Dos años de cárcel por abrasar con gasolina a una mujer en un 'escape room' de Cájar, Granada
La sentencia considera probado que el empresario había autorizado el uso de gasolina y fuego en la actividad "sin llevar a cabo una mínima supervisión"
El abogado de los dueños del escape room, en el que una mujer acabó con el 40% del cuerpo quemado: “Nunca había sucedido nada”
Ya hay sentencia para los responsables del 'escape room' de Granada en el que una mujer de 42 años resultó gravemente quemada tras ser rociada con un líquido inflamable que contenía gasolina y prenderla con un mechero.
El empresario y el trabajador de la 'escape room' implicada, ubicada en el municipio metropolitano de Cájar, han sido condenados a dos años de cárcel por un delito de lesiones por imprudencia grave.
La sentencia, a la que ha tenido acceso Europa Press, considera probado que el empresario había autorizado el uso de gasolina y fuego en la actividad "sin llevar a cabo una mínima supervisión de cómo, cuándo y qué trabajador realizaba la mezcla de gasolina y agua; qué recipiente empleaban y si se rociaba a una o más personas".
La magistrada de la Sección Penal del Tribunal de Instancia de Granada, Plaza número 5, considera que era consciente de que la actividad se desarrollaba en la casa conocida como 'Villa Amparo' sin licencia, con "ausencia absoluta de medidas de seguridad", o de emergencia, con empleados sin formación adecuada y uno de ellos sin contrato.
Tampoco se dio a los participantes información alguna sobre los riesgos que implicaba la actividad, que aquella noche del 26 de junio de 2022 se desarrolló en la modalidad 'hardcore' o de emociones fuertes.
Rociada con gasolina y prendida con un mechero
El segundo condenado es el trabajador que vertió el líquido con gasolina sobre la víctima y acercó el mechero sin cerciorarse previamente de la composición de la mezcla.
Previamente, la mujer había sido atada con las manos detrás y con una soga al cuello de la que pudo soltarse. Cuando el trabajador regresó, le echó gasolina por encima "a chorro", con una garrafa blanca. A pesar de que ella advirtió de que olía "mucho a gasolina" no obtuvo respuesta.
El trabajador encendió entonces un mechero y aunque la mujer sopló hasta en dos ocasiones para apagar la llama, a la tercera no lo logró "y comenzó a arder".
La víctima escuchaba cómo otro de los amigos que participaba en la actividad, que había sido introducido un baúl, le decía que rodara pero no atinó a hacerlo; se quitó la camiseta, el trabajador salió y "volvió con un extintor apagando las llamas".
Seguidamente aparecieron sus amigas, que la escucharon gritar desde otra habitación, la sacaron al patio y ahí le echaron agua, tras lo que fue trasladada en ambulancia al hospital, donde ingresó en la Unidad de Cuidados Intensivos.
Quemaduras de segundo grado
La mujer sufrió graves lesiones por quemaduras de segundo grado profundo, en cara, cuello y otras partes del cuerpo teniendo que someterse a tres intervenciones quirúrgicas. Tras lo que le han quedado graves secuelas.
La jueza ha absuelto por el contrario al otro trabajador que estaba allí el día de los hechos, el cual no tenía contrato y no participó en ninguno de los hechos que llevó a que la mujer fuera abrasada durante el juego. Su participación en los hechos se limitó a explicar al grupo de participantes en qué consistía la actividad.
Dos millones de euros de indemnización
Fiscalía y acusación particular, ejercida por el bufete HispaColex, habían solicitado que los acusados indemnicen a la mujer en cerca de dos millones de euros por las lesiones y los daños sufridos.
No obstante, esto se está reclamando en un procedimiento civil para que la causa penal no se demorara más. Tras lo ocurrido, la escape room anunció la suspensión de su actividad.
Los hechos tuvieron lugar en junio de 2022 en una finca habilitada para el juego que carecía de cualquier tipo de medida de seguridad. Tras el suceso, la víctima fue trasladada a la Unidad de Grandes Quemados del Hospital Universitario Virgen del Rocío, en Sevilla, con heridas graves y quemaduras en el 40% de su cuerpo.
La sentencia, contra la que cabe recurso, condena ahora al empresario y al trabajador como autores criminalmente responsables de un delito de lesiones por imprudencia grave a dos años de prisión y a dos años de inhabilitación especial para el ejercicio de la profesión, oficio o cargo.