Un barrio de Elche se llena de ratas: los vecinos hasta les ponen nombre y les dan comida

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Foto de un roedor creada por IA. Canva
  • Algunas ratas se acercan a los clientes de una cafetería esperando a que alguien les dé algo de comer

  • Una vecina les llevó pienso y los residentes temen que haya provocado un efecto llamada

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AlicanteEn la calle San Isidro de Elche (Alicante), concretamente en un solar abandonado lleno de maleza, hay desde hace meses una colonia de ratas. Se han convertido en otras vecinas más del barrio.

Tanto es así, que algunos vecinos han puesto nombre a los componentes de la familia animal: Rafael, Miguel Ángel, Donatello y Leonardo, como los artistas y las Tortugas Ninja. No viven en las alcantarillas, campan a sus anchas por el solar y se refugian bajo un viejo colchón abandonado.

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No tienen ningún miedo ni se esconden, parece incluso que estén domesticadas. Algunas ratas se acercan a los clientes de una cafetería situada en la esquina, esperando a que alguien les dé algo de comer o dejen caer restos de comida.

Esto recuerda a las películas de Disney, como la famosa Ratatouille, pero en este caso, rodeada de decadencia y descontrol. El diputado socialista Jose Díaz hacía sátira del asunto en X con imágenes creadas con Inteligencia Artificial, bajo el titular "Confirmado: Ratatouille 2 ya se está rodando. Localizaciones: Elche".

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Les dan pienso

La situación ya ha sobrepasado los límites, y es que algunos vecinos han comenzado a alimentar a los animales deliberadamente. Según varios testigos, una vecina de la zona, les llevó pienso, creyendo que los animales no tienen acceso a comida suficiente.

Otros residentes están preocupados, ese gesto puede conllevar riesgos sanitarios e incluso provocar un efecto llamada. Una cosa es alimentar palomas, aunque también genera polémicas por problemas de insalubridad.

La situación ha generado un debate vecinal entre quienes sienten compasión por estos animales y quienes consideran intolerable su presencia.

Los niños quieren ir a verlas

Las ratas se han instalado de tal forma, que ya es normal ir a verlas y que estén campando. La zona del solar se ha convertido en un pequeño zoo particular de barrio.Hay padres que reconocen que sus hijos les piden pasar cada día por la zona para verlas, observarlas y seguir sus movimientos.

Actualmente, los residentes calculan que hay unas cuatro o cinco ratas, aunque hace unos meses podrían llegar a contabilizar hasta siete u ocho ejemplares. Las han visto incluso ir en grupo.

Lo cierto es que aunque pueda causar ternura a los pequeños o a algunos vecinos, la realidad es que la zona derrocha dejadez urbana y falta de control. Poner nombre y alimentar a las ratas sobrepasa los límites.