En menos de un año, la princesa de Noruega se ha enfrentado a la filtración de su relación con el financiero, el empeoramiento de su salud y el juicio de su hijo Marius
La llamativa imagen de la princesa Mette-Marit con un respirador de oxígeno, por primera vez en un acto institucional
La monarquía noruega atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia. A los graves problemas de salud que afectan a varios miembros de la familia real se suma una crisis institucional sin precedentes alrededor de la princesa heredera Mette-Marit.
En medio de esta tormenta, el rey Harald V ha decidido hablar públicamente por primera vez sobre el delicado estado de su nuera y sobre su vínculo con Jeffrey Epstein. Lo ha hecho este pasado jueves, 28 de mayo, durante una comparecencia ante la prensa en Askvoll, en el oeste de Noruega.
Las palabras del monarca han llegado, además, en un momento especialmente sensible. Apenas unas horas antes, la reina Sonia había recibido el alta hospitalaria tras ser ingresada por problemas cardíacos. Aunque su evolución es positiva, la preocupación por la salud de los reyes se suma al deterioro físico de Mette-Marit y al escándalo judicial que rodea a su hijo mayor, Marius Borg, acusado de 40 de delitos graves.
Las palabras del rey Harald sobre Mette-Marit
Hasta ahora, Harald de Noruega había mantenido silencio absoluto sobre el escándalo derivado de la relación que Mette-Marit mantuvo durante años con Epstein, el financiero estadounidense condenado por delitos sexuales. Sin embargo, ahora ha decidido pronunciarse y defender a la princesa heredera.
"Debemos recordar que la princesa heredera no ha hecho nada ilegal. Y ella rompió esa conexión. A diferencia de otros en Noruega, ella la rompió muy pronto. Así que creo que deberíamos reconocerle ese mérito", ha aseverado.
Asimismo, se ha mostrado preocupado sobre la enfermedad de Mette-Marit: una fibrosis que padece desde hace años y que, ahora, ha empeorado. Tanto que debe usar una máquina de oxígeno y se encuentra a la espera de un trasplante de pulmón.

"Hemos oído a los médicos decir que esto iba a suceder. Pero pensábamos y esperábamos que ocurriera dentro de un tiempo, no ahora. Pero ahora, de repente, es algo muy relevante. Está gravemente enferma. Desafortunadamente, no cabe duda de ello", ha traslado el soberano noruego.
El escándalo Epstein que persigue a la futura reina
La polémica alrededor de Mette-Marit se disparó el año pasado tras la publicación de nuevos documentos relacionados con Epstein. Los archivos revelabann una relación mucho más estrecha y prolongada de lo que la princesa había reconocido públicamente años atrás.
Según esos documentos, ambos mantuvieron contacto entre 2011 y 2014. Los mensajes filtrados mostraban conversaciones personales, encuentros en Palm Beach e incluso visitas de la princesa a propiedades de Epstein.
La presión fue tan intensa que la propia princesa acabó rompiendo su silencio, reconociendo públicamente que había cometido un grave error de juicio y aseguró sentirse "manipulada y engañada".
Las consecuencias no tardaron en llegar. Varias organizaciones noruegas han retirado a Mette-Marit de cargos honoríficos y en el país noruego incluso ya se cuestiona si debería llegar a convertirse algún día en reina de Noruega.

Su delicada salud
Pero mientras ese escándalo sacude a la monarquía, la situación médica de Mette-Marit preocupa todavía más dentro de palacio.
La princesa heredera padece fibrosis pulmonar crónica desde 2018, una enfermedad degenerativa que afecta a la capacidad respiratoria. Durante los últimos meses su estado ha empeorado visiblemente y las imágenes difundidas durante el Día Nacional de Noruega dieron la vuelta al mundo: Mette-Marit apareció utilizando oxígeno portátil y necesitó descansar en varias ocasiones durante los actos oficiales.
El príncipe Haakon reconoció hace apenas unos días que la situación "ha empeorado mucho" y admitió que su esposa necesita oxígeno diariamente para poder respirar con normalidad.

El otro gran problema: el hijo de Mette-Marit
Como si la enfermedad y el caso Epstein no fueran suficientes, la familia real noruega también vive pendiente de la situación judicial de Marius Borg, hijo de Mette-Marit fruto de una relación anterior a su matrimonio con Haakon.
El joven, que se encuentra en prisión preventiva a la espera de la sentencia, ha sido acusado de 40 delitos, entre ellos agresiones sexuales, violaciones y grabaciones no consentidas. La dimensión del caso ha provocado un terremoto mediático en Noruega y el resto del mundo y ha colocado a la princesa heredera en el centro de las críticas.
La coincidencia temporal entre la publicación de los archivos Epstein y el juicio contra Marius ha terminado de hundir la imagen pública de la familia real.

