Mireia Cabañes, amputada de una pierna por un tumor, se pasa del surf al snowboard para participar en los Juegos Olímpicos: "Necesito sentirme viva"

Un sarcoma de Ewing a los siete años le dejó sin parte de una pierna, pero Mireia comenzó una nueva vida dispuesta a disfrutar al máximo y transmitir a los demás sus ganas de vivir
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A Mireia Cabañes la vida no se lo ha puesto fácil desde bien pequeña. Con solo 7 años, el mismo día de su cumpleaños, le diagnosticaron un Sarcoma de Ewing, un tumor en la rodilla muy agresivo. "El tumor estaba muy avanzado y no nos dieron esperanzas de vida la verdad. Teníamos dos opciones o bien aceptar lo que nos habían dicho los médicos y no hacer nada o disfrutar al máximo los últimos meses que me quedaban y con la mejor actitud posible hacer caso de los médicos e intentar salvar la vida", explica.
A partir de ahí, comenzó un proceso muy duro. Meses de hospital y quimioterapia para reducir el tamaño del tumor y una compleja intervención quirúrgica para eliminarlo. "Me operaron y me hicieron una rotoplastia de Van Ness. Se quedaron con el fémur de la pierna para investigar nuevos tratamientos y el resto como estaba sano y era útil me lo reimplantaron en la cadera, pero al revés. La rodilla me hace la función de cadera, el pie de rodilla y permitía que me pusieran una prótesis".
A partir de ahí, Mireia comenzó una nueva vida dispuesta a disfrutarla al máximo. "Siempre digo lo mismo si volviera atrás volvería a pasar por el cáncer, si me das a elegir lo pondría en otro sitio, pero gracias a lo que pasé soy la persona que soy actualmente", asegura.
El primer reto, aprender a andar con la nueva pierna. "La rehabilitación fue un caos porque mi sistema nervioso seguía funcionando igual. El cerebro mandaba la orden a la pierna y esta se movía como antes y andaba hacia atrás, era un poco raro", recuerda.
Sin complejos
Superada la enfermedad, Mireia decidió vivir una vida plena, sin complejos y, sobre todo, con mucho humor. "Ha sido un proceso de aceptarlo, pero siempre lo he tenido claro, hay que ir para adelante", asegura.
Al principio, sus padres trataban de protegerla del rechazo. "Me ponían pantalones largos y anchos para que no se viera la pierna, pero cuando ya tuve poder de decisión dije que me mire quien quiera, lo que yo quería era estar a gusto y me daba igual lo que pensaran los demás", recuerda.
Una actitud que defiende y que anima a los demás a seguir. "Hay gente que me dice que no sale a la calle en pantalón corto porque tiene celulitis, otros que tiene una mancha en la pierna y digo venga no me jodas, no te quedes sin disfrutar del viento en las piernas por un complejo".
De la misma forma, pero ahora a través de sus redes sociales y en las charlas que ofrece en empresas y colegios, esta licenciada en periodismo trata de visibilizar la discapacidad. "Las personas con alguna discapacidad somos capaces de hacer muchas cosas, a veces tenemos que esforzarnos más, necesitamos ayuda nos guste o no, pero no tenemos que ponernos límites".
Apasionada del deporte
Nada más aprender a desenvolverse con su nueva pierna, Mireia comenzó desde bien pequeña a practicar deporte hasta que se cruzó en su vida el surf. Con mucho esfuerzo y ayuda, Mireia cumplió su sueño de pequeña de deslizarse en el mar sobre una tabla. "Me acostumbré a los siete años a vivir con la adrenalina en el cuerpo y ahora no me la quites porque me aburro física y psicológicamente. A mi traumatólogo no le hace mucha gracia, pero le digo que si fuera por ellos estaría sentada en el sofá sin hacer nada, así que hago lo que quiero con cabeza porque necesito sentirme viva", afirma.

Y desde luego lo ha conseguido, hasta el punto de convertirse en una estrella del parasurfing al proclamarse campeona de España y subcampeona del mundo. Su siguiente objetivo era participar en los Juegos Paraolímpicos de los Ángeles 2028, pero al final su deporte no ha entrado en el programa oficial.

Una pequeña decepción, que combate como siempre con un nuevo reto. "Me gustaría participar en snowboard adaptado en los próximos Juegos de Invierno. Voy a empezar a ir ahí a Xanadú a Madrid a entrenar para pasar a clasificación en septiembre y luego veremos. Si no consigo patrocinadores no creo que llegue porque no me lo puedo permitir, pero mi idea mi idea es llegar o quedarme a las puertas de los siguientes juegos", asegura esta luchadora.
