El desgarrador relato de una víctima de trata, testigo protegido, que llegó a Santiago engañada: "Me prostituían 24 horas al día"
"Pensé en dejarlo, pero yo ¿a donde iba a ir? tenía una deuda y tenía que pagarla", ha dicho la mujer ante el tribunal.
12 hombres, acusados de múltiples agresiones sexuales contra la mujer que fue drogada y violada por su marido durante 20 años en Reino Unido
Es la otra cara de la búqueda de una vida mejor que acaba en mafia, en trata de seres humanos, en infamia y en abuso. Es la historia de una joven colombiana que acabó en Santiago con la idea de trabajar como camarera. Era mentira. La cara de una inmigración ilegal pasto de los abusos.
Ella misma ha contado su infierno hoy como testigo protegido en la audiencia provincial de A Coruña, en un juicio contra cuatro acusados de traerla ilegalmente a España. No iba a ser camarera sino prostitua las 24 horas al día. "Me tocaban en la puerta para avisarme de que había un cliente. Trabajaba las 24 horas", ha contado ante el tribunal.
Lo primero, como siempre, la necesidad. "Soy madre soltera y mis padres no trabajaban", ha contado la mujer, que tenía una situación económica "mala".
Lo segundo, el engaño de alguien que se cree de confianza. Fue una supuesta amiga suya la que le dijo que conocía a un hombre español que podía darle trabajo en una cafetería en España. Según le contó, su propia hermana estaba trabajando en este establecimiento y "ganaba mucho dinero, se había comprado una casa y había arreglado los papeles", ha explicado la víctima.
Lo siguiente siempre es la historia inventada y la deuda contraída para entrar ilegalmente en el país. Siempre un 'modus operandi' parecido.
En Colombia, ella se reunió con este hombre en dos o tres ocasiones, en las que él le explicó que podía llevarla a España a trabajar en uno de sus negocios como camarera. Le explicó el modo en el que podía entrar ilegalmente en España y, según su versión, llegó a entregarle 1.100 euros para hacer entender que tenía solvencia económica y que no la parase inmigración, así como el billete de avión, aunque no sabe "quien lo compró". Además, el hombre le trasladó que con parte de sus ganancias debería pagar una supuesta deuda contraída.
Y tras esto, como siempre, el engaño, la triste realidad, las amenazas. Y el esclavismo absoluto.
Según el testimonio de la mujer, cuando decidió irse estuvo acompañada en el camino al aeropuerto "en todo momento" por este hombre y su mujer, y en Santiago de Compostela la esperaba otro contacto, una mujer, que la trasladó a un piso, donde estuvo residiendo unos días.
Esta mujer fue la que le reclamó los 1.100 euros que le habían sido entregados y le pidió que le diese el pasaporte "como depósito". Luego, le dijo que en Santiago "no había trabajo" y que debían trasladarla a otra localidad, Talavera de la Reina.
"Yo me asusté mucho al llegar allí", ha dicho la víctima ante el tribunal. Entre lágrimas, ha contado que fue en ese piso en el que la mujer le dijo que "iba a trabajar allí atendiendo a hombres". "Yo le dije que quería volver a Colombia, llamaron al señor y me dijo que si volvía o no, era mi problema, pero que tenía que pagar una deuda yo o mi familia", ha apostillado. Ante la posibilidad de que le pasara algo en el viaje, la mujer le dejó los números de tres familiares que, ha asegurado, el grupo utilizó para amenazarle con hacer algo a su familia si no abonaba el dinero.
Se quedaban con el dinero
Sobre el tiempo que estuvo trabajando allí, la testigo protegida ha contado que la mujer que la 'custodiaba' era la que se encargaba de poner los anuncios, elegir a los clientes y recibir el dinero que le pagaban a ella. "Siento que ella fue la persona que me dejó más marcada", ha contado.
"Pensé en dejarlo, pero yo ¿a donde iba a ir? tenía una deuda y tenía que pagarla", ha dicho la mujer ante el tribunal, señalando que en una ocasión llegó a recibir una foto de un cuchillo procedente de Colombia y que amenazaron a su familia en el país americano.