Adiós a copiar con IA en los exámenes: la Universidad de Alicante implanta el uso de detectores de radiofrecuencia
La institución académica ha autorizado al profesorado el uso de artefactos para identificar auriculares, relojes inteligentes o cámaras en los exámenes
Al tiempo que prueba el método, la Universidad ultima un protocolo para unificar herramientas y sanciones en todas las facultades
El aumento del uso de teléfonos móviles, relojes inteligentes, auriculares, cámaras de tamaño casi imperceptible e incluso gafas con IA para copiar en los exámenes oficiales ha obligado a la Universidad de Alicante (UA) a hacerse con detectores de radiofrecuencia para así detectar este tipo de infracciones y ponerle fin en sus aulas.
La institución académica ha autorizado al profesorado el uso de estos detectores para identificar artefactos que emitan señales y puedan transmitir la información que los alumnos y alumnas deberían llevar en sus cerebros, aprendida a base de estudio como se ha hecho toda la vida, en lugar de usar dispositivos inteligentes que les ayuden de manera fraudulenta. Esta nueva tecnología se une a las aplicaciones para la detección de señales de comunicación (bluetooth) entre dispositivos que funcionan como herramientas complementarias.
Protocolo unificado y consensuado
El bajo precio de este tipo de dispositivos (muchos de ellos no pasan de los 20 euros en plataformas online) ha hecho que la tecnología se haya extendido en poco tiempo y los responsables de la entidad académica han decidido tomar cartas en el asunto.
La Escuela Politécnica Superior (EPS) ha sido la primera en activar este sistema de vigilancia, aunque más allá de una sanción o un castigo, buscando un objetivo disuasorio. A la luz de los resultados obtenidos, el método ha comenzado a extenderse por otras facultades como la de Ciencias y la de Económicas.
Por el momento, desde la institución académica aseguran que se trata de una estrategia que se está probando mientras se elabora un protocolo “unificado y consensuado para todas las carreras”, que pretende “ponerse en marcha de cara a los exámenes finales de este segundo cuatrimestre”, según palabras del vicerrector de Estudios Francisco Torres.
La normativa también incluirá el régimen de expedientes disciplinarios que se abrirán a los estudiantes universitarios que incurran en algún tipo de fraude académico. Las sanciones podrán ir desde la calificación de un cero automático en el examen hasta el suspenso de toda la asignatura.
La UPV, pionera en implantar esta tecnología
La pionera en implementar estos detectores de radiofrecuencia y declararle “la guerra” a los dispositivos de ayuda mediante IA ha sido la Universidad Politécnica de Valencia (UPV), a la que le han seguido la de Alicante y seguramente otras de la comunidad no tardarán en hacer lo propio ya que perjudica, entre otros, a los alumnos que sí estudian y no hacen trampas para sacar sus títulos universitarios.
En este sentido, el director de la EPS, Josué Nescolarde, admite que “el profesorado está muy preocupado por esto”, y añade que “no podemos consentir que haya gente que se copie”. En la entidad que dirige Nescolarde, la Politécnica de Alicante, se ha elaborado ya un informe con los dispositivos que hay disponibles en el mercado, los que se pueden utilizar legalmente (ya que algunos como los inhibidores están prohibidos por ley) y las recomendaciones para usarlos. Un informe que ya se ha distribuido por la institución académica para tenerlo en cuenta.
En la circular que ha llegado al profesorado, por ejemplo, se explica entre otras cosas que para prevenir las actuaciones fraudulentas en evaluaciones presenciales, además de la vigilancia activa y constante de toda la vida, “existen esas herramientas que detectan la utilización de dispositivos no autorizados para que el profesorado que lo considere pueda utilizarlo en las pruebas", puesto que no todos están dispuestos a ejercer de vigilantes de seguridad. Se trata de herramientas que están dentro del marco de la legalidad y que tradicionalmente han sido usados por personal de seguridad, empresas o incluso políticos para localizar dispositivos espía.
Refuerzo de las exposiciones orales
El documento que regulará el uso indebido de la inteligencia artificial y de los dispositivos electrónicos en el campus avanza ya en una fase muy avanzada y se prevé su presentación en breve. En su elaboración han participado distintos vicerrectorados, representantes estudiantiles, el departamento de Transformación Digital, el Defensor Universitario y el Delegado de Protección de Datos, con el objetivo de delimitar con precisión el alcance jurídico de las medidas que se pondrán en marcha, según explica Torres.
En paralelo, el creciente uso de la inteligencia artificial está llevando a las universidades a replantear los sistemas de evaluación, con una tendencia a reducir los trabajos escritos tradicionales y a reforzar las exposiciones orales, de forma que el alumnado deba demostrar de manera más directa sus conocimientos. De hecho, la institución académica trabaja también en una normativa complementaria orientada a repensar las metodologías docentes, dar mayor peso a la defensa oral de los trabajos y disminuir la relevancia de los ejercicios realizados en casa, donde la IA no tiene absolutamente ningún límite.