"Algo que me gustara o que tuviera salida": el debate al que se enfrentó Borja Sémper antes de iniciarse en la política
El político tomó la decisión de estudiar algo que le pudiera abrir las puertas del mundo laboral
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MadridEl camino de cada persona en ocasiones está determinado por el entorno o por las circunstancias. No es el caso de Borja Sémper, quien apostó por su carrera en el mundo de la política a pesar de las circunstancias, porque dio un paso al frente cuando formar parte de la política activa en el País Vasco no era nada sencillo, puesto que fue durante una época en la que la banda terrorista ETA estaba activa.
Afiliado al PP desde muy joven, Borja fue uno de los políticos que estuvieron en la diana de la banda, de hecho, habrían intentado atentar contra su vida, pero el día que lo habían planeado, Sémper no acudió a la universidad, lo que logró salvarle. A pesar de eso, durante muchos años tuvo que llevar escolta, indispensable para evitar que pudiera pasar algo, pero nada sencillo en el día a día.
"Me pusieron escolta, ¡imagínate! Iba a clase y dos tíos me acompañaban hasta la puerta", explicó en conversación con El Español, donde también aprovechó para quitar un poco de hierro al asunto recordando los momentos menos peligrosos, donde la escolta parecía menos necesaria. "Si los astros se aliaban y tenía la suerte de ‘pillar’, iba a hablar con los escoltas sin que me viera la chica y les pedía que se hicieran los encontradizos cuando abandonáramos el bar", de esta forma evitaba que la imponente presencia de los escoltas pudiera asustar a su acompañante.
Más allá de la anécdota, que no deja de ser una forma de intentar quedarse con lo positivo, parece claro que hay que tener muy claro que la política es a lo que quieres dedicarte si el ambiente es ese. Borja lo tuvo claro, una situación muy diferente a la que vivió un tiempo antes, cuando tuvo que escoger qué estudiar.
El debate de Borja Sémper antes de iniciarse en la política
El dilema al que se enfrentó Borja Sémper no es diferente al de otros muchos jóvenes y adolescentes que quieren seguir estudiando una vez que han terminado o están a punto de finalizar sus estudios obligatorios o de bachillerato. Es el momento de decidir qué se quiere hacer más adelante, si se quiere buscar una salida laboral o es seguir con la formación académica el mejor camino.
Muchas personas lo tienen claro, pero para otras es un paso un tanto incierto porque en ambos casos hay que tomar una decisión. Es algo que hay que pensar con mucho tiempo, se empiezan a dirigir los estudios en función de los gustos o habilidades del estudiante desde bastante pronto, y si se quiere continuar estudiando en la universidad, en muchas ocasiones es necesario cumplir con una nota determinada para poder acceder a la carrera que se desea. Es una decisión que los jóvenes toman a los 16 o 18 años y en el caso de Borja Sémper no fue distinto.
"Con 16 años, me debatía entre estudiar algo que me gustara o algo que tuviera salida", explicó hace tiempo en el formato Buscando Vocaciones, una iniciativa de Atresmedia Radio y la Universidad Europea de Madrid. Finalmente, se decantó por estudiar Derecho en la Universidad del País Vasco, porque considera que "El derecho es una especie de navaja suiza que te permite hacer muchas cosas".
En su caso, explicó que él era un estudiante que no se esforzaba demasiado y cuando comenzó la universidad, su situación personal tampoco hizo que la experiencia fuera la más habitual, al fin y al cabo, no es lo más frecuente acudir a clase acompañado de dos escoltas. Sin embargo, su experiencia posterior poco tiene que ver con la importancia de su elección.
Parece que en su momento él escogió algo que 'tuviera salida' o que le permitiera hacer muchas cosas, aunque eso no quiere decir que no fuera su vocación. No pierde de vista la importancia de perseguir tus pasiones, algo que él también ha hecho a lo largo de la vida, con su carrera en la política, pero también a través de los poemarios que ha publicado, por ejemplo.
"No hay que olvidarse de cultivar las pasiones", insistía durante su intervención. "Que sean capaces de hacer más allá de lo que hayan estudiado. Que toquen un instrumento, que hagan punto de cruz, que se interesen por el cosmos". Planes que inviten a seguir soñando y que sigan motivando a las personas a crecer en lo personal y no solo en lo profesional, porque poder encontrar el equilibrio entre ambas es clave para ser más feliz.
En su caso, la felicidad le ha llegado de muchas maneras, a través de su carrera en la política, con la posibilidad de seguir escribiendo o en su vida personal, que comparte desde el año 2015 con la actriz Bárbara Goenaga y con quien tiene una gran familia numerosa que es el orgullo de ambos.