Condenan a un monitor a cuatro años de prisión por abusar sexualmente de dos niños en un campamento de inicio de curso en Huelva
Ha sido condenado por la Audiencia Provincial de Huelva por hechos contextualizados en septiembre de 2022
También se le imponen ocho años de prohibición de aproximación o comunicación con las víctimas y 10 de inhabilitación para ejercer cualquier profesión que implique contacto con menores
HuelvaUn hombre que ejercía como monitor con menores ha sido condenado por la Audiencia Provincial de Huelva a cuatro años de prisión por dos delitos continuados de abuso sexual a dos niños de 11 y 13 años durante un campamento de inicio de curso celebrado en septiembre de 2022.
Concretamente, y en una sentencia de conformidad, se le impone por cada uno de los delitos dos años de prisión, así como ocho años de prohibición de aproximación a menos de 200 metros de las víctimas o de comunicarse con ellas. Además, a ello suma 10 años de inhabilitación especial para ejercer cualquier profesión, oficio o actividad —retribuida o no— que implique contacto regular y directo con menores; y siete años de libertad vigilada, que se ejecutará tras el cumplimiento de la pena.
El acusado reiteró los abusos sexuales sobre los menores durante el campamento
La condena, además fija en concepto de responsabilidad civil el pago de una indemnización de 8.000 euros -4.000 euros para cada menor-, cantidad que ya ha sido satisfecha e ingresada.
Por otro lado, se le concede el beneficio de la suspensión de la condena de prisión por un período de cuatro años condicionada a no volver a delinquir en ese período, pagar una multa total de 3.456 euros, mantener la prohibición de acercamiento y comunicación con los menores, así como cursar un programa formativo en materia de educación sexual.
Se considera probado que durante la celebración de un campamento, el procesado compartía habitación con los niños en calidad de organizador y monitor y, aprovechando la oscuridad de la noche y que los menores dormían, se aproximó a sus literas en repetidas ocasiones para tocarles las zonas íntimas.
La segunda noche, el acusado atrancó la puerta del cuarto con una silla y bajó las persianas para dejar la estancia en penumbra total, intentando reiterar los abusos. Sin embargo, las víctimas se percataron de lo que sucedía y lograron evitar una agresión mayor oponiendo resistencia.
Lo sucedido no se conoció hasta tiempo después, cuando uno de los menores sufrió un episodio de angustia tras coincidir nuevamente con el monitor y se lo confesó a una allegada, quien le animó a contárselo a sus padres.
La Sala ha aplicado las circunstancias atenuantes de reparación del daño —de carácter muy cualificado, al haber consignado el acusado 8.000 euros antes de la vista para indemnizar los daños morales de los menores— y la atenuante analógica de confesión tardía.