Las cámaras de seguridad, claves para llegar a los asesinos de Natalia, tía del alunicero 'Gordo Maya', de 11 tiros

Asesinato de la tía del alunicero 'Gordo Maya'
Las cámaras de seguridad, claves para desvelar cómo se asesinó a Natalia, tía del alunicero 'Gordo Maya'. Europa Press
  • Natalia Silva fue tiroteada de once disparos a bocajarro en el interior de su furgoneta en el distrito de Puente de Vallecas en enero de 2024.

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Las cámaras de seguridad lo muestran claramente. Era el 8 de enero de 2024, sobre las 21.30 horas. Dos personas realizan varias batidas por las inmediaciones de la calle Lago de Maracaibo en un Porsche hasta localizar la furgoneta Opel Vivaro. En ella, conduciendo, iba Natalia.

Una vez situada junto a ella, la acusada habría colocado el Porsche en paralelo a la furgoneta para comprobar la identidad de la víctima. "¿Tú eres N.?", le habría preguntado, según la Fiscalía. Tras responder afirmativamente Natalia, el acusado que viajaba en el asiento trasero habría efectuado al menos once disparos con un arma de calibre 9 milímetros.

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La víctima murió inmediatamente como consecuencia de las heridas, con afectación cardíaca y rotura del ventrículo izquierdo. La Fiscalía atribuye a ambos acusados un delito de asesinato y considera además que el acusado incurrió en delitos de tenencia ilícita de armas y falsedad en documento oficial.

La investigación policial por el asesinato a tiros de Natalia Silva, tiroteada de once disparos a bocajarro en el interior de su furgoneta en el distrito de Puente de Vallecas en enero de 2024, se apoyó fundamentalmente en las imágenes de las cámaras de seguridad de distintos puntos de Madrid, que permitieron llegar a los asesinos y localizar el vehículo utilizado por los autores.

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En el banquillo se sientan dos acusados, un hombre y una mujer, que mantenían una relación sentimental extramatrimonial y que se enfrentan a una petición de 22 años de prisión cada uno por el asesinato de Natalia Silva. La víctima era la tía del alunicero Francisco Maya Silva, conocido como 'Gordo Maya'.

La Fiscalía sostiene que ambos actuaron de común acuerdo para acabar con la vida de la víctima y que participaron conjuntamente en su seguimiento y posterior asesinato a tiros. Los investigadores apuntaron al inicio que se trataba de una reyerta entre clanes, pero finalmente el origen del crimen fue una pelea en un bar tras una comida entre amigos con alcohol de por medio.

Ante el jurado popular, un subinspector del Grupo VI de Homicidios de la Policía Nacional ha relatado durante varias horas las principales pesquisas desarrolladas desde que los agentes recibieron una llamada del 091 alertando de un tiroteo en la vía pública.

El agente ha explicado que los investigadores se desplazaron al lugar y establecieron un perímetro de seguridad ante la presencia de numerosas personas en la zona. Allí localizaron a un testigo que había observado el tiroteo y que aportó datos sobre el vehículo que había permanecido junto a la furgoneta Opel Vivaro en la que se encontraba la víctima.

Los investigadores determinaron además, a partir de la trayectoria de los impactos, que los disparos se efectuaron desde un vehículo situado en paralelo a la furgoneta de Natalia y con una trayectoria diagonal, de atrás hacia delante. Estos indicios llevaron a los agentes a considerar que habían intervenido al menos dos personas.

La víctima recibió los disparos mientras se encontraba en el interior de la furgoneta y mientras estaba hablando con su hermana. De hecho, los agentes comprobaron que tenía seccionada la faringe, un extremo que, según ha explicado el subinspector, evidenciaba que estaba hablando en el momento en el que se produjo el ataque. Una de las personas que se encontraba al otro lado del teléfono era una hermana de Natalia, que pudo identificar posteriormente una voz femenina.

