Carlos logra conocer a su padre biológico, un pastor en una iglesia en Venezuela, 42 años después gracias a un test de ADN

Carlos R., quién ha conocido a su padre biológico después de 40 años
Carlos R., quién ha conocido a su padre biológico después de 42 años. Cortesía
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En 1983 nació Carlos R., protagonista de esta historia digna de película. Este residente en Urnieta, en el País Vasco, casado y padre de un hijo de 11 años, fue dado en adopción por una madre de origen colombiano que no podía hacerse cargo de él. Afortunadamente, fue acogido por una "mujer entrañable" que perdió a su marido un mes antes de que Carlos naciera. Él se crió como hijo único único, se enteró de su adopción a los 12 años y a los 15 tuvo que hacer frente a una dura pérdida: la de su madre adoptiva.

Cuando tenía 20 años, se mudó a España en busca de un nuevo comienzo y fue aquí donde formó su propia familia. No obstante, sus anhelos por descubrir sus raíces siempre persistieron. "Las personas adoptadas tenemos un hueco constante en el corazón, y a lo largo de la vida sentimos la necesidad de llenarlo", explica.

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La investigación de Carlos para conocer a su familia biológica

Pasados los años, en julio de 2025, animado por su mujer y su entorno Carlos tomó cartas en el asunto y se hizo un test de ADN de MyHeritage -plataforma que muestra los países y zonas del mundo en las que los usuarios tienen material genético- para intentar averiguar algo más. Un mes después recibió coincidencias con otras personas que también se habían hecho el mismo test: dos primos segundos por parte paterna. 

Uno de esos primos, residente en las Islas Canarias, ya había fallecido cuando supo de los resultados. Según indica la plataforma a la web de 'Informativos Telecinco', él estaba convencido de haber chocado contra un muro infranqueable, y se sintió tan desbordado que abandonó temporalmente la búsqueda. Aunque lo que no sabía es que, unos meses después, el estancamiento de su investigación se iba a desbloquear.

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El avance llegó por fin en enero de 2026, cuando consiguió contactar con la viuda del familiar fallecido en Canarias. Esta le facilitó un número de teléfono guardado entre los contactos de su difunto marido: el de un hombre de Venezuela con "quien este había retomado el contacto de forma fortuita años atrás en un congreso universitario".

Su reacción al contactar con su padre biológico

Tras contactar con esa persona de forma cautelosa a través de un mensaje de WhatsApp, Carlos consiguió hablar por teléfono y le preguntó si él conocía a una mujer colombiana en Maracaibo que en 1983 se quedó embarazada y desapareció (refiriéndose a su madre biológica). Fue en ese momento cuando el hombre, al otro lado del teléfono respondió atónito que "sí" y le preguntó: "No me estás tomando el pelo, ¿verdad?".

Carlos, su padre y sus hermanas en una de sus videollamadas.

Tras esa confirmación hicieron una videollamada en la que se confirmó que tenían "un parecido físico innegable y que hizo sentir a Carlos que se estaba mirando en un espejo". El hombre en cuestión era el padre biológico de Carlos, un pastor de una iglesia en Maracaibo de 63 años.

Se realizaron nuevas analíticas para comprobar su parentesco

Un segundo test de ADN de MyHeritage -para cotejar material genético dentro de la misma base de datos conjunta- fue necesario para comprobar la historia, más allá del parecido físico. En este caso, fue la hija de Hidelmo, residente en Houston, Texas, la que se hizo la prueba ya que, según confirma la plataforma, "los kits de ADN están muy restringidos en Venezuela". De ahí, que la muestra se tomara fuera del territorio.

Tras analizar la muestra, los resultados fueron concluyentes: esa mujer, la hija de Idelmo, era la hermana de Carlos. En ese instante el mundo de Carlos cambió y ahora, además de conocer a su padre, sabía que tenía cinco hermanastros repartidos entre Estados Unidos y Venezuela.

Los resultados del test de ADN de Carlos y su hermana

Por su parte, Idelmo, reveló que "nunca había olvidado a la mujer embarazada que desapareció, y que había rezado fervientemente por saber qué había sido de su hijo perdido". Aunque según explica la plataforma de test de ADN, aún no se han podido conocer en persona "debido a la compleja situación política y económica de Venezuela", Carlos habla casi a diario con su padre por videollamada, que está planificando un viaje a España para poder abrazarse.

"Nunca imaginé que algo tan enorme pudiera ocurrirme en la vida", comenta Carlos, con ganas de recuperar a marchas forzadas el tiempo perdido.