El hijo de la futura reina de Noruega fue condenado a cuatro años de prisión tras ser declarado culpable de dos delitos de violación, maltrato a una expareja y otros cargos
Marius Borg consigue salir de prisión y cumplirá condena en la residencia real de Mette-Marit y Haakon: así es su nueva 'cárcel'
Marius Borg está a un paso de poder quedar en libertad. Este próximo lunes, se trata de una fecha clave para el hijo de la princesa Mette-Marit de Noruega. Aunque fue condenado a cuatro años de prisión por el Tribunal de Oslo tras ser declarado culpable de dos delitos de violación, maltrato a una expareja y otros delitos, la realidad es que su situación judicial sigue abierta y todavía no existe una sentencia firme.
Esa circunstancia ha provocado uno de los mayores giros del caso en las últimas semanas y explica por qué el lunes podría recuperar la libertad o, por el contrario, continuar bajo medidas cautelares.
El motivo y la situación de Marius
Después de que el tribunal dictara la condena de cuatro años de prisión, la defensa de Borg presentó un recurso de apelación contra los principales delitos por los que fue declarado culpable. Al no ser firme la sentencia, el proceso judicial continúa abierto y será un tribunal superior quien tenga la última palabra.

Mientras se resuelve esa apelación, los jueces tuvieron que decidir qué ocurría con su situación personal. La Fiscalía defendía que debía permanecer privado de libertad al considerar que seguía existiendo riesgo de reincidencia, una circunstancia que ya había motivado varias decisiones judiciales anteriores durante la instrucción del procedimiento.
Finalmente, el Tribunal del Distrito de Oslo optó por otra solución. En lugar de mantener al hijastro del futuro rey de Noruega, el príncipe Haakon, en la prisión de Ila, autorizó que cumpliera cuatro semanas de prisión preventiva en régimen domiciliario, bajo un estricto sistema de vigilancia mediante tobillera electrónica desde la residencia familiar de Skaugum, donde viven los príncipes herederos Haakon y Mette-Marit.

La decisión supuso un importante cambio respecto a los meses anteriores, cuando el hijo de la princesa había permanecido encarcelado desde el pasado mes de febrero de forma preventiva debido al riesgo de que pudiera reincidir o incumplir las medidas impuestas por la Justicia.
Ahora llega el momento decisivo. Las cuatro semanas de prisión preventiva domiciliaria concluyen este próximo lunes, fecha en la que la Justicia deberá volver a pronunciarse sobre su situación.
Sobre la mesa existen dos escenarios muy diferentes. El primero pasa por que los jueces consideren que ya no resulta necesario mantener ninguna medida cautelar y autoricen su puesta en libertad mientras continúa la tramitación de la apelación. El segundo contempla que se prorrogue la medida cautelar durante varias semanas más si entienden que sigue existiendo un riesgo suficiente para justificar esa restricción de libertad.
La incertidumbre es máxima porque, según ha trascendido en las últimas horas, la Policía de Oslo ha solicitado que el arresto domiciliario se prolongue otras cuatro semanas, al considerar que persiste el riesgo de reincidencia. La petición será analizada por el tribunal en la vista prevista para el lunes, momento en el que se conocerá si acepta esa solicitud o, por el contrario, acuerda dejar en libertad a Marius mientras continúa el procedimiento de apelación.

Sea cual sea la resolución, el 10 de agosto marcará un nuevo punto de inflexión en uno de los casos judiciales que más ha sacudido a la familia real noruega en los últimos años.
La condena sigue recurrida y aún falta que la Justicia decida de forma definitiva si confirma o modifica el fallo, pero antes deberá resolver una cuestión inmediata: si Marius Borg puede esperar esa decisión en libertad o si seguirá retenido en su domicilio bajo vigilancia electrónica.

