Este proyecto es preparado por la Secretaría General y después elevado para su aprobación, momento en el que el presupuesto se publica oficialmente
Qué hace la Casa Real con los regalos que reciben los reyes Felipe y Letizia, Leonor y Sofía: las normas clave
Todo empieza con una cifra. Una sola aprobada cada año dentro de los Presupuestos Generales del Estado. A partir de ahí, se construye todo el engranaje económico de la Casa Real, con el objetivo de que los reyes Felipe y Letizia puedan desarrollar su labor con la "independencia inherente a sus funciones constitucionales". Su gestión no es al azar. La institución cuenta con una normativa clara sobre cómo gestionar el importe económico. Cada año varía. Este año, el soberano cobrará 290.000 euros, 4.311 más que en 2025, y la reina percibirá 160.000 euros, 2.881 más que en 2025.
La distribución real se decide dentro de Zarzuela, que organiza sus recursos sin intervención directa del Gobierno. Tal y como se establece, "la confección del proyecto de presupuesto propio de la Casa se realizará con arreglo a los principios de rigor, economía y eficiencia", explican desde la web oficial.

El dinero no se usa sin más. Cada parte tiene su destino y no se puede mover libremente de un sitio a otro. "Los créditos para gastos se destinarán exclusivamente a la finalidad específica para la que hayan sido autorizados", manifiestan. Es una forma de asegurarse de que todo tiene sentido y responde a una necesidad concreta.
Este proyecto es preparado por la Secretaría General y después elevado para su aprobación, culminando en la decisión final del soberano. Una vez aprobado, el presupuesto no permanece oculto: se publica oficialmente, clave para la transparencia institucional.
Los procedimientos
El sistema se articula en tres ciclos. En primer lugar, cada partida debe destinarse exclusivamente a su finalidad específica. En segundo lugar, se impide que se adquieran compromisos por encima de los créditos autorizados, estableciendo que "son nulos de pleno derecho los actos que incumplan esta limitación". Por último, la especialidad temporal vincula los gastos al ejercicio anual, asegurando una correspondencia clara entre ingresos, obligaciones y periodo económico.
El presupuesto incluye un Fondo de Contingencia equivalente al 2% del total, destinado a cubrir necesidades imprevistas e inaplazables. Asimismo, se contemplan modificaciones presupuestarias como transferencias de crédito o la creación de créditos extraordinarios, siempre bajo la supervisión del Jefe de la Casa del Rey.

La ejecución del gasto también sigue un procedimiento definido: aprobación, compromiso, reconocimiento de la obligación y ordenación del pago. El reconocimiento de la obligación, por ejemplo, supone declarar formalmente una deuda "como consecuencia del cumplimiento por parte de un tercero de la prestación a que se hubiese comprometido", garantizando así que todo pago esté respaldado.
El día a día también está organizado. Antes de pagar algo, hay que seguir varios pasos. Primero se decide el gasto, luego se acuerda con quién va a prestar el servicio, después se confirma que ese servicio se ha hecho, y ya se paga. Es decir, primero se cumple, y luego se cobra.
Casos especiales, dinero sobrante, transparencia y cómo se realizan los pagos
Para los casos especiales, como gastos pequeños, viajes, desplazamientos o compras menores, existen mecanismos más ágiles que permiten pagar con rapidez, pero siempre con la obligación de justificarlo después.

Si al final del año sobra dinero, no desaparece sin más. Se guarda en una especie de reserva interna, llamada Fondo de Remanentes Presupuestarios, para el futuro, como cubrir necesidades o inversiones que no estaban contempladas y que puedan surgir más adelante.
Lo que está claro es que todo esto se controla. Los pagos suelen hacerse por banco y se necesita más de una firma, una forma de evitar errores y asegurar que todo está supervisado. Tiene que aparecer, por lo menos, la de dos de estos cargos: directora de Asuntos Económicos, jefe adjunto de Administración, jefa del Servicio económico-administrativo, jefe de Servicio de contabilidad o jefe de Sección Económica.
Además, todo queda registrado. La idea es clara: reflejar "la imagen fiel" de cómo se usa el dinero. Finalmente, las cuentas, junto con auditorías e informes de ejecución trimestral, se hacen públicas, un modelo de transparencia que ha cobrado especial relevancia en los últimos años del reinado de Felipe VI, con el objetivo de explicar cómo funciona la institución.

