El cirujano Manuel Sans Segarra afirma tener una prueba de la existencia del más allá: "Lo vi en una resonancia magnética"
Hablamos con Sans Segarra, cirujano especialista en digestivo, sobre su investigación sobre las experiencias cercanas a la muerte
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Cuando entró en la Facultad de Medicina, Manuel Sans Segarra no imaginó que acabaría liderando una investigación que desmonta el origen (estrictamente) biológico del ser humano. Él no niega, en absoluto, que el hombre se componga de cuerpo y mente, pero, gracias al estudio que inició con los pacientes que habían sufrido una muerte clínica y que aseguran haber vivido una ECM, también añade el espíritu como parte ineludible de nuestra condición.
Aunque, al principio, fue duramente criticado por el hospital de Barcelona donde ejercía y por compañeros que le tacharon de "pseudocientífico", poniendo en juego su carrera, este cirujano, especializado en el aparato digestivo, ha recabado numerosos testimonios (de los "miles" que hay en el mundo) sobre las experiencias cercanas a la muerte que le relatan sus pacientes tras haber sido reanimados.
Además de contar el relato que más le impactó de entre todos esos testimonios en una entrevista a la web de 'Informativos Telecinco', Manuel sitúa la primera crónica de una experiencia cercana a la muerte en La República de Platón; concretamente, en el mito de Er, un soldado que murió en combate y que, al cabo de unos días revivió y contó lo que había visto en el más allá: un juicio de las almas justas e injustas y un sistema de premios y castigos cósmicos, antes de volver a la vida.
"Hice una resonancia a un paciente que tuvo una ECM"
Una imagen que nos recuerda a lo narrado por Eduardo Muñoz, el joven que estuvo muerto durante casi una hora y que aseguró haber visto a su abuelo en un tribunal durante el tiempo que estuvo con el corazón completamente parado.
En su investigación, la ECM que más impactó a Manuel fue la de una compañera de trabajo suya: "Yo atendí en el hospital a una compañera enfermera que había tenido un accidente y que estuvo clínicamente muerta. La pudimos reanimar y me dijo que, mientras estaba en la camilla, había visto desde arriba todo lo que había ocurrido en la habitación. Me dio los nombres y apellidos de todos los que la atendimos, hasta del anestesista. Me dijo que atravesó una a una las paredes del servicio de urgencias hasta llegar a un box en el que estaban tratando un fémur. Ella no tenía manera de saber eso", recuerda este especialista.
"Dijo que vio un objeto y el escáner demostró que lo vio"
Y, aunque sabe que mucha gente no cree en este tipo de relatos, a pesar de que cumplan patrones comunes, "como la presencia de los "seres de luz" y "la inmensa paz que se siente al otro lado", él tiene el firme objetivo de demostrarlo con pruebas reales, basadas en la medicina:
"Pacientes que tuvieron una ECM dijeron que les había llamado la atención un objeto durante dicha experiencia. Les hice una resonancia magnética funcional y, al hablar y recordar ese objeto, justo en ese contexto, se activó el lóbulo occipital, que es donde el ser humano interpreta la imagen que ve. Si no lo hubieran visto de verdad, no se hubiera podido activar", explica, sobre la prueba neurológica con la que pretende ratificar su teoría.
"Quiero crear una asignatura de las ECM de libre elección"
"En esa zona del cerebro hay neuronas espejo donde queda impregnada la memoria de los objetos que vemos y que condicionan nuestro interés. Cuando enseñé estas placas a los neurocientíficos y neurólogos que me negaban la realidad de las experiencias cercanas a la muerte ¿sabe qué me contestaron?: "Este paciente realmente vio el objeto", por lo que no pudieron negar que lo visualizara durante el tiempo en el que estuvo sin vida", concluye el cirujano.
Sans piensa que igual que ya se ha inventado un sistema para detectar el halo de protones que emite nuestro cuerpo como fuente de energía, algún día se podrá demostrar también de esta forma la existencia de los espíritus o de las experiencias cercanas a la muerte. Hasta que llegue ese momento, se centra en otra cuestión: en la total liberación que supone creer que sí hay un más allá. En la paz y libertad que supone para él (y para sus pacientes) el haber perdido el miedo a morir.
"Si todo el mundo creyera en esta supraconciencia, habría mucho menos sufrimiento entre la población. Lo que ocurre es que no interesa a los poderes fácticos, políticos y de medios de comunicación. Pero cada vez son más personas las que se interesan por este fenómeno, estudiado a nivel mundial. Y yo tengo la firma intención de implantar las universidades de España una asignatura de libre elección sobre las ECM para que la sociedad despierte y deje de vivir bajo el dominio de los poderes de control", afirma en su entrevista.
Él, gracias las historias de sus pacientes, ha perdido totalmente el miedo a la muerte e invita a hacer una reflexión: ¿qué es mejor: morir con la angustia y la certeza de que ahí se acaba todo o pensar de verdad que vamos a otra dimensión? Yo he visto a mucha gente morir de las dos maneras y no hay punto de comparación".