El refugio de Marta Ortega en Galicia: un pazo con tres edificios y amplios jardines que está cerca del que tiene su padre
El pazo se erige en una finca de 16.000 metros cuadrados y cuenta con tres edificios: el principal tiene tres alturas y 1.000 m2 de extensión
Marta Ortega más allá de Inditex: pasiones, rutina personal y estilo de liderazgo poco mediático
Hay maneras y maneras de ser millonario: mientras algunos apuestan y visibilizan el lujo, otros optan por disfrutar de su fortuna lejos de la ostentación, en lugares con encanto, elegantes pero no por ello menos suntuosos. Es el caso de Marta Ortega, la reconocida empresaria española que ha convertido en su refugio un pazo cerca de A Coruña: una edificación con historia, típicamente gallega y perfecta para escapar junto a su familia del estrés y del ruido mediático.
Cerca del pazo de sus padres
El pazo de Aián, que Marta comparte con su marido, Carlos Torretta, y sus hijos, Matilde y Amancio, se encuentra en la parroquia de Sigrás, en la localidad de Cambre. Está muy cerca de las Rías Altas y a solo 14 km del famoso pazo de Meirás, que en su día perteneció a Emilia Pardo Bazán. La edificación que Ortega adquirió en 2022 está también muy cerca del pazo de Anceis, que su padre, Amancio Ortega, utiliza también. Ese es también el uso que pretenden darle Marta y Carlos, que mantienen su vivienda principal en la capital gallega.
Y, como decíamos al principio, se trata de un lugar con encanto y con historia: construido en el siglo XVIII, el pazo de Aián fue durante mucho tiempo la propiedad en venta más cara de la provincia, tal como recogía en su momento ‘La Voz de Galicia’. La operación se cerró finalmente en tres millones de euros, aunque se llegaron a pedir cinco por ella.
Un cruceiro, una capilla y más de diez dormitorios
El pazo adquirido por Marta Ortega se extiende sobre una finca de 16.000 metros cuadrados rodeados por un muro de piedra, y cuenta con tres edificaciones que suman en total 1.500: uno es la vivienda principal; otro, una casa de invitados y el último se concibió originariamente como una casa para el servicio. Tal como indica la web del municipio de Cambre, combina el estilo neoclásico propio de la época “con la más pura arquitectura popular y los nuevos vientos del siglo XIX”.
El edificio principal cuenta con 1.000 metros cuadrados, está construida con sillares de granito (muy habitual en la zona por su abundancia y su resistencia a la humedad). Cuenta con tres plantas, y en su interior hay dos salones, un comedor, varios cuartos de baño y diez dormitorios, así como un desván y un imponente torreón. El porche, rematado por arcos de medio punto, mira hacia los jardines. El acceso a este edificio lleva directamente a un patio interno, en el que se puede ver una fuente de piedra, un cruceiro típico gallego y una capilla privada de estilo neorrománico. La segunda casa, de unos 300 metros cuadrados distribuidos en dos plantas, y la tercera (lo que sería la casa de servicio) es algo menor que la segunda. El entorno natural que rodea al pazo es una exquisitez: frutales, bosque, abundante vegetación e incluso un huerto propio.
Remodelación mínima
Marta, como entusiasta defensora de la arquitectura sostenible, decidió hacer la mínima intervención en el pazo, manteniendo su aspecto y elementos y con el único objetivo de renovar las estructuras dañadas y hacerlo habitable, dado que llevaba tiempo desocupado. Por cierto, ¿sabías quién fue una de sus propietarias? Todo un personaje de la sociedad gallega de la primera mitad del siglo XX: Herminia Rodríguez-Borrell Feijóo, una millonaria bella y transgresora que fue, entre otras muchas cosas, la primera española en sacarse el carné de conducir y en tener una moto.