Adara Molinero sufre un contratiempo durante sus vacaciones con Vicente Romero: "No estoy orgullosa"

La exconcursante de 'Supervivientes' ha compartido en sus stories el contratiempo que ha tenido durante su escapada a Fuerteventura con Vicente Romero
Adara Molinero, muy afectada, se sincera sobre sus problemas para ser madre con Vicente Romero: "Está siendo muy duro"
Adara Molinero se ha tomado unos días de descanso en Fuerteventura junto a Vicente Romero, pero la escapada no ha salido exactamente como esperaba. La exconcursante de 'Supervivientes', que eligió las islas para desconectar antes de unos resultados muy esperados, ha compartido en sus stories un contratiempo que muchos conocen bien: el error clásico del primer día de playa. Uno de esos que uno jura que no va a repetir y luego repite igualmente.
La pareja eligió Fuerteventura para alejarse unos días de la espera que, como ella misma ha reconocido, no está siendo fácil. Un parón necesario para desconectar y coger algo de aire antes de enfrentarse a los resultados de unas pruebas clave en su proceso para ser madre, previstos para el 30 de junio. La isla prometía sol, calma y tiempo para los dos, lejos del ruido y de la incertidumbre del día a día. El sol, al menos, no faltó. Quizás sobró.

Adara lleva tiempo siendo muy transparente sobre su día a día, desde las decisiones más importantes de su proceso para ser madre hasta los momentos más cotidianos. Tiene la costumbre de compartir con sus seguidores lo que le pasa, lo bueno y lo menos bueno, y sus stories se han convertido en una ventana bastante honesta a su vida. Ni siquiera las vacaciones en Canarias la desconectan del todo del móvil, y menos cuando pasan cosas como esta. Este momento no iba a ser diferente.
"Me he quemado hasta el alma", escribía, acompañando la confesión con un paréntesis muy revelador: "(No estoy orgullosa)". La ganadora de GH VIP 7 reconocía el error con la honestidad que la caracteriza: sin dramatizar demasiado, pero siendo muy consciente de que se había excedido con las horas al sol. Para el día siguiente, el plan estaba claro: cero sol, sin negociación posible. Y para esa noche, el mejor antídoto: "Ahora duchita y a cenar con mi amor".

Lo de Adara es siempre lo mismo: algo pasa, ella lo cuenta, y pasa página sin darle más vueltas de las necesarias. Con los resultados del 30 de junio cada vez más cerca, esta pequeña anécdota canaria queda como lo que es: un paréntesis de verano en medio de una espera que importa mucho más. La quemadura pasará en un par de días. Lo que viene después es lo que de verdad le quita el sueño.