Una reyerta, posible origen del asesinato

El investigador ha situado el origen de las pesquisas en una reyerta ocurrida dos días antes del crimen, el 6 de enero, Día de Reyes, a raíz de una disputa entre varias personas. Los agentes acudieron a las cámaras de seguridad de la zona para tratar de reconstruir lo sucedido y determinar si existía alguna relación entre aquella pelea y el asesinato.

En este contexto, la Policía recibió el 10 de enero una nota informativa procedente de la Policía Nacional en Castellón en la que se alertaba de una conversación en la que varias personas hablaban del asesinato en Madrid de una mujer llamada Natalia.

Los investigadores solicitaron la transcripción de esa conversación y comprobaron que los datos coincidían con el crimen que estaban investigando. Según ha explicado el agente, en esa conversación se hacía referencia a una pelea previa y a que Natalia había contactado con personas relacionadas con el enfrentamiento y había proferido amenazas contra ellas.

Las pesquisas permitieron determinar que uno de los sobrinos de Natalia habría participado en aquella disputa y que, posteriormente, la propia víctima habría llamado a una de las personas implicadas, identificada como Agustín, para recriminarle lo ocurrido.

Según el relato trasladado por el investigador, Natalia le habría dicho "me cago en tus muertos", mientras que este le habría respondido con una amenaza de muerte.

La hermana de Natalia, Josefa, declaró el 10 de enero y explicó a los agentes que se había producido una disputa entre su hijo, José Israel, sobrino de la víctima, y Agustín. Las pesquisas permitieron además localizar imágenes de los días 5 y 6 de enero que ayudaron a reconstruir los movimientos de las personas relacionadas con aquella pelea.

Un Porsche Cayenne, clave en la investigación

Otro de los elementos clave de la investigación fue el Porsche Cayenne utilizado por los autores. El vehículo fue localizado el 10 de enero en las proximidades del centro comercial Islazul.

Los agentes ya habían detectado previamente el vehículo durante varios días en distintos puntos de Carabanchel, aparcado en lugares que llamaron su atención. Finalmente, cuando fue localizado, los investigadores encontraron vainas en el asiento trasero y en el suelo del vehículo, lo que reforzó la hipótesis de que se trataba del coche empleado en el asesinato.

A partir de ese momento, los agentes solicitaron las imágenes de las cámaras de seguridad instaladas en las inmediaciones, entre ellas las de una parroquia, una gasolinera y un centro juvenil.

Las cámaras del centro juvenil resultaron especialmente relevantes. Los investigadores pudieron obtener imágenes del Porsche y confirmar su matrícula, al tiempo que comprobaron que se trataba del mismo vehículo cuya presencia había sido descrita por el testigo del tiroteo.

La reproducción de las imágenes ante el tribunal ha permitido mostrar cómo el Porsche Cayenne seguía a la furgoneta conducida por Natalia antes de producirse el ataque.

Los agentes continuaron siguiendo el rastro del vehículo mediante otras cámaras de seguridad, entre ellas las de una gasolinera y las instaladas en las inmediaciones de la estación de Atocha. Paralelamente, la investigación incluyó el análisis del tráfico de llamadas de los sospechosos. La reconstrucción policial llevó así a los investigadores desde la reyerta del 6 de enero hasta el asesinato cometido dos días después, estableciendo una posible conexión entre aquella disputa y el ataque mortal.

El juicio comenzó el lunes con la selección del jurado popular y los informes previos de las partes. La prueba testifical arrancó este martes y está previsto que la vista oral concluya el próximo 16 de octubre.

En concepto de responsabilidad civil, el Ministerio Público solicita además que los acusados indemnicen conjunta y solidariamente a los familiares de Natalia con un total de 620.000 euros: 100.000 euros para cada uno de sus dos hijos mayores de edad, 160.000 euros para cada una de sus dos hijas menores, 150.000 euros para su pareja y 25.000 euros para cada una de sus dos hermanas.