Polémica por una fuente de granito frente a una capilla del siglo XVIII en Palas de Rei, Lugo : “¿Cómo se puede hacer esto?”

Apatrigal denuncia que la fuente instalada frente a la Capela de San Antón altera la imagen de un entorno protegido
La asociación considera que el diseño, el color y la ubicación del elemento rompen la armonía de un conjunto histórico declarado Bien de Interés Cultural
Una fuente de granito instalada frente a una capilla del siglo XVIII ha abierto una nueva polémica sobre la protección del patrimonio en Galicia. La Asociación para a defensa do Patrimonio Galego (Apatrigal) denuncia públicamente la colocación de este elemento en Vilar de Donas, Palas de Rei (Lugo), al considerar que altera la imagen de un espacio protegido y que no se integra con el conjunto histórico.
La actuación se encuentra a pocos metros de la Capela de San Antón, que forma parte del entorno del Mosteiro de San Salvador de Vilar de Donas, declarado Bien de Interés Cultural (BIC), y también dentro del área de protección de un crucero catalogado.
Desde Apatrigal cuestionan cómo ha podido instalarse una fuente de fabricación seriada en un enclave de esta sensibilidad patrimonial y reclaman conocer si la Dirección Xeral de Patrimonio Cultural tenía conocimiento de la actuación y si existían informes técnicos que avalasen su colocación.
Carlos Henrique Fernández Coto, presidente de Apatrigal, asegura que la cuestión no es la existencia de una fuente, sino el diseño elegido y su ubicación. “No se trata de cuestionar que haya una fuente, sino de preguntarse si esta era la solución adecuada para un lugar de tanto valor patrimonial”, explica.
“No tiene ni una mínima sensibilidad con el entorno del templo”
Fernández Coto describe la instalación a Informativos Telecinco como “un monumento encargado seguramente a un cantero que desentona totalmente con el templo del siglo XVIII”. Para el presidente de Apatrigal, el principal problema es el impacto visual que genera la pieza dentro del conjunto histórico. “No tiene ni una mínima sensibilidad con el entorno del templo”, afirma.
Según su análisis, la fuente introduce un elemento con una presencia visual excesiva que acaba convirtiéndose en protagonista del espacio en lugar de actuar como un complemento discreto. “Lo que se hace en el siglo XXI no puede apagar los monumentos del siglo XVIII, tiene que pasar desapercibido”, sostiene.
La asociación considera que la instalación modifica la jerarquía visual del conjunto, al situarse en el eje de visión de la fachada de la capilla y alterar la percepción de un entorno que, según defienden, conserva una gran autenticidad histórica.

“Pintarlo de azul piscina era una aberración”
Además del lugar elegido para su colocación, Apatrigal cuestiona la solución estética aplicada. Fernández Coto considera que se ha optado por una imitación de elementos tradicionales en lugar de crear una intervención contemporánea respetuosa con el entorno. “Paradójicamente, lo que se tendría que haber hecho en este caso sería instalar un monumento actual, del siglo XXI, e integrarlo en el entorno, no imitar uno del siglo XVIII”, explica.
El presidente de la asociación critica también el acabado cromático de la pieza ya que en un primer momento fue pintada de azul piscina y sustituido posteriormente por un verde no menos llamativo. La organización critica así la impermeabilización interior de la fuente mediante colores de gran intensidad como el azul piscina inicial o el verde chillón actual. El experto considera que ambos tonos provocan un contraste “ajeno a la imagen histórica del lugar”.
Desde Apatrigal argumentan que la conservación del patrimonio no pasa por reproducir formas antiguas utilizando materiales actuales, sino por incorporar soluciones contemporáneas que sean compatibles con los monumentos y que puedan reconocerse como elementos propios de su época: “Tiene que integrarse, no disimularse”, resume Fernández Coto.
Contradice los criterios de conservación
La asociación sostiene que la instalación plantea dudas desde el punto de vista de la conservación patrimonial porque introduce un elemento de fuerte presencia visual junto a una capilla histórica y un crucero protegido.
Según la explicación técnica trasladada por Apatrigal, el uso de una estética historicista —imitando modelos tradicionales mediante materiales y técnicas actuales— genera un contraste con la sobriedad cromática y material característica del entorno.
Fernández Coto vincula estas críticas con los principios recogidos en la Carta Internacional para la Conservación y Restauración de Monumentos y Sitios, conocida como Carta de Venecia de 1964, que establece, según Apatrigal, que las nuevas incorporaciones deben respetar la autenticidad de los bienes patrimoniales, integrarse en su entorno y evitar tanto el protagonismo excesivo como la creación de falsos históricos. Para la asociación, una solución más adecuada habría pasado por un diseño actual, más discreto, con una gama cromática integrada y unos acabados de menor impacto visual.
Apatrigal pide saber si Patrimonio conocía la actuación
Uno de los puntos centrales de la denuncia es conocer si la Dirección Xeral de Patrimonio Cultural estaba informada de la instalación. Apatrigal reclama aclarar si la fuente contaba con autorización al encontrarse dentro del entorno protegido de un Bien de Interés Cultural y de un crucero catalogado, así como qué criterios técnicos se utilizaron para justificar su integración en un espacio de elevada sensibilidad patrimonial.
Fernández Coto asegura que cree que el organismo autonómico no tenía conocimiento de la actuación. “Estoy prácticamente seguro de que Patrimonio no está al tanto de esto, probablemente actúen de oficio en cuanto les sea posible”, afirma.

Una denuncia para evitar nuevos casos
Desde Apatrigal explican que su objetivo no es únicamente cuestionar esta instalación concreta, sino abrir un debate sobre la forma en la que se interviene en espacios históricos protegidos: “Denunciamos públicamente esta actuación sobre todo para que no se repita en otros lugares”, señala Fernández Coto.
La asociación recuerda que la protección del patrimonio no consiste únicamente en conservar los edificios, sino también en preservar su entorno, su paisaje y la relación histórica entre los distintos elementos que forman parte de él. La polémica queda ahora pendiente de la respuesta de los organismos competentes, mientras Apatrigal mantiene su reclamación para que se revise una actuación que considera incompatible con la singularidad del entorno de Vilar de Donas.
