Asesinatos

Empieza el juicio por el "crimen de culto": el acusado de matar al hijo de una feligresa afirmó que "solo se humillaba ante Dios, no ante una mujer"

Los mensajes del acusado de matar a un joven a cuchilladas en la puerta de una iglesia en Valencia: "Solo me humillo ante Dios, no ante ninguna mujer"
El acusado de matar a un joven en Valencia mandó mensajes a un grupo de WhatsApp. Europa Press
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Valencia"Una mujer me ha mandado callar, ... me ha dejado 'humillao', … me ha dicho que parara de tocar el piano, y yo solo me humillo ante Dios no ante ninguna mujer". Este es solo uno de los mensajes que el presunto autor material del asesinato a navajazos de un joven a las puertas de la iglesia evangélica de Natzaret, Valencia. Según informa 'El Norte de Castilla', los hechos ocurrieron durante la celebración del culto.

El hombre envió los mensajes en el grupo de Whatsapp de los miembros de la iglesia dolido por lo que consideraba una afrenta que decidió zanjar con la sangre de los hijos de la mujer encargada del coro, quien le mandó parar de tocar el teclado musical por no ir al compás hace cinco días.

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Piden penas de prisión de 32 años para cada uno

Antonio Flores, de 24 años, murió de la cuchillada en el tórax que le atravesó el pulmón derecho y el corazón, y su hermano pequeño, de 16 años, sobrevivió tras casi un mes hospitalizado con otras dos cuchilladas. Junto a Diego M. M., el pianista, están acusados también como coautores de un delito de asesinato consumado y otro en grado de tentativa su hijo José M. M., de 23 años, y su suegro Joaquín M. M., alias 'el Forrines', de 69. 

El Ministerio Fiscal solicita para cada uno de ellos penas de 32 años de prisión. Otro hijo del principal encausado también estaba presente y algunos testigos señalan que portaba las armas ocultas, aunque es inimputable ya que apenas tenía trece años.

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Un jurado popular juzga esta semana en la Audiencia Provincial de Valencia a estos tres miembros del clan familiar de los Muñoz. Tendrán que decidir el grado de participación de cada uno de los acusados y si se trató de un "ataque sorpresivo" tras una encerrona para hacerlos ir a la celebración del culto esa tarde del viernes 2 de mayo de 2025, después de hacerles creer que la supuesta afrenta por "el descompás en el piano" estaba ya perdonada.

"Soy la sorpresa de quien me encuentra y la pesadilla de quien me busca": los mensajes del acusado

Las acusaciones mantienen que los cuatro familiares (incluido el menor inimputable) actuaron "de forma conjunta y simultánea" y acudieron con las armas ocultas con el propósito de cumplir las amenazas que tras el incidente banal en el coro vertieron en el grupo de la iglesia. "Soy la sorpresa de quien me encuentra y la pesadilla de quien me busca", "no quiero a ningún Castro en el culto, castro que entra al culto, castro que le abro la cabeza", son algunos de los mensajes del acusado. Los hermanos iban desarmados y no tuvieron la posibilidad de defenderse.

Las defensas sostienen que no hubo alevosía y tratan de individualizar la actuación de cada uno de los procesados. El padre presuntamente asestó dos cuchilladas al joven fallecido, una en la cavidad torácica –mortal de necesidad– y otra en el glúteo. Mientras que su hijo hirió en el abdomen al hermano menor, quien habría fallecido de no ser por la rápida intervención quirúrgica.

Las dos víctimas fueron trasladadas hasta el servicio de Urgencias del Hospital La Fe de Valencia mientras un coche policial les abría paso. En los asientos de atrás, junto a los hermanos heridos, iba la madre intentando taponar las heridas para salvar a sus hijos. Las defensas afirman que hay contradicciones entre la versión del menor que sobrevivió y los otros testigos. Así, alegan que no hay evidencias biológicas de que ninguna de las armas incautadas a los detenidos fuera utilizada en el crimen.

La Fiscalía mantiene que "arrinconaron" a los hijos de Rosario

Los hechos ocurrieron el domingo 27 de abril de 2025, durante la celebración del culto en la iglesia evangélica de la calle Castell del Pop de Valencia. El pianista del coro se sintió agraviado cuando Rosario le hizo una señal de silencio para que dejara de tocar el teclado al hacerlo a destiempo. Días después, el pianista le recriminó a ella y sus familiares lo que había ocurrido y a la disputa se unieron otros miembros de la familia con amenazas graves contra el clan Castro.

Después del conflicto, la familia de Rosario aceptó no acudir a la iglesia durante un tiempo para evitar incidentes pero al día siguiente cambiaron de parecer porque personas cercanas a los acusados aseguraron que "el problema estaba arreglado" y que no pasaría nada. El jurado deberá determinar si se trataba de una estrategia para hacerles ir ese viernes 2 de mayo.

Rosario, su esposo Luis y sus hijos de 24 y 16 años acudieron a las 18:45 horas acudieron a la iglesia. Los dos hermanos no entraron al interior y se quedaron esperando a sus padres en la antesala exterior. Los tres acusados acudieron también a la iglesia junto con el menor inimputable, de trece años en el momento de los hechos. Las acusaciones sostienen que llevaban navajas albaceteñas de gran tamaño ocultas y que el sexagenario hizo uso de la garrota para impedir que otras personas se acercaran para ayudar a los hermanos.

La Fiscalía incide en que los "arrinconaron" entre los cuatro y que Diego le asestó dos cuchilladas a Antonio mientras que su hijo hacía lo propio con el hermano pequeño. Las investigaciones del grupo de Homicidios de la Policía Nacional permitieron el 5 de mayo la detención de Diego M. y su hijo en Málaga, localidad a la que habían huido tras el crimen. Y 10 días después fue arrestado el abuelo, de 69 años en Alzira.