El duelo y la indignación de los padres de Marc, joven ahogado en Girona tras tres horas poniendo cabos guía en apnea: “Los responsables están tan panchos”

Dos años y tres meses después, la investigación sobre su muerte sigue sin avances mientras sus progenitores denuncian que no se cumplió la normativa
La familia reclama explicaciones y conocer qué pasó exactamente el día de la muerte del joven en el accidente laboral
GironaDos años y tres meses después, los padres de Marc Ortega, un joven de 23 años que murió tras tres horas poniendo cabos guía a pulmón en el campo de boyas del Club Náutico de Sa Riera, en Begur, Girona, claman justicia ante la ausencia de respuestas judiciales. Inmersos tanto en el dolor como en la indignación, denuncian que todavía el juzgado no ha tomado ni una sola declaración sobre lo ocurrido, que tuvo lugar el 15 mayo de 2024 en un accidente laboral sobre el que reclaman responsabilidades, asegurando que no se cumplieron las normativas y exigiendo explicaciones para saber exactamente qué pasó aquel aciago día en el que perdieron a su hijo.
El joven, muy querido por todos aquellos que le conocían, trabajaba desde 2021 en el citado club náutico, donde fue contratado como marinero de tierra y era jefe de equipo. Sin embargo, en los días previos a su muerte, un supuesto imprevisto forzó a que acabase participando en un duro trabajo que no estaba dentro de su labor. Concretamente, una empresa subcontratada montó un campo de 40 boyas, pero no finalizó los trabajos, siendo que, dado que ello iba a implicar retrasos y ya habían llegado algunas barcas como la del presidente del club, “alguien ordenó a Marc de forma insistente” participar en esas tareas, según declaraciones de sus padres, Marta Cabaño y Paco Ortega, en declaraciones a El País.
Marc Ortega y su muerte en el Club Náutico de Sa Riera
Con el neopreno de un compañero, las gafas del hijo de una secretaria, un tubo y unas aletas, Marc se ató una cadena de hierro a la cintura como lastre y, tras enganchar también un mosquetón a la cintura con una llave inglesa para los trabajos con los cabos guía, se sumergió en el mar.
Por cada boya, según refiere el citado medio dando voz a la denuncia de estos padres, el joven hizo al menos dos inmersiones en apnea de 15 segundos. Fue una a una durante unas tres horas colocando las guías de popa hasta que, en la boya 16, sucedió la fatalidad.
Eran las 18:00 horas y Josep, el barquero, que se encontraba próximo, se tiró al mar para tratar de auxiliarlo al ver que hizo gestos con los brazos. El mosquetón de Marc se había quedado enganchado a la cadena de una de las boyas, arrastrándole hacia el fondo.
Durante unos instantes agónicos en los que trataba de moverse con las aletas hacia la superficie, logró respirar apenas unos instantes, pero con cada segundo sus fuerzas, tras todo el esfuerzo realizado, junto con el lastre que le arrastraba al fondo, abocaban al peor desenlace. Tratando de evitarlo, otros dos compañeros, junto a dos turistas, se sumaron a la ayuda, pero para cuando se percataron de que tenía el mosquetón enganchado y consiguieron sacarle, 10 minutos después, ya era tarde. En momentos de máxima tensión, intentaron reanimarle en el lugar, pero no lo consiguieron.
La familia de Marc exige justicia
El suceso dejó en shock a varios compañeros y a unos padres sumidos en la desolación y el desconsuelo, en medio de un proceso judicial que, en manos del Juzgado de Instrucción 3 de la Bisbal d’Empordà, todavía no avanza.
“Nadie ha declarado, los responsables de su muerte están tan panchos en su casa, como si no hubiera pasado nada”, denuncia la madre de Marc en declaraciones a El País, donde también el progenitor denuncia que “el Club sigue abierto” y “se han hecho las cosas mal”.
“No seguían ninguna normativa, se lo pasaban todo por el forro”, ha añadido la progenitora en declaraciones al citado medio.
Tal como expresa su abogada, reclaman que, dos años después, “la investigación avance”, insistiendo en que la familia del joven “necesita saber por qué perdió a Marc, por qué hacía trabajos en esas condiciones y si su muerte era evitable”. Por ello, exigen las pruebas e investigaciones pertinentes para conocer realmente “qué pasó y, si hay responsabilidad penales, quién debe responder por ellas”.
La investigación sobre el accidente laboral
Tras lo ocurrido, los miembros del Club Náutico de Sa Riera optaron por acogerse a su derecho a no declarar mientras la investigación continúa. Por su parte, mientras desde el Ayuntamiento de Begur sostienen que se hizo entrega de toda la información requerida, desde CC.OO. no descartan acometer acciones legales según los resultados de los investigadores.
Según el informe de Inspección de Trabajo, Marc estaba realizando “una actividad peligrosa sin ninguno de los medios que la normativa ve imprescindibles, omitiendo completamente el procedimiento del trabajo legalmente previsto”.
En ese sentido, el Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) de la Guardia Civil también está elaborando un completo informe que también apunta a la falta del equipo de apoyo mínimo exigible por ley, con el cual, creen que “el accidente con resultado de muerte no se hubiera producido”.
“Hubo infracción reglamentaria, negligencia en el ámbito profesional y mala praxis”, sostiene el informe, que apuntaría así a un “presunto ilícito penal de negligencia con resultado de muerte”, lo que la defensa de los progenitores utilizará. Marc no había recibido tampoco formación específica e igualmente no contaba ese día con un dispositivo de vigilancia y rescate para el trabajo que realizaba.
