La hija de la actriz Marisa Porcel, señalada por okupar el antiguo chalet de su madre: exige al nuevo dueño 300.000 euros para irse
Paloma Porcel, quien ha participado en 'La que se avecina' y ha doblado a Carrie Bradshaw en 'Sexo en Nueva York', se enfrenta a una batalla legal
Muere la actriz Marisa Porcel, Pepa en 'Escenas de Matrimonio', a los 74 años
Más de siete años después de la muerte de la actriz Marisa Porcel, la querida intérprete conocida por su papel en 'Escenas de matrimonio', su hija y también actriz y dobladora, Paloma Porcel, se ha visto envuelta en una batalla legal que ha llegado a los tribunales. La polémica gira en torno al antiguo chalet de su madre, un inmueble subastado por Hacienda, y una reclamación económica de 300.000 euros.
Cuando Marisa Porcel falleció en agosto de 2018, no solo dejó una vasta trayectoria televisiva y teatral, también una deuda con la Agencia Tributaria que ascendía a más de 1,4 millones de euros.
Paloma, cuyo nombre real es Asunción Porcel Montijano y quien ha participado en series como 'La que se avecina' o 'Amar es para siempre' y ha doblado a Carrie Bradshaw en 'Sexo en Nueva York', aceptó la herencia como hija única con todo lo que ello implicaba. Activos, sí, pero también pasivos.
Tal y como ha publicado 'El Mundo', parte del patrimonio familiar era un amplio chalet de lujo en la urbanización Club de Golf de Las Rozas, en Madrid, propiedad de la sociedad Akaster Level SL, constituida por la propia actriz y su hija. Al no poder hacer frente a la deuda con Hacienda, ese inmueble fue embargado y posteriormente subastado por la Agencia Tributaria.
En octubre de 2024, el chalet fue vendido por un particular que había ganado la subasta a otro comprador por aproximadamente 700.000 euros. Sin embargo, aunque la titularidad registral cambió, Paloma Porcel y su pareja continuaron viviendo en la casa, lo que ha desencadenado un litigio que se extiende ya por más de un año y medio.
Según ha aseverado la parte compradora y sus abogados al citado medio, la ocupación no está justificada por ningún título válido tras la subasta, y han presentado diversas acciones legales para recuperar la posesión del inmueble.
No obstante, Paloma ha alegado la existencia de contratos privados de arrendamiento que, en su versión, le permitirían permanecer en el chalet. El propietario defiende que esos contratos son dudosos e inaplicables frente a su derecho como nuevo dueño.
A ello se suma la exigencia económica que, de acuerdo a las palabras del nuevo propietario, habría planteado la hija de Marisa Porcel para abandonar la vivienda: nada menos que 300.000 euros a cambio de dejar el inmueble.
El nuevo dueño sostiene que Paloma Porcel y su acompañante rechazaron otras ofertas de compensaciones menores, incluidos pagos para cubrir gastos de mudanza y asesoría legal, y plantearon esa "lunática" cifra como condición para desalojar la casa. Una cantidad que, para él, le resulta "rocambolesco e insultante", ya que dentro del chalet podrían encontrarse numerosos vehículos y, en algún momento, incluso un helicóptero.
Más allá de las cifras, la clave del conflicto se ha trasladado a los tribunales. El nuevo propietario ha indicado que ha activado todos los mecanismos legales disponibles para recuperar la vivienda, pero que el proceso se ha visto ralentizado por los recursos, alegaciones y pruebas aportadas por la defensa de Paloma.
Por su parte, los abogados de la actriz han afirmado al diario que no les consta "acción penal ni denuncia policial interpuesta contra nuestra clienta", destacando que "el proceso de lanzamiento va por la vía civil".