Se revelan los requisitos para trabajar como empleada doméstica en la casa de Julio Iglesias en Punta Cana
La Fiscalía de la Audiencia Nacional ha abierto diligencias para analizar la denuncia presentada contra el cantante
Los dos delitos por los que se investiga a Julio Iglesias: agresión sexual y trata
Julio Iglesias protagoniza un escándalo sin precedentes. Dos mujeres que trabajaron como empleadas domésticas en sus residencias del Caribe han denunciado un sistema de contratación y convivencia laboral que, según sus testimonios, estuvo marcado por el abuso de poder, el control extremo y episodios de acoso y agresiones sexuales.
La investigación, publicada por elDiario.es en colaboración con Univision Noticias tras un trabajo periodístico de varios años, también recoge los testimonios de las dos exempleadas que trabajaron en las casas que el cantante posee en Punta Cana, República Dominicana, y en Lyford Cay, Bahamas.
Ambas han presentado una denuncia ante la Fiscalía de la Audiencia Nacional en España por presuntos delitos de agresión sexual, explotación laboral y trata de personas.
Así reclutaban a las empleadas
Uno de los aspectos más llamativos de la investigación es el sistema de reclutamiento de las empleadas domésticas. Según los testimonios que ha recogido el citado medio, el proceso de selección no se basaba únicamente en la experiencia profesional, sino que incluía la exigencia de enviar cinco fotografías personales, algunas de cuerpo entero.
"He conseguido dos chicas, pero necesito más", habría escrito en Instagram la encargada de la casa del cantante pidiendo empleadas para la villa de Punta Cana. Las denunciantes han asegurado que el aspecto físico era un criterio clave para acceder al empleo.
Asimismo, entre los otros requisitos que se apuntaban en el anuncio publicado en la red social se señalaba: "De 25 a 35 años, el trabajo es con dormida, beneficios 25mil pesos".
Tras la publicación de las acusaciones y los reportajes de El Diario, el medio sostiene que la encargada ha publicado en una red social un mensaje, junto a una foto de Julio Iglesias, subrayando: "Lo que dicen sobre ti es una inmensa mentira y crueldad", definiendo al artista como "un hombre íntegro, respetuoso, cuidadoso, correcto, disciplinado y profundamente humano".
Una vez contratadas las empleadas, las mujeres han relatado que se les exigía disponibilidad total, con horarios extensos y una convivencia permanente dentro de la propiedad. Además, han afirmado que debían someterse a pruebas médicas y ginecológicas periódicas, incluyendo análisis de infecciones de transmisión sexual y pruebas de embarazo.
De acuerdo a sus testimonios, los resultados de estos exámenes eran comunicados a responsables de la casa y, presuntamente, al propio Iglesias.
Los testimonios de las denunciantes
Las denunciantes, que han hablado con el citado medio, han considerado que estas prácticas constituían una forma de control sobre sus cuerpos y su intimidad. Una de ellas ha explicado que se sentía "vigilada constantemente" y que cualquier intento de cuestionar las normas podía implicar represalias o la pérdida inmediata del empleo.
"Me di cuenta de que a él le agrada que las personas que estén a su alrededor estén en buen estado físico. Incluso llegué a escucharlo decir que había unas chicas que entraron a trabajar a su villa que se pusieron gordas, y él las mandó botar", ha contado una antigua empleada doméstica.
Según la investigación, una de las mujeres ha declarado haber sufrido tocamientos no consentidos y presiones para mantener relaciones sexuales con el artista, mientras que la otra describe situaciones reiteradas de humillación y miedo dentro del entorno laboral.
La Fiscalía de la Audiencia Nacional ha admitido a trámite la denuncia y ha otorgado a las mujeres la condición de testigos protegidos. El procedimiento se encuentra en una fase inicial.
Por su parte, Julio Iglesias ha negado las acusaciones y ha afirmado que se está preparando para defenderse legalmente.