Quién es quién en la familia real de Marruecos: las polémicas del rey Mohamed VI, el misterio de Lalla Salma y la vida actual del heredero

El rey de Marruecos, junto a sus hijos, es el verdadero centro del poder político, militar y religioso del país
Mohamed VI, la vida de secretismo y lujo del rey de Marruecos
Cada vez que las relaciones entre España y Marruecos atraviesan un momento de tensión, ya sea ahora por la crisis migratoria en Ceuta, la inmigración irregular, la delimitación de aguas, el Sáhara Occidental o la cooperación en materia de seguridad, hay un nombre que aparece inevitablemente en el centro de todas las miradas: Mohamed VI.
A diferencia de lo que ocurre en la mayoría de monarquías europeas, el rey de Marruecos no desempeña un papel meramente representativo. Es el verdadero centro del poder político, militar y religioso del país. Su firma puede cambiar el rumbo de la política exterior, decidir el nombramiento de altos cargos del Estado o marcar la estrategia diplomática con España, Francia o Argelia.
Por eso, entender quién es quién dentro de la familia real marroquí ayuda también a comprender cómo funciona el país vecino y por qué cada movimiento del Palacio Real de Rabat tiene repercusiones directas al otro lado del Estrecho.

Se trata de una de las casas reales más antiguas del mundo ya que sus miembros sostienen que descienden directamente del profeta Mahoma, una circunstancia que otorga al rey una enorme legitimidad religiosa además de la política.
El monarca ostenta el título de 'Amir al-Muminin', es decir, 'comendador de los Creyentes', una figura que lo convierte en la máxima autoridad religiosa del país. Eso significa que, además de jefe del Estado, también tiene la última palabra en cuestiones relacionadas con el islam marroquí. Esta doble condición hace que su autoridad sea muy superior a la de otros reyes europeos.
Por ejemplo, mientras Felipe VI reina pero no gobierna, Mohamed VI hace ambas cosas.
Mohamed VI, el rey
Mohamed VI es el actual rey de Marruecos y el hijo mayor del fallecido Hassan II, uno de los monarcas más influyentes y polémicos del siglo XX en el norte de África.
Se formó en Derecho, Ciencias Políticas y Economía. También estudió en Francia y recibió desde pequeño una educación orientada exclusivamente a convertirse en rey.

Cuando Hassan II murió en julio de 1999, Mohamed VI accedió inmediatamente al trono con apenas 35 años. Es jefe del Estado, jefe supremo de las Fuerzas Armadas, preside el Consejo de Ministros, puede nombrar altos cargos civiles y militares y ejerce la máxima autoridad religiosa. Muchos marroquíes pensaban que sería un rey reformista, moderno y dispuesto a abrir el país política y económicamente.
Uno de los aspectos que más ha llamado la atención es la fortuna que amasa. En 2015 ya poseía una fortuna estimada en 5.000 millones de dólares. La revista 'Forbes' lo situó el primero en la lista de los más ricos en Marruecos, el quinto más adinerado en el continente africano y uno de los 10 reyes más ricos del mundo. Esa concentración de riqueza ha generado numerosas críticas dentro y fuera de Marruecos.
A diferencia de otros jefes de Estado, Mohamed VI apenas concede entrevistas. Su agenda pública es limitada y muchas de sus actividades privadas permanecen completamente ocultas.
Desde hace años pasa largas temporadas fuera de Marruecos, especialmente en Francia, Emiratos Árabes Unidos o Gabón, aunque el Palacio Real rara vez ofrece explicaciones.
También se ha hablado mucho sobre su estado de salud. En 2018 fue operado del corazón por una arritmia y después volvió a someterse a otra intervención en 2020. Ambas operaciones fueron comunicadas oficialmente.
Cada vez que desaparece durante semanas de la vida pública vuelven los rumores sobre su salud, aunque el Palacio mantiene un férreo control de la información.
Lalla Salma, la princesa y su exmujer
Si existe un miembro rodeado de misterio dentro de la Casa Real marroquí es, sin duda, Lalla Salma. Nació en Fez en 1978 y estudió Ingeniería Informática.
Cuando Mohamed VI anunció su compromiso con ella en 2002 rompió una tradición centenaria. Hasta entonces las esposas de los reyes marroquíes apenas aparecían en público y muchas ni siquiera eran conocidas oficialmente. Lalla Salma fue presentada como princesa, tuvo agenda institucional, viajó al extranjero representando al país y presidió numerosos actos relacionados con la lucha contra el cáncer.

Su imagen simbolizaba un Marruecos moderno. Vestía tanto caftanes tradicionales como ropa occidental y se convirtió en uno de los rostros más conocidos del país. Sin embargo, en 2017 desapareció completamente. Dejó de acudir a actos oficiales. No aparecieron nuevas fotografías oficiales. Su fundación prácticamente dejó de tener actividad pública y las especulaciones comenzaron inmediatamente.
Diversos medios internacionales hablaron de un divorcio entre el rey y la princesa. Aunque varias fuentes cercanas al Palacio dieron prácticamente por hecho el fin del matrimonio, nunca ha existido un comunicado oficial confirmándolo.
Desde entonces, las apariciones de Lalla Salma han sido muy escasas y casi siempre inmortalizadas por particulares durante viajes privados. De hecho, la última vez que se ha dejado ver fue a finales del pasado mes de julio durante unos días de descanso estival en la isla italiana de Capri junto a sus dos hijos, el príncipe heredero Moulay Hassan y la princesa Lalla Khadija.

Moulay Hassan, el futuro rey
El gran protagonista de la nueva generación es el príncipe heredero. Nació en 2003 y, con apenas 23 años, ya acompaña regularmente a su padre en recepciones oficiales, visitas de Estado y ceremonias militares.
Está considerado como uno de los herederos mejor preparados del mundo árabe. Habla seis idiomas, ha recibido formación militar y estudia Gobernanza, Economía y Relaciones Internacionales en la Facultad de Gobernanza, Economía y Ciencias Sociales de la Universidad Mohammed VI Politécnica, ubicada en el campus de Rabat. Su educación está diseñada para asumir el trono desde el primer día.
Cuando acceda al trono adoptará previsiblemente el nombre de Hassan III, siguiendo la tradición de la dinastía. Su principal desafío será mantener la estabilidad política de Marruecos mientras afronta cuestiones clave como el crecimiento económico, el desempleo juvenil, las relaciones con España y el conflicto del Sáhara Occidental.

La princesa Lalla Khadija
La hija menor del rey nació en 2007 y durante años permaneció prácticamente alejada de la vida pública. Sin embargo, desde la adolescencia ha comenzado a aparecer junto a su padre y a su hermano en algunas ceremonias oficiales.
Habla francés, árabe e inglés y continúa su formación académica. Aunque la Constitución marroquí establece que el heredero al trono debe ser un varón, Lalla Khadija representa una figura cada vez más visible dentro de la nueva generación de la familia real.
