerta, siendo entonces cuando este último abrió para decirle: “Vincent no está”.

Tras esa escena, el menor fue a su progenitora y le explicó lo que le acababa de decir un hombre “con cara de enfadado” y al que no conocía. No iba a haber consulta.

Después de eso, y una vez madre e hijo se fueron, el autor confeso de la muerte del logopeda dejó allí el cadáver, salió, se fue a su casa, se lavó las manos, dejó al menor en el domicilio y acudió a la comisaría más cercana para contar los hechos: “He matado a un hombre”.

Tras su detención, este jueves pasará a disposición judicial.