Conflictos familiares

La relación de los hermanos de la Casa de Alba, los hijos de la duquesa: de sus polémicas más sonadas a sus reconciliaciones

Eugenia y Cayetano Martínez de Irujo, en el inicio del acto inaugural de la exposición 'Cayetana. Grande de España'. EP
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La Casa de Alba siempre ha sido sinónimo de historia, patrimonio y tradición, pero también de polémicas por sus relaciones familiares. Más de 10 años después del fallecimiento de la duquesa de Alba, Cayetana Fitz-James Stuart, las dinámicas entre sus seis hijos siguen generando todo tipo de titulares.

El inminente lanzamiento del libro de Cayetano Martínez de Irujo, 'La última duquesa', coincidiendo con el centenario del nacimiento de su madre, ha vuelto a poner el foco en la familia.

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La obra reúne recuerdos personales, testimonios familiares y la colaboración de algunas de las personas que mejor conocieron a la duquesa: sus hijos Carlos, Alfonso, Jacobo, Fernando, Cayetano y Eugenia; su marido Alfonso, sus nietos Tana, Luis y Amina; y su amigo Luis María Anson. Todos ellos ofrecer un retrato completo de la mujer que estuvo detrás del personaje público.

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Polémicas

Tras la muerte de la duquesa en 2014, la herencia -que en su momento la revista 'Forbes' estipuló que ascendía a los 2.800 millones de euros- dejó al descubierto las tensiones que durante años habían permanecido en un segundo plano.

Carlos Fitz-James Stuart, como primogénito, heredó el título de duque de Alba y la responsabilidad institucional de la Casa, mientras sus hermanos siguieron caminos muy distintos dentro y fuera del ámbito aristocrático.

El propio Cayetano ha explicado en numerosas ocasiones que su papel como gestor de parte del patrimonio familiar por decisión de su madre habría generado recelos entre algunos de sus hermanos, que lo veían como el favorito. "Yo he pagado muy caro ser el escogido, el valorado y el reconocido por mi madre", aseveró hace unos días a 'El Mundo'.

Ello, sumado a otras decisiones económicas y al reparto de responsabilidades tras la muerte de Cayetana, acabó provocando un distanciamiento que se hizo especialmente visible tras la publicación de sus primeras memorias hace años, donde ya abordaba los conflictos familiares sin demasiados filtros.

Las declaraciones de Cayetano en medio de la promoción de su libro también han reabierto viejas heridas, sobre todo cuando se ha sincerado sobre la gestión económica histórica de la Casa o de decisiones internas que, según él, no siempre respetaron la voluntad de la duquesa, reprochándoselo, sobre todo, a su hermano mayor.

"Un primogénito debe tener generosidad con el resto de sus hermanos. Todos nosotros formamos parte de la Casa de Alba hasta la muerte, yo he vivido 50 años en esos palacios y todos hemos contribuido a que el mayor herede lo que ha heredado. Y ahora se ha dado cuenta de que todo lo que yo hice con mi madre fue para él", manifestaba al citado medio.

Reconciliaciones y el homenaje a la duquesa de Alba

Tal y como ha reconocido el jinete, la situación actual es más calmada que en los años siguientes al deceso de su madre. Con Carlos, el actual duque de Alba, mantiene una relación "buena" tras haber limado asperezas. Con Eugenia Martínez de Irujo también ha recuperado el contacto. Con Fernando siempre ha tenido una relación fluida y, con Alfonso y especialmente con Jacobo, el distanciamiento seguiría siendo mayor.

Uno de los momentos que ha evidenciado este acercamiento fue la boda de Cayetano en 2025, donde logró reunir a casi todos sus hermanos, en una imagen que muchos interpretaron como un gesto de distensión tras años de tensiones.

También en la inauguración de la exposición' Cayetana. Grande de España', celebrada en el Palacio de las Dueñas de Sevilla el pasado 4 de marzo, que reunió a casi todos los miembros de la familia, a excepción de Fernando.

La muestra, comisariada por Eugenia Martínez de Irujo, también ha supuesto una reivindicación cultural del legado de Cayetana, más allá de los conflictos familiares.